P. Ignacio Martín Baró

16 de noviembre de 1989

Español nacido el 7 de noviembre de 1942 en Valladolid. Sus padres son Francisco Martín Abril y Alicia Baró. En 1959 con apenas 17 años, con firmes principios religiosos alimentados en una familia creyente, tenía afición por la buena escritura, por eso, decide formar parte de la Compañía de Jesús y es enviado a El Salvador, pero por ser épocas de estudio, luego fue a Ecuador y a Colombia. En 1966 Martín-Baró regresa a El Salvador, es en el colegió Externado de San José en San Salvador donde dará sus primeras clases, pero luego viaja a Frankfurt para iniciar su teología.

En 1968, continua sus estudios en Bélgica, por este tiempo, el joven Ignacio, conoce las nuevas orientaciones que está tomando la Iglesia por medio del Concilio Vaticano II, el cual, realmente, fue un “soplo del Espíritu” al volcarse de lleno y en definitiva, sobre la evangelización. En 1968, se lleva a cabo la reunión del CELAM en Medellín el cual, por su parte, se vuelca sobre los pobres y marginados. En 1969 regresa a El Salvador a terminar la Teología. Es en este período que inicia la relación con la universidad jesuita José Simeón Cañas (UCA).

A partir del Concilio Vaticano II y de Medellín, la iglesia latinoamericana empezó a tomar una postura más definida en favor de los pobres. Se analizaban situaciones pecaminosas ya no tan personales sino de carácter social y ya habla de “estructuras de pecado” y “violencia institucionalizada”. Los años siguientes el padre Martín-Baró permanece la mayoría del tiempo en Chicago, es aquí donde estudia la maestría en ciencias sociales y el doctorado en psicología social. Regresa a El Salvador, a la UCA, en 1979 fue testigo de los abruptos cambios que el país había tenido durante su estadía en los Estados Unidos, entre estos la persecución de la iglesia y el deterioro de las condiciones sociales y políticas salvadoreñas.

En la década de los ochentas, mientras El Salvador se encontraba en pleno conflicto armado, Martín-Baró, junto con sus compañeros jesuitas y la UCA, verdadero “tanque de pensamiento” que ellos lideraban, solidifica su compromiso con las luchas populares, marcado por su definición de la postura política a favor de las mayorías oprimidas. Solo hace falta analizar la historia salvadoreña para enterarse que, o se estaba al lado del silencio y con ello de los opresores o se levantaba la voz y con ello se estaba del lado de los oprimidos. Había que definirse, como Cristo, cuando le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio. Cristo no fue indiferente ni “imparcial” como hacen los hipócritas. Cristo se puso del lado de la que estaba a punto de morir y a pesar de su pecado, le devuelve la vida.

Llegó a ser jefe y docente del departamento de psicología y Vice-rector de la UCA, fundó y dirigió el Instituto Universitario de Opinión Pública (IUDOP) y volcó su trabajo hacia la comprensión y transformación de la realidad salvadoreña. Y como analizar la realidad salvadoreña e intentar cambiarla era un delito, su destino estaba marcado.

Al padre Baró se le conoce por su risa espontánea y la guitarra entre sus manos, pasando momentos agradables y noches bohemias. El padre Baró, ya había reflexionado sobre la muerte como si presintiera que le llegaría de manera abrupta y violenta, por eso un día dijo:

“Si la muerte no existiera como un fin imprevisto, tendríamos pleno derecho a la indolencia, ya que siempre podríamos dejar para «mañana» la realización de cualquier acto. Es la muerte, por tanto, la que da valor a cada instante de nuestra existencia.» Padre Ignacio Martín-Baró

Y ese 16 de noviembre de 1989, coronó con su sangre una vida de superación, estudio, amor a Jesucristo, amor a los necesitados y reflexión de la miseria de este mundo.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, noviembre de 2019

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