
Padre Otmaro Cáceres. Sacerdote Diocesano, asesinado el 25 de julio de 1980
Un martirio más en la Iglesia. Cuatro meses habían pasado después del asesinato de monseñor Romero, cuando sucede de nuevo el mismo pecado. Asesinato de un ministro de Dios. La sangre de nuevo es derramada en la Iglesia de Cristo, y todo por la persecución de satanás, porque se ensaña contra la Iglesia de Cristo. La prueba continuaba para la Iglesia. Una década en la cual se apartó el trigo de la cizaña y el trigo fue triturado para morir y dar fruto, porque “si el grano de trigo no cae en tierra y muere” es inútil… debe morir para ser fermento de cristianos.
Nuestro arzobispo Escobar Alas, no deja que esta sangre derramada caiga en el olvido y por eso, recoge este testimonio martirial en su segunda carta pastoral, de la cual recojemos el siguiente extracto:
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“El testimonio recogido sobre su muerte es de su hermana Imelda Cáceres: “El responsable directo fue un pistolero de la zona… quien había organizado a gente armada en los famosos escuadrones de la muerte, y en un operativo de la fuerza armada, en conjunto con la Guardia Nacional, habían comenzado una limpieza de subversivos desde el cantón El Líbano hasta Platanares; ese día solo venían a matar y encontraron a trece personas reunidas, entre ellos a una mujer, les dispararon con escopeta a doce, a Ohtmaro le desmoronaron la cabeza. Mi hermana mayor tuvo el valor de recoger los pedazos de sesos y echarlos en unas hojas”
Junto a él – ese histórico 25 de julio de 1980 – murieron doce personas. El nombre de una de ellas se desconoce; los demás son…
Estaban dentro de la Ermita del Cantón, estudiando la Palabra de Dios; fueron interrumpidos abruptamente y llevados fuera para matarlos en el patio de la Ermita. Murieron abrazando la Biblia, acostados boca abajo. Hermoso testimonio que este joven seminarista nos dejó junto a sus compañeros; seguir a Cristo hasta sus últimas consecuencias. Los testigos dicen que antes de morir, Ohtmaro dijo a sus asesinos: “Espérenme que me voy a preparar” y se puso en oración y luego lo mataron. El martirio fue su ordenación sacerdotal.”
II Carta Pastoral, Ustedes también darán testimonio, # 89 – 90,
Monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador
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Una razón más para seguir al Señor, una razón más para seguir siendo católicos, una razón más para no renegar la fe.
Preciosas palabras finales de nuestro arzobispo, “El martirio fue su ordenación sacerdotal”, por eso en el inicio de esta publicación dice “Padre”, porque coronó con su sangre la carrera sacerdotal, ya que José Othmaro, solo tenía el primer orden ministerial el diaconado.
Y es así de cómo el padre Othmaro, entregó su vida por el evangelio, siempre de cara al sol. A 40 años de su martirio, PROHIBIDO OLVIDAR esta sangre derramada.
La Iglesia católica, la única Iglesia de Cristo
25 Julio 2020
Roberto Campos
San Salvador, Julio 2019