Fe vrs. Obras

¿Qué es lo necesario para la salvación? ¿La fe o las obras?

Las sectas protestantes predican que para nuestra salvación, solo es necesario “creer”. “Levanta la mano, confiesa que Jesús es el Señor y serás salvo”, es la fórmula mágica con la cual el cristiano salva su alma y lo demás, no importa. “Solo” debes creer en Jesús y lo demás, sale sobrando. La Iglesia Católica en cambio, nos enseña que para nuestra salvación es importante la fe, por supuesto, pero para que esa fe sea efectiva y verdadera, debe ir acompañada de “obras”.

¿En qué se basa cada posición y cuál es la bíblicamente más acertada?

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La doctrina protestante

La posición protestante se basa en las siguientes citas bíblicas.

Rom 10, 9 “Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado

«“Aquí está claro”» que solo debes hacer una confesión pública y creer y entonces serás salvo, dicen los pastores.

Rom 1, 17 “En el Evangelio se revela la justicia de Dios, por la fe y para la fe, conforme a lo que dice la Escritura: El justo vivirá por la fe

Como «“el justo vivirá por la fe”», es la fe la importante, únicamente.

Ef 2, 8 “Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe

La salvación es resultado de “la fe” no de las “obras”, aquí está clarito, dicen los protestantes.

Lc 23, 43 “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”

El malhechor crucificado junto al Maestro no tenía obras y solo por la gracia de Jesucristo, se ganó el cielo, esto comprueba –dicen ellos- que lo que predicamos, es verdadero.

El error de la doctrina protestante

Pablo dice que la salvación “no es el resultado de las obras” y dice que es “para que nadie se gloríe”, es decir que “es por su gracia, un don de Dios

El pequeño detalle que se les pasa por alto a los protestantes es que San Pablo habla de las obras de la ley, es decir, las obras que eran el resultado de cumplir la ley y que tenían su base en las leyes del antiguo testamento. Escudriñemos con detenimiento.

Pablo era muy religioso desde niño, era fariseo y un judío fiel que cumplía la ley “Si alguien cree que puede confiar en la carne, yo puedo hacerlo con mayor razón; circuncidado al octavo día; de la raza de Israel y de la tribu de Benjamín; hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, un fariseo; por el ardor de mi celo, perseguidor de la Iglesia; y en lo que se refiere a la justicia que procede de la Ley, de una conducta irreprochable” Fil 3, 4 – 6

¿Qué es “la ley”? En el antiguo testamento, el Señor Dios le dio al pueblo de Israel, un listado de mandatos a cumplir a los judíos y estos se esforzaban en hacerlo, mencionamos algunos de dichos mandatos

  1.  “No cedas a sus instigaciones (del idólatra) ni le hagas caso. Sé implacable con él, no lo perdones ni lo encubras” Dt 13, 9
  2.  “No plantarás ninguna clase de árbol, para tenerlo como poste sagrado, junto al altar que dediques al Señor, tu Dios” Dt 16, 21
  3.  “No establezcas vínculos de parentesco con ellos (con los idólatras)” Dt 7, 3
  4.  “Ustedes no comerán nada que tenga sangre. No practicarán la magia ni la adivinación” Dt 19, 26
  5.  “No se cortarán el borde de la cabellera en forma de círculo, ni cortarás el borde de tu barba” Dt 19, 27
  6. “Si alguien insulta a su padre o a su madre, será castigado con la muerte” Lv 20, 9
  7.  “Al octavo día será circuncidado el prepucio del niño” Lv 12, 3
  8.  “Durante seis días harás tus trabajos, pero el séptimo deberás descansar” Ex 23, 12
  9.  “Que el séptimo día todos permanezcan en su sitio y nadie se mueva del lugar donde está” Ex 16, 29
  10.  “No comerán ningún animal muerto” Dt 14, 21
  11.  “No recogerás los frutos caídos” Lv 19, 10
  12.  “Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se vea tu desnudez” Ex 20, 26
  13.  “Nadie se presentará delante del Señor con las manos vacías” Dt 16, 16
  14.  “No pondrás bozal al buey que trilla” Dt 25, 4
  15.  “No cometerás injusticia con balanzas y pesas” Lv 19, 35

Las 15 leyes anteriores son una pequeña muestra de más de 600 que podremos encontrar en los libros del pentateuco (es decir, Génesis, éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Los fariseos se obsesionaban por cumplirla, muchas veces dejando de lado la justicia, el amor, la misericordia, la solidaridad. Su obsesión, eran “las leyes judías”, a veces las cumplían o aparentaban cumplirlas para que fueran ensalzados por los demás, alabados por la gente, a ellos les gustaba “mostrarse” como grandes religiosos.

