La doctrina del purgatorio

Los católicos escuchamos muy frecuentemente que los hermanos protestantes dicen “Ustedes están engañados” “Ustedes están en la mentira” y como ejemplo nos citan que “Eso del purgatorio no existe, eso no está en la biblia”. Los católicos desinformados se creen las patrañas de estos personajes y muchas veces terminan en su secta porque se sienten que han sido engañados.

Vamos a dar las bases bíblicas de cómo interpreta la Iglesia las Sagradas Escrituras y por qué dice que hay un lugar que no es ni el cielo ni el infierno, al que llama “Purgatorio”

Antes de empezar, es necesario aclarar que lo se va a explicar es “la doctrina” del purgatorio.

La palabra “purgatorio” no se encuentra como tal en las Sagradas Escrituras. Es una palabra del latín «purgatorium», el idioma oficial de la Iglesia es el latín, lo ha sido por siglos, «Purgatorium» significa limpio o que limpia que lo hace puro, sin mancha, de aquí que sea la palabra elegida por la Iglesia para dársela a ese lugar donde vamos a purificarnos de las faltas cometidas.

Entrado en el tema, podemos decir que existe una pena eterna por haber rechazado al Dios de la vida, esta pena eterna nos lleva al infierno, pero también existe “La pena temporal”, el cual nos lleva a un estado que la Iglesia le ha dado ese nombre “purgatorio”, como al edificio se le llama “templo” o “Ermita” o “Sinagoga” o, en el antiguo testamente a las dos tórtolas o dos pichones les llaman “ofrenda”.

La doctrina del purgatorio humanamente explicada, se basa en lo siguiente.

Todo delito merece una sanción, pero dependiendo de la gravedad del delito así es de grave la sanción. Si una persona roba una gallina tiene una sentencia, y si una persona asesina a otra, también tiene su sentencia. Ambas sanciones serán diferentes, porque ambos delitos son diferentes.

Por ejemplo a un asesino en serie le podrán dar cadena perpetua o incluso pena de muerte, pero a quien estafó a una persona, le podrán dar solo 5 años de cárcel. Claro, esto es muy lógico, asesinar a otro ser humano es de los más graves delitos, ya no digamos asesinar a más de una persona y ser un peligro para la sociedad, el otro en cambio, es un vividor, que dejó sin dinero a otra persona pero no atentó contra su vida.

Una vez hemos comprendido humanamente esta diferencia entre penas y sanciones, vamos al siguiente punto.

La doctrina del purgatorio bíblicamente explicada, se basa en lo siguiente

Mt 5

Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo

Como puede observarse, la misma lógica que se explicó en un principio, Cristo la aplica para que sea comprensible. “No saldrás de allí, hasta que hayas pagado”, es decir que se puede salir de ahí, de ese lugar donde estás pagando una pena, una sanción porque sabemos que al cielo, no entra nada manchado, eso nos lo dice la Escritura, veamos un solo texto del apóstol San Juan

Ap 21

“Nada impuro podrá entrar en ella, ni tampoco entrarán los que haya practicado la abominación y el engaño” 

Aparte de enseñarnos que nada impuro entrará en la ciudad santa, nos manda a no engañar, pues ahí no entrarán los que engañan… que se cuiden los protestantes, pues son de esos que han tergiversado la fe, engañando incautos.

Pues bien, como nada impuro entra en el cielo, ¿Qué pasa con aquellas personas que han sido buenas pero el último día de su vida o la última semana cometieron un pecado, una blasfemia, un error y desgraciadamente en esos días murieron? ¿O que tres meses antes de su muerte no se confesaron? ¿Será que por esos pecados, aunque no hayan sido grandes blasfemias, se van al infierno? Si así fuera, estaríamos hablando de un Dios injusto, que solo ve uno, dos, tres, cinco, diez pecados y no le importa toda una vida de fidelidad. Estas almas, según la doctrina católica, se van a un lugar de purificación que se le llamamos “Purgatorio”, para diferenciarlo de los otros dos lugares bíblicos. El infierno donde entra lo malo y no sale y el cielo, donde entra el que es limpio y cumplió la voluntad del Padre. En el purgatorio entra el que a pesar de sus virtudes tiene algunos aspectos de su vida que no fueron del todo correctos, y por ellos no puede entrar al cielo pero no son tan graves como para mandarlo al infierno.

Otra cita bíblica

Hay que diferenciar entre pecados que pueden llevarnos al infierno y pecados que no necesariamente nos llevan al infierno, San Juan dice

1 Jn 5

El que ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, que ore y le dará la Vida. Me refiero a los que cometen pecados que no conducen a la muerte, porque hay un pecado que lleva a la muerte; por este no les pido que oren.

En un primer momento, esta cita bíblica se contrapone a otra que dice San Pablo

Rom 6, 23

Porque el salario del pecado es la muerte

Pablo dice que “el pecado” en general lleva a la muerte, es decir, al infierno, pero Juan está diferenciando entre pecados que llevan a la muerte y pecados que no llevan a la muerte. ¿Las Escrituras se contradicen? Sencillamente No. Aquí en donde entra a discernir y explicarnos el magisterio de la Iglesia qué quiso decir uno y qué quiso decir otro.

Juan está diciendo que hay pecados que no nos llevan a la muerte, es decir, al infierno, o sea, hay pecados que aunque siempre son pecados, no son tan graves y por estos Juan está pidiendo oraciones, porque con estas oraciones, el pecador puede ser rescatado, por la misericordia de Dios. O sea que “Cumples la sentencia y sales”, lo que dijo Cristo en Mt 5

Mt 12

Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el futuro.

