El templo Arka Pana

El templo Arka Pana (Madre de Dios), en la Polonia ocupada por los comunistas

Más conocida como la iglesia de Nowa Huta, ubicada en Cracovia, Polonia.

Construida en la década de los sesentas cuando Karol Wojtila, era el Cardenal de Cracovia.
Durante los primeros años de la ocupación soviética de Polonia, las autoridades comunistas decidieron construir una nueva ciudad industrial en el cinturón metropolitano de Cracovia. Se trataba de erigir la ciudad socialista perfecta, planificada como oficialmente atea: sería «la ciudad sin Dios».

«El proyecto ubicaba en el corazón del barrio la gran fábrica siderúrgica, cinco veces más grande que todo el centro histórico de Cracovia, con amplias avenidas, espacios verdes y viviendas para al menos 40,000 trabajadores, tantos como podían trabajar en la fábrica» El ejército de obreros polacos fue descomunal, llegaron a trabajar procedentes de todos los rincones de Polonia. Tadeusz Ptaszycki coordinó el equipo de arquitectos que realizó las construcciones más significativas. Las obras comenzaron el 23 de junio de 1949. La nueva ciudad tenía fábricas, grandes edificios, escuelas, colegios, universidades, parques, espacios de esparcimiento, supermercados, edificios de habitación de familias, parqueos, grandes avenidas, monumentos a la revolución comunista, plazas, es decir tenía de todo, bueno “casi” de todo, porque el pueblo, un pueblo de fe, identificaba que “algo” le hacía falta. El pueblo tenía de todo, pero ¿Y la Iglesia? Los ciudadanos de la “ciudad sin Dios”, comenzaron a hacer exigencias a las autoridades comunistas al respecto. ¿Dónde está ese lugar donde iremos a depositar nuestros sueños, angustias y agradecimientos ante algo que sobrepasa nuestras fuerzas? En 1960 comenzaron las manifestaciones, quienes demandaban la construcción de una iglesia para la ciudad; debido a la firme política del gobierno comunista, se entró en una situación tensa, tan tensa que hubo muertos y heridos. ¿Qué estaba ocurriendo?

Karol Wojtyla, obispo en este tiempo, mantuvo una larga correspondencia con las autoridades para obtener el permiso para levantar una iglesia. Una y otra vez la respuesta fue negativa, hasta que en 1958 el partido concedió, con reticencias, la licencia de obras.

Sin embargo, en 1962 el gobierno retiró definitivamente el permiso de construcción. Entonces comenzó el enfrentamiento directo entre el obispo y las autoridades comunistas. Wojtyla, tenaz y a la vez prudente, evitó choques sangrientos, pero mantuvo la protesta y la presión hasta que en 1967 las autoridades permitieron a los obreros erigir la nueva iglesia; eso sí, la tendrían que levantar con sus propias manos, ninguna facilidad les sería dada por parte de las autoridades, deberían esperar más bloqueos que ayudas. Se usó maquinaria muy rudimentaria, ya que ninguna empresa constructora pudo trabajar en el edificio. Durante los diez años que duraron las obras, cada domingo se celebraban diez o doce misas al aire libre, alrededor de la cruz.
En la Nochebuena de 1973, siendo arzobispo de Cracovia, y ante la intención del gobierno socialista de no dotar de espacio en el barrio para la construcción de un templo católico, Karol Wojtyla fue a Nowa Huta para celebrar la santa misa al aire libre. «La afluencia de gente fue tal que las autoridades civiles y militares no pudieron hacer otra cosa que desistir de su intento de impedir la celebración». Cuando en 1977, un año antes de ser elegido Papa, el cardenal Wojtyla consagró la iglesia de la Madre de Dios, dijo: «¡En Polonia no se puede luchar contra la religión en nombre de los trabajadores porque para el trabajador polaco, la religión es riqueza, luz, verdad y vida!».
2 Años después, en 1979, y ya como Papa, Juan Pablo II volvió a celebrar la eucaristía en el barrio de Nowa Huta en su primera visita a Polonia como Sumo Pontífice.

La historia de este pueblo polaco, la Iglesia y Arka Pana, es digna de ser recordada. Un pueblo y una fe perseguida por los comunistas que queriendo borrar todo vestigio de Dios, tal como hizo Saulo de Tarso, no pudieron en absoluto. La fe fue reafirmada. El templo de Arka Pana, es un recordatorio que Cristo vence todo tipo de obstáculos.

Roberto Campos, octubre de 2019

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