Angelo Giuseppe Roncalli, es el nombre secular del Sumo Pontífice que escogió por nombre Juan XXIII y que revolucionó la Iglesia, dejando una enorme huella en ella.

Nació en Sotto il Monte en 1881, diócesis de Bérgamo, Italia, hijo de Giambattista Roncalli y Mariana Mazzola, en una pobreza normal para la época. Apenas rondaba los once años, cuando entra al seminario de Bérgamo. Tenía mucho aprecio por la espiritualidad franciscana, tanto que el 1 de marzo de 1896, el padre espiritual del Seminario de Bérgamo, don Luigi Isacchi, lo admitió en la Orden Franciscana Seglar, cuya regla profesó el 23 de mayo de 1897. En 1901 pasa al seminario mayor de San Apollinare. Fue ordenado sacerdote en 1904. Prosiguió sus estudios y se graduó de Doctor en Teología. Monseñor Radini Tedeschi, viendo excelentes cualidades humanas en el padre Roncalli, lo nombró su secretario cuando fue elevado a la silla episcopal en Bérgamo.
En 1925 Pío XI lo nombró Visitador Apostólico para Bulgaria, elevándolo al episcopado. Eligió como lema episcopal “Oboedientia et pax” y fue ordenado Obispo el 19 de marzo de 1925 en Roma, luego marchó a Sofía, capital de Bulgaria, el 25 de abril. El 6 de diciembre de 1944 Pío XII lo nombró Nuncio Apostólico en París. El 12 de enero de 1953 fue creado Cardenal y el 25 promovido al Patriarcado de Venecia. A la muerte del papa Pio XII, en el cónclave del 28 de octubre de 1958, Angelo Giuseppe Roncalli, es elegido para ocupar la silla de Pedro. Juan XXIII ocupó fue Sumo Pontífice únicamente 5 años, sin embargo, dejó una huella profunda, que jamás se olvidaría.
Al ascender al puesto más alto de la Iglesia, el Papa Juan XXIII sorprendió a todo el mundo, al convocar a un concilio Ecuménico. Cien años antes se había llevado a cabo el concilio Vaticano I, en 1869, Juan XXIII, convocaba al “Segundo”, y esto cambiaría drásticamente a la Iglesia Católica. Un Concilio es un acontecimiento extraordinario en la Iglesia. Se convocaron a cientos de obispos de los cinco continentes, para trabajar en llevar a la Iglesia al nuevo milenio.
Se dice rápido y se escribe, pero cuando pensamos en la logística para llevar a cabo una reunión de esta magnitud, nos quedamos sin palabras. Alojamiento de los participantes, reuniones, mesas de trabajo, deliberaciones, elaboración de documentos, confrontación con las sagradas Escrituras, revisiones, borradores, declaraciones, horarios, debates, etc. Era un trabajo inmenso.
Este es un detalle que sobresale en el “Papa Bueno” como fue conocido. El Concilio Vaticano II, hizo una verdadera revolución en la Iglesia, y con ello, “nuevos aires” entraron a ella. Esto fue lo que dijo Roncalli cuando se le preguntó ¿Qué pretendía con el concilio? El Papa se acercó a su ventana, la abrió y dijo – “Que entre aire fresco a la Iglesia” -. El Concilio Vaticano II precisamente hizo esto “Dejó entrar aire fresco a la Iglesia”, una Iglesia que se asfixiaba en su pompa, en su verticalidad, en su desinterés, cosas que era necesario cambiar. Indudablemente la promesa de Cristo se hacía de nuevo realidad “Las fuerzas del infierno no prevalecerán contra ella” Mt 28, 20
Una Iglesia que necesitaba reencontrase a sí misma y cambiar algunas cosas porque el tiempo estaba cambiando.

Los cambios drásticos que el Concilio trajo consigo, para bien de la Iglesia fueron, entre otros.