Hay pecados que no tienen perdón ni en este mundo ni en el otro ahhhh pero esta misma cita también nos quiere decir que hay pecados que sí tienen perdón en este mundo y pecados que sí tienen perdón en el otro mundo. Pero sabemos que el que entra al infierno, ya está condenado y del infierno no sale nadie, si entró al cielo, no hay nada que perdonar pues al cielo no entra nada manchado, pero sucede que si se fue al otro mundo significa que murió, pero, nos indica implícitamente la cita bíblica, que fue a un lugar donde ese pecado le puede ser perdonado y puede salir de ese lugar.

Mt 27

Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.

Algunos habían muerto y SALIERON DE SUS TUMBAS es decir, que RESUCITARON

¿Estaban en el infierno? Pues no ¿Se puede salir acaso del infierno una vez hemos entrado? O ¿Vinieron del cielo donde ya estaban gozando de la presencia de Dios? ¿A qué vinieron? Como vemos, estas personas no estaban en el infierno ni en el cielo.

Por eso la Iglesia ora por los difuntos, esperando que salgan de ahí, por nuestras oraciones, nuestras ofrendas, nuestras Eucaristías, de ese lugar de purificación que le hemos dado el nombre de “purgatorio” (igual podríamos haberle dado otro nombre: Kretol, Pisua, Trenha, etc. Pero se le dio el nombre de “purgatorio”), por eso Juan pide “oraciones”. Aparte de lo que pide Juan, la base bíblica de orar por aquellos que están en un lugar que ni es el cielo, ni es el infierno, se basa en

1 Mac 12

Y después de haber recolectado entre sus hombres unas dos mil dracmas, las envió a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio por el pecado. El realizó este hermoso y noble gesto con el pensamiento puesto en la resurrección, porque si no hubiera esperado que los caídos en la batalla iban a resucitar, habría sido inútil y superfluo orar por los difuntos. Además, él tenía presente la magnífica recompensa que está reservada a los que mueren piadosamente, y este es un pensamiento santo y piadoso. Por eso, mandó ofrecer el sacrificio de expiación por los muertos, para que fueran librados de sus pecados.

Miremos lo que hacen. Hacen sacrificios para que los caídos en batalla a pesar de estar expiando sus culpas fueran “librados” de sus pecados.

La Iglesia lo ha definido así, y aunque no lo comprendas o no lo aceptes, debes recordar aquella frase del Maestro que da a los discípulos “Lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo”, es decir, que lo que hace y define la Iglesia, con sucesión apostólica desde Pedro y Pablo, está totalmente legitimado en el cielo, porque esa fue la promesa de Cristo.

¿Quieres más citas?

1 Co 3

La obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno. Si la obra construida sobre el fundamento resiste la prueba, el que la hizo recibirá la recompensa; si la obra es consumida, se perderá. Sin embargo, su autor se salvará, como quien se libra del fuego.

Miremos de cómo Pablo nos manda un mensaje de un lugar donde no es ni cielo, ni infierno, sino un lugar aparte donde seremos juzgados, ahí nos probarán y algunos saldrán bien librados por eso sus obras resistirán la prueba y “el que la hizo recibirá su recompensa”, ahhhh pero para otros es diferente, sus obras no resisten la prueba pero a pesar de eso, “se salvarán”.

La Iglesia interpreta que aquí se debaten los pecados temporales, la pena temporal, porque la pena definitiva, el infierno, de ese no hay remedio, Mt 25 “𝘝𝘢𝘺𝘢𝘯 𝘢𝘭 𝘧𝘶𝘦𝘨𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰” de ahí no se puede salir, por tanto de esta situación que menciona Pablo sí se puede salir. Pablo concuerda con Juan aunque éste diga “𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘯𝘰 𝘭𝘭𝘦𝘷𝘢 𝘢 𝘭𝘢 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘦”, o sea, esas imperfecciones de nosotros los mortales, pero por ser manchas no nos dejan entrar al cielo, pero debe ser correctamente interpretado por el magisterio.

1 Pe 3

Cristo murió una vez por nuestros pecados –siendo justo, padeció por la injusticia– para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu. Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros

Esto se refiere a Mt 27 que ya se ha citado. Pedro dice que Cristo fue a predicar a los espíritus que estaban prisioneros. ¿Prisioneros? ¿Prisioneros dónde? ¿En las tumbas? No, porque cuando fallecemos solo queda el cuerpo (2 Pe 1, “abandonaré el cuerpo”), ¿En el cielo? Ahí no se es prisionero, ese es el premio por haber creído y cumplido los preceptos de Dios. ¿En el infierno? La Palabra dice que una vez entras ahí, no puedes salir, si alguno sale, entonces la Palabra o estaría mintiendo o se contradeciría, por tanto, están prisioneros en algún lugar del cual sí pueden salir, llamémosle a este lugar Kretol, llamémosle Pisua, llamémosle Trenha, llamémosle Escatrol, que los protestantes le llamen como quieran, nosotros los católicos le llamamos “Purgatorio”

Esta es la base de la doctrina de ese lugar de purificación, al cual llamamos “Purgatorio”. Por eso los católicos le pedimos a la Virgen María, en la advocación de “Virgen del Carmen” que interceda ante su Hijo, para sacar a nuestros seres queridos de ese lugar y llevarlos a su presencia.

Si eres protestante y estás leyendo esto y estás de acuerdo, gracias a Dios, si no estás de acuerdo, si no lo aceptas, pues no estás obligado, pero no se trata de que solo digas “es mentira” “están engañados” “eso es falso”, sino que debes desestimar, refutar estas citas, demuestra, argumenta que estas citas se contradicen con otras que tú, supongo que nos puedes dar. Es decir, argumenta que estas citas no nos hablan de otro lugar que no es ni el cielo, ni el infierno.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo

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