
Alexander Ramirez
La Transubstanciación
¿Negaron explícitamente la transustanciación eucarística?
Agustín, Tertuliano, Virgilio, Juan Crisóstomo, Gelasio I, Teodoreto, Clemente de Alejandría y Orígenes R= “SI”
* El famoso Agustín (354 – 430), que es otro de los llamados “católicos”, también declaró que las declaraciones de Cristo en Juan 6 (sobre comer la carne del Hijo del hombre y beber su sangre) no eran literales (como creen los católicos).) , pero eran una expresión simbólica :
“’Si no coméis la carne del Hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros’ (Jn 6, 54). Aquí parece imponerse una ignominia u ofensa. Pero hay una expresión simbólica que prescribe que compartamos la pasión del Señor y guardemos, en lo más profundo de nosotros mismos, un recuerdo dulce y sano de su carne crucificada y cubierta de llagas por nosotros” (A Doctrina Cristã, Libro III – De las dificultades para ser disipado en las Escrituras, Cap.24)
En lugar de que Agustín diga que las declaraciones de Cristo en Juan 6 deben tomarse literalmente y que debemos entender tales declaraciones como una expresión de la transubstanciación de los elementos de la Cena, afirma que fue una expresión simbólica (que ya sería suficiente anular las afirmaciones católicas sobre la literalidad de las afirmaciones de Cristo acerca de comer su cuerpo y beber su sangre).
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Roberto Campos
Es lo que te digo. Como solo “copias y pegas” no sabes si en verdad eso es correcto o es una simple calumnia. Te comparto esta imagen de la cita que aproximadamente puede ser que citas.
No existe en los escritos de San Agustín, al menos no que yo sepa, un libro que se llame “Doctrina Cristã”, pero sí, uno que se llama “La Doctrina cristiana”, así que asumo que ese es, y la cita es la siguiente en el capitulo 24, te copio la imagen, para que la veas por ti mismo.

Con esto te refuto totalmente tu cita de san Agustín, la cual no existe, a menos que esté confundido y sea otra cita y entonces, me des la cita correcta. Ahora bien, yo te voy a dar citas de San Agustín sobre el misterio de la Eucaristía. Citas exactas para que vayas e intentes leerlas para beber de la sabiduría de los santos católicos, pero eso será más adelante.
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Pero yo, seguí buscando y mira lo que encontré, algo parecido a lo que pusiste en tu cita
1. Acabamos de oír al Maestro veraz, Redentor divino y Salvador humano, encarecernos nuestro precio: su sangre. Nos ha hablado, en efecto, de su cuerpo y de su sangre: al cuerpo le llamó comida; a la sangre, bebida. Los fieles saben que se trata del sacramento de los fieles; en cambio, los oyentes ¿qué saben sino lo que oyen? Cuando, pues, para recomendarnos tal alimento y tal bebida, decía: Si no coméis mi carne y bebéis mi sangre, no tendréis vida en vosotros1 —y ¿quién, sino la Vida, diría esto de la Vida misma? A su vez, al hombre que juzgue falaz a la Vida le aportará muerte, no vida— se escandalizaron sus discípulos —aunque no todos, sí muchísimos— y decían para sí: ¡Duro es este lenguaje!, ¿quién puede escucharlo?2. Mas habiendo conocido en sí esto el Señor y habiendo percibido el murmullo de sus pensamientos, respondió a los que eso pensaban, aunque nada expresaban con su voz, para que supieran que los había oído y desistiesen de pensar tales cosas. ¿Qué les respondió, pues? ¿Os escandaliza esto? Entonces, ¿si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes?3. ¿Qué significa Os escandaliza esto? ¿Pensáis que voy a fraccionar este mi cuerpo que estáis viendo, a amputar mis miembros y a dároslo a vosotros? ¿Qué significa: Entonces, si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? Ciertamente el que pudo ascender en su integridad, no pudo ser consumido. Así, pues, nos dio en su cuerpo y sangre un saludable alimento, y brevemente resolvió la gran cuestión acerca de su integridad. Coman, pues, quienes lo comen y beban los que lo beben; tengan hambre y sed; coman la vida, beban la vida. Comerlo es restablecerse; pero te restableces de tal forma que no merma lo que te restablece. Y beberlo, ¿qué es sino vivir? Come la vida, bebe la vida: tendrás vida y la vida plena. Mas esto habrá entonces, es decir, el cuerpo y la sangre de Cristo será vida para cada uno, si lo que se toma visiblemente en este sacramento, lo come espiritualmente, lo bebe espiritualmente en su realidad misma. Porque se lo hemos oído al Señor decir: El espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y vida. Pero hay algunos —dice— que no creen4. Eran los que decían: ¡Duro es este lenguaje!, ¿quién puede escucharlo? Duro, sí, mas para los duros; es decir, es increíble, mas para los incrédulos.
Pero esta no es la cita que has dado, sino que lo encontré en el Sermón 131, Discurso sobre el pan de vida (Jn 6,54—66) pero lo único que dice y que concuerda con tu texto es Si no coméis mi carne y bebéis mi sangre, no tendréis vida en vosotros, las siguientes palabras de tu cita, no existen.