Jactarse de cumplir estas leyes dadas al pueblo judío, es a lo que se refiere Pablo, las “obras” por cumplir estas leyes. Pablo las conocía perfectamente y las cumplía, como él mismo dice en la “exacta observancia de la ley”.

Pablo lo dice claramente en Gal 2, 16 “Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley, sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la Ley… el cumplimiento de la ley no hará nunca de un mortal, un amigo de Dios

Está diciendo que la fe en Jesucristo supera a esas obras, que creer en Jesucristo es más importante que cumplir esas leyes antiguas. Recordemos que Jesucristo, en su tiempo, fue tratado de endemoniado” (Jn 10, 20), “agitador” (Lc 23, 2), “charlatán” Mt 26, 66, digno de “merecer la muerte” (Mt 26, 66), “Vino a los suyos y los suyos, no quisieron recibirle” Jn 1, 11. Cristo era tratado en ese momento, por toda la sociedad de su tiempo, como un desecho de la sociedad y muestra de ello, fue la forma de morir, un “maldito colgado de un madero” Dt 21, 23.

Pablo quiere entonces, revertir ese concepto y les explica quién era Jesucristo. Pablo les dice a sus compatriotas que Jesucristo era todo cuanto Él decía de Él mismo. Pablo les predica que Él es el importante, que Él es el hijo del Altísimo y que lo demás, ya no importa. Pablo va en contra de lo que la mayoría pensaba, esa era su misión.

Pablo al reconocer que esas leyes y sus prohibiciones quedan obsoletas con la nueva doctrina, el nuevo mensaje de nuestro Señor Jesucristo, llega a decir Fil 3, 8 “Más aún, todo me parece pérdida comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como basura, con tal de ganar a Cristo” y para que Pablo, antiguo fariseo que vivía en la exacta observancia de la ley, una ley sagrada para los judíos por muchos siglos, diga ahora que “es basura”, es porque cree profundamente en Cristo y que Él, ha hecho un cambio radical en su manera de vivir la fe en Dios. Ahora se vuelca a Jesús y quiere que los demás vivan esa fe.

“Todo me parece pérdida”, Todo eso de las leyes antiguas, es un desperdicio, una pérdida, algo obsoleto, superfluo en comparación del conocimiento de Cristo y su mensaje. Pablo quiere que todos sigan a Cristo, pues en Él se cumplió toda profecía y muchos no han creído, esa es la preocupación de Pablo, que superen la ley judía, que la desechen, como él lo ha hecho, que comprendan que Jesús es más importante que esa ley. “Eso es basura, en comparación con el conocimiento de Cristo”

Así como fue un radical fariseo, hoy será un radical cristiano y veamos lo que hoy predica

Rom 7, 4 “De igual manera, hermanos, por la unión con el cuerpo de Cristo, ustedes han muerto a la Ley, para pertenecer a otro, a aquel que resucitó a fin de que podamos dar frutos para Dios

Pablo les dice ahora, que esa ley, que Dios dio a sus padres, ya queda en el pasado, ahora, hay una nueva realidad: Cristo, el Hijo de Dios.

Rom 7, 6 “Pero ahora, muertos a todo aquello que nos tenía esclavizados, hemos sido liberados de la Ley, de manera que podamos servir a Dios con un espíritu nuevo y no según una letra envejecida

Hemos muerto, les dice a los judíos, a la ley, esa que nos tenía esclavizados, por eso, las obras de esa ley, son vanas, ya no se esfuercen en practicarlas. Por eso: Aprender la Torá (Dt 6, 7), Honrarás a quienes conocen y enseñan la Tora (Lv 19.32), No afeitarse la cabeza (Lv 19, 27), No camines más allá de lo permitido ( Ex 26, 29), el sumo sacerdote debe casarse con una mujer virgen (Lv 21, 13), sacar del templo, todo lo que sea impuro (Num 5, 3), No dejar vivir al hechicero (Ex 22, 17), etc. Ya no era importante, ahora, había un “nuevo pacto”.

Gal 3, 11 – 12 “Por el camino de la ley, nadie llega a ser justo a los ojos de Dios, pues está escrito : El justo vivirá por la fe, y la ley no da lugar a la fe, pues según ella, el que cumple los mandamientos tendrá vida por medio de ellos”. También lo repite en Rom 1, 17

Esto lo encontramos en el libro del profeta Habacuc, Hab 2, 4 “El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad”

El justo vivirá por la fe, (la fe en Jesucristo), y la ley (la ley judía) no da lugar a la fe (en Dios o en Jesucristo), pues según ella (la ley judía) el que cumple los mandamientos tendrá vida por medio de ellos (tendrá vida por medio del cumplimento de esos mandamientos de la ley judía). Esto es lo que está refutando San Pablo.

