
28 de noviembre de 1980
El padre Marcial, merece una especial atención. Asesinado siempre en El Salvador, pero después de monseñor Romero, el 28 de noviembre de 1980. Es importante mencionarlo porque después de lo que había ocurrido a seis sacerdotes antes de monseñor Romero y al mismo monseñor Romero, es decir, ser perseguidos y asesinados, era claro que en este país centroamericano, nada era sagrado. En El Salvador se podía asesinar con total impunidad y aun con esta situación de violencia tan clara y tan real, los sacerdotes, religiosas y catequistas siguieron llevando el evangelio hasta el último rincón de esta patria, aunque les costara la vida. Esto sucedió con el padre Marcial, quien no dudo en caminar con el evangelio en la mano aun a costa de las posibles consecuencias.
Cierto día, el padre Marcial iba a celebrar una misa por un difunto, se conoce que fue capturado por una patrulla de la Guardia Nacional de San Miguel Tepezontes. Lo llevaron para San Miguel. Muy probablemente esa noche, fue bajado por las veredas de San Francisco Chinameca. Fue bajado a pie, descalzo, semidesnudo hasta el lago de Ilopango. Ahí terminó sus días en esta tierra. Solo el lago fue testigo de lo que en verdad ocurrió, creemos que le amarraron piedras al cuerpo para que desapareciera en el lago.
Curiosamente y como una torpeza de parte de las autoridades salvadoreñas, las autoridades alegaron desconocer el móvil de su desaparición, pero el vehículo del padre Marcial se encontró con otras placas en un puesto de la Guardia Nacional. Se quedaron con él. Esto es una prueba inapelable de lo que pudo haber sucedido.
Su cuerpo nunca fue encontrado, corriendo la misma suerte de miles de salvadoreños, argentinos, chilenos, guatemaltecos y nicaragüenses… “Desaparecido”.
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, noviembre de 2019