P. Rafael Palacios Campos

20 de junio de 1979

Sacerdote diocesano, en el 43 aniversario de su martirio. Martirio en un país “cristiano”. Asesinado el 20 de Junio de 1979 en Santa Tecla, El Salvador, el quinto y último sacerdote asesinado durante el arzobispado de monseñor Romero, en su arquidiócesis, el próximo sería él.

Rafael, nació el 16 de octubre de 1938 en San Luis Talpa. Ingresó al seminario menor a los 12 años y fue ordenado sacerdote el 26 de mayo de 1963.

Para entender el contexto de su asesinato, nos apoyamos en una de sus primeras biografías.

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“Dirigentes obreros, campesinos y personalidades de política de izquierda, cayeron abatidas por las balas de grupos derechistas, cuerpos de seguridad y para militares, en ese Junio de 1979. Aparecieron cadáveres en distintas partes del país, en su mayoría jóvenes, a menudo con muestras de haber sido torturados. Los grupos armados de izquierda respondieron con asesinatos, escaramuzas contra el ejército, sabotajes, bombas y ocupaciones de estaciones de radio. Uno de los muertos, fue el padre Rafael Palacios, de 40 años de edad.

El sábado 16 de junio, por la noche, Palacios fue a visitar a monseñor Romero para informarle de sus temores sobre su propia seguridad. Dos días antes, habían pintado sobre su auto una amenaza de la UGB (Unión Guerrera Blanca). El martes 19, monseñor se encontró de nuevo con él en una reunión de sacerdotes y Rafael le dijo “Hoy que han asesinado a un militar y yo tengo esa amenaza, algo grave va a pasar en Santa Tecla” El militar había sido asesinado por la izquierda ahí mismo, en Santa Tecla. Monseñor pensó que los temores del padre eran exagerados, pero al siguiente día, el padre fue asesinado”

Texto del libro “La palabra queda” de James Brockman

Ahora, a continuación, veamos algunos fragmentos de la homilía de monseñor Romero en la misa de exequias del padre Rafael.

  • “Desde esta Catedral hemos tratado de interpretar el lenguaje de tanta sangre derramada por nuestro país, en las montañas, en las calles de nuestras ciudades y de nuestras carreteras, en las playas. ¿Dónde no se ha regado la sangre que esta Catedral, intérprete de ese lenguaje de dolor y de angustia, trata de hacerla un mensaje de consuelo y de esperanza?
  • ¿Por qué una extrema derecha tiene que cobrarse en un sacerdote el supuesto pecado de una extrema izquierda? Esta estructura es pecaminosa; este mirar a los hombres del país polarizados en derecha y en izquierda
  • El Padre Rafael, el sábado por la noche, me buscaba, llevándome una carta donde me contaba la amenaza que el jueves ya le había hecho la UGB. Le habían pintado la fatídica mano de la venganza en su carrito; y cuando antes de ayer el Padre Palacios que estuvo conmigo dirigiendo una reunión de la vicaría de su parroquia, la vicaría de Mejicanos, al terminar, me decía: «Hoy que han matado un militar y yo tengo esa amenaza, algo grave va a pasar en santa Tecla»; sentí el temor. Y así fue. Me pareció que era algo exagerado, pero cuando ayer me sorprendía la trágica noticia, pensé: ¡Qué grave es la situación de nuestra patria!.
  • ¿Dónde está la justicia en nuestra patria?. ¿Dónde está la Corte Suprema de Justicia?. ¿Dónde está el honor de nuestra democracia si han de morir así las gentes como perros, y se quedarán sin investigar las muertes como la del Padre Rafael?

Monseñor Romero, 21 de junio de 1979

El jueves 21 de junio de 1979, monseñor Romero celebraba su noveno aniversario de haber sido ungido Obispo de la iglesia. Una fecha que debía ser de grato recuerdo, sin embargo, monseñor Romero debe celebrar la misa de cuerpo presente por el asesinato del Padre Palacios, a pesar de esta realidad, lo transforma en un suceso de fe. “Me ha parecido muy significativo celebrarlo con un sacerdote asesinado y con la solidaridad en pleno de todos los sacerdotes de la arquidiócesis… morir así no es por ser malo, sino por ser fiel” Su diario, jueves 21 de junio 1979

Así entregan la vida, los ministros de la Iglesia, fieles a Dios y fieles al pueblo, en una iglesia que es “una, católica, apostólica, romana… y perseguida”.

Pregunta

La historia es muy densa y es necesario contarla de nuevo, para que las nuevas generaciones no olviden las razones de tanto martirio entre nosotros. Nuestra generación debe hacer todo lo posible para dejar pruebas tangibles de estos terribles hechos que bañaron de sangre la patria, por esto nace esta pregunta:

El padre Rafael cayó acribillado en una esquina, en la cuadra de la Iglesia el calvario, sobre la carretera panamericana que conduce de San Salvador al occidente del país. ¿Tenemos un monumento físico al padre Palacios en Santa Tecla? El 95% de la gente no conoce el lugar exacto donde el padre cayó acribillado. Ahí se debería erigir un monumento para que todo el que pase por ahí, sepa lo que en ese lugar sucedió, tal como sucede en el caso del padre Rutilio.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, junio de 2020

Roberto Campos

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