P. Juan Ramón Moreno

16 de noviembre de 1989

Juan Ramón nació en Villatuerta (Navarra, España) el 29 de agosto de 1933. En 1951 llegó a Santa Tecla para terminar el noviciado. Luego realizó estudios en Quito. Con todo esto, fue ordenado sacerdote en Saint Mary’s, Kansas, el 14 de junio de 1964, haciendo su profesión solemne en la Compañía de Jesús el 2 de febrero de 1968, esto ya en San Salvador. En la UCA, fue profesor entre 1971 y 1974. De las ciencias pasó a la tecnología de la computación. También enseñó historia, cívica, matemática, inglés, geografía y biología. Además de impartir este abanico de materias, acompañaba a seminaristas mayores y menores durante la semana santa, en los pueblos sin sacerdote, y en las misiones populares, organizadas por la arquidiócesis. También fungió, aunque por un tiempo corto, como Rector del colegio Externado san José de la capital salvadoreña y debido a la situación convulsiva en esos años de El Salvador, muchos padres de familia no estaban contentos con la formación social que ahí se daba. El padre Moreno sufrió mucho a causa de la presión de unos padres de familia agresivos con quienes tenía que reunirse continuamente. El padre Moreno les explicaba que la orientación que sus hijos estudiaban en sociología no era marxista, como ellos sospechaban, sino que, entre otras cosa, estudiaban la encíclica Populorum Progressio de Paulo VI, y que si éstos encontraban chocante la pobreza, no se debía a la mala influencia de los jesuitas, sino a que el hecho mismo era impactante. Esta explicación no fue suficiente, pues entonces, lo acusaron de encubrir «con las palabras del evangelio, la teología y la dulce figura de Cristo, la amarga píldora del comunismo». La acusación sobre la enseñanza del externado fue más allá. El padre Moreno tuvo que acudir, en representación del colegio, a la Fiscalía General de la República para responder a un interrogatorio sobre la ortodoxia de la docencia del colegio. Al final, el conflicto fue resuelto a alto nivel, en Casa Presidencial, y con la intervención del arzobispo de San Salvador.

Los domingos celebraba dos misas en la iglesia del Carmen de Santa Tecla, donde era conocido por la fuerza de su predicación. Sin embargo, ninguna de estas actividades le satisfacía del todo. La idea de ser párroco rural le atraía mucho. De hecho, pidió al Padre Provincial, le permitiera hacerse cargo de una parroquia rural próxima a San Salvador. Así podría dar sus clases de teología sin dificultad y realizar su sueño. Pero pasó el tiempo, terminó la organización de la biblioteca y se quedó en San Salvador y en la UCA. Ahí lo encontraron sus asesinos. Por razones desconocidas, el día de la masacre, éstos arrastraron su cuerpo inerte desde el jardín hasta la habitación donde dormía el padre Jon Sobrino, lo abandonaron en la entrada. Al realizar este movimiento, se llevó a cabo un elemento histórico dentro de esta brutal masacre, que nos sirve de señal divina a los cristianos. Mientras arrastraban el cuerpo, golpearon un estante, y esto hizo que cayera un libro que quedó manchado con su sangre, el libro estaba titulado como “El Dios crucificado”. Y es una anécdota que dos mil años, después, Cristo, el Dios de la vida volvió a ser crucificado.

La Iglesia católica, la única Iglesia de Cristo, noviembre de 2019

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