
06 de octubre de 1980
“El martirio es el supremo testimonio de la verdad de la fe; designa un testimonio que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo, muerto y resucitado, al cual está unido por la caridad. Da testimonio de la verdad de la fe y de la doctrina cristiana. Soporta la muerte mediante un acto de fortaleza. «Dejadme ser pasto de las fieras. Por ellas me será dado llegar a Dios» (S. Ignacio de Antioquía, Rom 4,1)”
Catecismo de la Iglesia Católica # 2473
Este día la Iglesia universal no celebra la fiesta litúrgica de un mártir, pero sí, la Iglesia salvadoreña, que recuerda y conmemora con cariño, honor y respeto, el martirio de un sacerdote que dio su vida por los valores del evangelio, el padre Manuel Antonio Reyes Mónico.
El padre Mónico, es de ese grupo de sacerdotes que dio su vida, después del asesinato de monseñor Romero, y eso lo hace poco conocido. Monseñor José Luis Escobar Alas, actual arzobispo de San Salvador, sucesor de monseñor Romero, tomó el hermoso detalle de hablar de nuestros mártires en su segunda carta pastoral y la prueba martirial del padre Mónico la describe de esta manera:
“El lunes 6 de octubre a las once de la noche, llegaron a su casa de habitación y después de haber llamado a la puerta, dijeron ser la autoridad y procedieron al cateo. El padre se identificó como sacerdote. – Encontramos material subversivo -, dijeron las autoridades, un proyecto para una academia de corte y confección, un proyecto de una clínica asistencial y un proyecto de un taller de mecánica. Luego le dijeron: Acompáñenos en vías de investigación” El Padre Mariano Brito testifica: Apareció asesinado en un basurero en el camino que va de Mejicanos a Mariona, tenía dos tiros en la boca con salida en la cabeza.
Este sacerdote que tanto bien hizo a sus parroquianos, entró al cielo, el 7 de octubre de 1980. Sabe Dios, muy bien, que sus papeles subversivos, eran proyectos que beneficiarían el desarrollo y promoción humana de las personas más necesitadas de su Parroquia. No los llevó a cabo, porque sus asesinos truncaron su labor; empero, con su martirio nos ha enseñado, unido al Mártir en Plenitud, qué camino seguir.
II Carta Pastoral, Ustedes también darán testimonio.
Como ya hemos señalado, el padre Manuel Reyes, fue asesinado, después de monseñor Romero, y así como él, otros sacerdotes y religiosas, como grupo, tienen algo especial. Son testigos totalmente consientes de vivir y predicar en un país donde ya habían comprobado que los hijos de las tinieblas NADA respetaban, puesto que a esta fecha, ya se habían ejecutado grandes masacres de personas civiles, de sacerdotes e incluso del Profeta de América, Monseñor Romero, pero aun así, decidieron seguir predicando y denunciando con valor, sabiendo perfectamente que era tan fácil que les llegara la muerte. Este grupo de mártires, merece una atención especial.
“No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena” Mt 10, 28
!!!!!PROHIBIDO OLVIDAR¡¡¡¡¡
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, Octubre de 2020
Roberto Campos, Octubre de 2019