Dicho en otras palabras, el que es justo, dice San Pablo, vivirá por la fe, porque la ley, la ley judía, no da lugar a la fe, es decir, que la ley judía no contempla la fe, sino solo el cumplimiento de esas leyes.

Esta fue la predicación de Pablo, que incluso lo concluye en su carta a los romanos Rom 3, 27 – 28 “¿Qué derecho hay entonces para gloriarse? Ninguna. Pero, ¿en virtud de qué ley se excluye ese derecho? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe. Porque nosotros estimamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley”, Pablo es claro que habla de las obras que se realizaban de practicar la ley judía.

“Hoy estarás conmigo en el paraíso”, nos narra Lucas en su escrito. En este pasaje se apoyan los que han entendido mal el mensaje de Pablo. Creen que aquí está la confirmación de este mensaje. Es decir, con una segunda mala interpretación, creen justificar una primera mala interpretación. El ladrón de la cruz está en el lugar correcto en el momento correcto y pronuncia las palabras correctas, Cristo, como dueño de la vida, la da y la quita, como justo juez, puede condenarte, pero como el Dios hecho hombre, que reboza de infinita misericordia, tiene la autoridad de decir lo que le parezca adecuado y en este caso, le da la salvación al malvado, aun cuando su vida había hecho lo incorrecto, así es la misericordia de Dios.

Pero ahora veamos lo que nos dice Cristo, el propio Dios que nos habla en el evangelio.

Conflictos por no cumplir la ley judía

Cristo invita a la gente a no ser como los fariseos, que se jactaban de cumplir la ley, veamos.

Mt 6, 5 “Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos” Jesús, desaprueba la hipocresía de los que se jactaban de cumplir la ley, pero por dentro eran “sepulcros blanqueados”.

Mt 6, 16 “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan” Otra hipocresía de los fariseos, que fuera que ayunaran o no, hacían lo posible para que se les notara y los demás los alabaran y dijeran que eran judíos irreprochables que “cumplían “ la ley mosáica.

Imaginemos a una mujer judía, que iba al mercado con su hijo pequeño y en una de las callejuelas de su ciudad, se encontraba a uno de estos personajes, que “oraba” en una esquina. La madre dice al niño «Tú debes ser como ese hombre, que habla con Dios, ellos son especiales». Y más adelante, se encuentran con otro fariseo que ayunaba y se polveaba la cara, para palidecer y que todos notaran que estaba “ayunando”, la madre dice al niño «Mira ese maestro de la ley, hace sacrificio por Dios, ellos son personas extraordinarias a quienes se les debe respeto, porque se sacrifican por Dios, así debe s ser tú». Esto es lo que denuncia Jesús y lo que Pablo explica que ya no es necesario.

Esto mismo, el cumplimiento de la ley, produjo ciertos roces entre Jesús y sus discípulos contra los fariseos, cuando los discípulos comieron las espigas en día sábado, los fariseos se molestaron Mt 12, 1 – 2 “En aquel tiempo, Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas. Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado»”. Efectivamente, la ley del Antiguo testamento dice: Ex 20, 10 “Pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.

(O bien pudieron referirse a esta otra prohibición: Dt 23, 26 “Si pasas por los sembrados maduros de tu prójimo, podrás arrancar espigas con la mano, pero no aplicarás la hoz)

Más adelante, en el mismo capítulo, estaba el hombre de la mano tullida y los fariseos le preguntaron si era lícito curarlo en sábado, porque como la Escritura dice Ex 23, 12 que “en día sábado ni trabajes ni hagas nada”, de nuevo la ”obra” de los fariseos, era respetar la ley que decía “no hacer nada”, pero Cristo es el dueño del sábado y no solo les reprende sino que sana al tullido para rabia de los fariseos.

El caso de la misma mujer adúltera es revelador. La ley decía que había que apedrearla porque la encontraron en flagrancia y los fariseos iban A CUMPLIR LA LEY, a apedrearla, Lv 20, 10 “Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, los dos serán castigados con la muerte”, esas eran sus obras nacidas de la ley, pero ya sabemos qué fue lo que pasó después. Cristo les destruye su hipocresía.