- Le dio una nueva frescura a la liturgia
- La misa dejó de hacerse en latín, se usó la lengua vernácula de cada lugar donde se realizara (Lengua vernácula es la lengua propia del lugar)
- El ministro dejó de celebrar la Eucaristía de espaldas al pueblo
- Permitió que nosotros los laicos, pudiéramos acceder a cantar en las Eucaristías
- Permitió que nosotros los laicos pudiéramos acceder a leer la Palabra de Dios en las Eucaristías
- Permitió la creación de ministros extra ordinarios de la comunión
- Le dio protagonismo a nosotros los laicos, quienes dejamos de ser entes que solo se sentaban y escuchaban hablar en latín.
- Sentó las bases para las conversaciones con las Iglesias históricas, dando impuso al ecumenismo
- Recalcó la importancia que los ministros de la Iglesia “sacerdotes, obispos”, se acercaran al pueblo, que dejaran de ser “monarcas” y “jefes” y se convirtieran en pastores, hermanos, cercanos que conocieran los sufrimientos y angustias del pueblo de Dios.
A pesar de lo bueno que el Concilio trajo consigo, también hubieron voces disonantes, como la del obispo francés monseñor Marcel Lefebvre, quien se opuso radicalmente a las conclusiones del Concilio, fue tanta su molestia que terminó por ser obispo cismático, separándose de la Iglesia católica. Lefebvre fundó en 1970 la “Hermandad sacerdotal San Pio X” y “consagró” obispos sin autorización del Sumo Pontífice, lo cual le hizo acreedor de excomunión canónica. Actualmente ya con Lefebvre muerto, el Vaticano se encuentra en conversaciones con la Hermandad sacerdotal Pio X para reintegrarlos a la Iglesia.
El Concilio Vaticano II
Todo el arduo trabajo del Concilio se resume en los siguientes documentos de invaluable valor evangélico para la cristiandad católica, los cuales todo católico debe tener en su biblioteca personal, para poder dar razón de su fe.
Constituciones
- Constitución Dogmática Lumen Gentium — Sobre la Iglesia
- Constitución Dogmática Dei Verbum — Sobre la divina revelación
- Constitución Dogmática Sacrosanctum Concilium— Sobre la Sagrada Liturgia
- Constitución Pastoral Gaudium et Spes — Pastoral Sobre la Iglesia en el mundo actual
Decretos
- Decreto Christus Dominus ———– Sobre el ministerio pastoral de los Obispos
- Decreto Presbyterorum Ordinis —– Sobre el ministerio y la vida de los presbíteros
- Decreto Optatam Totius ————— Sobre la formación sacerdotal
- Decreto Prefectae Caritatis ———– Sobre la adecuada renovación de la vida religiosa
- Decreto Apostolicam Actuositatem — Sobre el apostolado de los laicos
- Decreto Orientalium Ecclesiarum — Sobre las Iglesias orientales católicas
- Decreto Ad Gentes Divinitus ——– Sobre la actividad misionera de la Iglesia
- Decreto Unitatis Redintegratio —— Sobre el ecumenismo
- Decreto Inter Mirifica —————- Sobre los medios de comunicación social
Declaraciones
- Declaración Dignitatis Humanae — Sobre la libertad religiosa
- Declaración Gravissimum Educationis — Sobre la Educación Cristiana
- Declaración Nostra Aetate — Sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas
Con esta “Palabra de Dios, revelada a la Iglesia”, Cristo sigue asistiendo a su única Iglesia, fundada sobre Pedro, el único y verdadero pastor de las ovejas de Cristo.
El Papa Juan XXIII tiene también dos documentos magistrales en su pontificado, las encíclicas
Mater et Magistra y Pacen in terris.
El santo Padre, murió la tarde del 3 de junio de 1963, antes de que finalizara su sueño, el Concilio Vaticano II, a su muerte fue elegido Sumo Pontífice Giovanni Battista Montini , Pablo VI quien continuó y finalizó el sueño de Juan XXIII. Declarado Beato por Juan Pablo II el 03 de septiembre de 2000 y canonizado por el Papa Francisco el 27 de abril de 2014.
Recordamos entonces al “Papa Bueno” que renovó la Iglesia y sobre todo, que gracias a ese gran acontecimiento, nosotros los seglares podemos participar de una manera más activa en el gran sacramento de nuestra fe, la Eucaristía.
Dios te tenga en su gloria, “Papa Bueno”.
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, Octubre de 2020