En otra ocasión dijo el Maestro: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban Mc 3, 4

Y esto se los dijo porque la ley dice que “Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es de reposo para Yavhé, tu Dios; no hagas en él obra alguna Ex 20, 8 – 11

Confunden lo que Pablo quiere decir

Es importante entonces que comprendamos que Pablo, en la cita de Efesios, se refiere a que los fariseos y los maestros de la ley, cumplían (o al menos fingían cumplirla) al pie de la letra la ley del Antiguo Testamento, pero descuidaban el amor a los demás y no se trataba de “cumplir la ley” sino de amar al prójimo, que es el mensaje central de Cristo y por eso dice:

Mt 22, 36 – 40 “«Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?». Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti

Las obras que sí debemos realizar

Curiosamente San Pablo mismo nos dice que debemos realizar estas buenas obras.

Ef 2, 9 “Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos”

Cuando las Escrituras hablan de que debe ser la fe y no las obras, se refiere a la manera tergiversada de ver las leyes de la ley judía, no a las que Cristo mismo manda a hacer con el prójimo, las obras de caridad y de solidaridad.

Por eso, la Iglesia, sabiamente nos dice

CIC # 47 “La Iglesia enseña que el Dios único y verdadero, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza por sus obras, gracias a la luz natural de la razón humana

(cf. Cc.Vaticano I: DS 3026)”

Si Dios se conoce según sus obras, de igual manera los humanos se conocen según sus obras. Ahí se puede reconocer si son creyentes o hipócritas.

CIC # 214 “En todas sus obras, Dios muestra su benevolencia, su bondad, su gracia, su amor; pero también su fiabilidad, su constancia, su fidelidad, su verdad”

Y si aun así, no estamos convencidos, veamos lo que dice el Maestro.

Mt 16, 27 “Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obrasSolo esta cita ya bota totalmente la doctrina protestante, ya que Cristo es claro “pagará a cada uno de acuerdo con sus obras”, y “la paga” de las malas obras es la muerte y entendemos por ello “el infierno” y la paga de las buenas obras, es la vida eterna, pero ¿Cuáles obras? ¿Las que provienen de la ley judía?. No… las obras que Cristo predica que hay que practicar.

Mt 24, 34 – 36 “Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: «Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver»

Lc 10, 37 “¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? —El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley. —Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús”

Mt 5, 16 “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”

Mt 5, 9 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Mt 5, 10 Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Mt 7, 21 No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Mt 10, 42 Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa».

Mt 12, 50 Todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

Mt 23, 23

Los demás apóstoles concuerdan con Pablo

Y los apóstoles comprenden exactamente el mensaje y es lo que nos enseñan.

1 Jn 2, 5 “El que dice: «Yo lo conozco», y no cumple sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él”, se trata de “cumplir” los mandamientos, no solo de “creerlos”, “cumplir” es sinónimo de efectuar / desempeñar / consumar / cometer / practicar / plasmar.

Stgo 2, 19 “¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan”

Santiago da una clase magistral a los que mal entienden el sentido de esta parte de las Escrituras. No se trata solo de “creer” pues hasta los demonios creen y están privados de la gloria de Dios.

Santiago deja sin excusa alguna, definiendo de una vez por todas esta confusión de los hermanos protestantes cuando dice:

Stgo 1, 22 – 25 “Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos. El que oye la Palabra y no la práctica, se parece a un hombre que se mira en el espejo, pero en seguida se va y se olvida de cómo es. En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla”

Stgo 2, 24 “Como ven, el hombre no es justificado sólo por la fe, sino también por las obras”

Stgo 2, 18 “«Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe»”

Jake mate para la doctrina protestante. Las obras son imprescindibles.

La Iglesia, sin embargo, nos enseña que también la fe es necesaria. Fe y obras, van de la mano, ni solo obras, ni solo fe.

“Les aseguro que cualquiera que dé a beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa»” Mt 10, 42

Dar “un vaso de agua fresca” es algo bueno, y lo podemos hacer sin ser cristianos, solo por “humanidad”, pero Cristo añade “por ser mi discípulo”… hay una recompensa

Dejamos otras citas que demuestran que las obras son necesarias, no solo la fe. Las obras van de la mano con la fe y viceversa.

Stgo 2, 26 / Stgo 4, 17 / Mt 6, 2 – 4 / 2 Sam 11, 26 / 1 Pe 2, 12 / 1 Pe 2, 21 / 1 Pe 3, 1 – 2 / 3 Jn 3, 18 / Rom 2, 5 – 6 / Gal 5, 6 / Gal 6, 5

La Iglesia católica, la única Iglesia de Cristo

Roberto Campos

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