* Tertuliano “Porque así predicó Dios en él cuál es también vuestro evangelio, llamando su cuerpo a pan; para que desde aquí comprendáis también que dio figura de pan a su cuerpo ” (Tertuliano, Contra Marción, III. 19)
Afirmó que Dios llamó a su cuerpo “pan” , y luego no sugirió que el pan es literalmente el cuerpo de Cristo en un sentido físico y material, sino que lo era en un sentido figurado, como dice poco después: “.. .para que entendáis que dio figura de pan a su cuerpo” . Si era una figura , entonces el pan era figurativamente el cuerpo de Cristo , no literalmente.
En otra ocasión Tertuliano reiteró que el pan siendo un cuerpo era una «figura» , y no algo que deba tomarse literalmente:
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Veamos lo que dice Tertuliano, paso a paso
“Porque así predicó Dios en él cuál es también vuestro evangelio”
Correcto, el evangelio es de todos.
“llamando su cuerpo a pan”
Correcto, convierte su cuerpo en “pan” por lo cual, ya no es pan sino “su cuerpo”
“para que desde aquí comprendáis también que dio figura de pan a su cuerpo”
Correcto. Dio figura de pan a su cuerpo porque el “pan” ahora es su cuerpo, o si hubiese dicho “dio figura de huevo a su cuerpo”, el cuerpo toma la figura de huevo que ya no es huevo sino su cuerpo.
No encuentro que esto niegue el misterio. Al menos así lo veo yo, y entiendo que tú lo veas de otra manera porque yo lo veo para confirmar mi fe, tú en cambio, lo ves y lo entiendes para negar esa fe.
Tertuliano “Después de haber declarado, por tanto, que deseaba tener la cena pascual que le pertenecía a él —indigno hubiera sido que Dios hubiera querido algo que no le pertenecía a él—, tomó el pan y se lo dio a sus discípulos e hizo su cuerpo, diciendo: ‘Este es mi cuerpo’, es decir, ‘la forma de mi cuerpo’. Pero no podría ser la forma del cuerpo si no hubiera habido el cuerpo de la realidad. Por lo demás, una cosa vacía, es decir, un fantasma, no hubiera podido admitir una figuración . O si Cristo figuró el cuerpo en el pan por esto , por la falta de la realidad del cuerpo, entonces debería haber dado el pan por nosotros” (Tertuliano, Contra Marción IV, 40)
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Por más que busqué esta cita, no la encontré… si tienes el enlace, dámelo por favor.
* Virgilio también declaró:
“Cuando la carne de Jesucristo estaba en la tierra, ciertamente no estaba en el Cielo; y ahora que está en el Cielo, seguramente no está en la tierra ” (Vigilia, Cont. Eutich. Liv. IV)
Si la carne de Jesús seguramente no está en la tierra, entonces no cree que Jesús se transforme literalmente en una hogaza de pan para ser literalmente mordido y desgarrado por millones de fieles católicos en las más diversas partes del planeta. Para él, Jesucristo ya no está físicamente presente en la tierra y, por lo tanto, la Cena del Señor solo puede ser admitida en un sentido espiritual, no físico.
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En este caso, perdona pero no conozco ni la cita ni al tal “Virgilio”, ¿por qué Virgilio es fuente? No encuentro la cita… más adelante veré si la encuentro y si tienes el enlace, pásamelo.
* Crisóstomo “Antes de la consagración lo llamamos pan, pero después pierde el nombre de pan y se hace digno de ser llamado Cuerpo del Señor, aunque la naturaleza del pan permanece en él ” (Crisóstomo, Epístola a Cesarión)
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Esto no niega el misterio, porque esa es la doctrina de la Iglesia. Ya no es “pan”, sino, “el Cuerpo de Cristo”, pero la naturaleza y los accidentes de pan y vino, siguen visibles.
* “Papas” como Gelasio I (410-492) declararon categóricamente que el pan y el vino permanecen en su sustancia y naturaleza como pan y vino:
“El sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo es verdaderamente una cosa divina; pero el pan y el vino permanecen en su sustancia y naturaleza de pan y vino ” (Gelasio, Sobre las dos naturalezas)
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Esto es correcto. Es el gran misterio de la fe, que siguen pareciendo “pan” y “vino” pero ya no lo son. Estas citas que me das, solo confirman que son el Cuerpo y la sangre de Cristo, pero, según el misterio, el dogma de fe, los accidentes del pan y vino, siguen estando presentes.
Alexander Ramirez
La posición adoptada por Gelasio en el siglo V va en contra de lo que los papas actuales aceptan sobre el tema. El Papa Gelasio I creía que el pan y el vino permanecían como el pan y el vino en la misma sustancia y naturaleza; los papas de hoy afirman precisamente lo contrario: que el pan y el vino pasan por un proceso llamado «transubstanciación», donde el pan y el vino se transforman de sustancia para convertirse literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo.
¿Quién tenía razón? ¿El Papa Gregorio I, quien en el siglo V estaba en contra de la transubstanciación, o el Papa Inocencio III, quien por decreto instituyó la transubstanciación en 1215 EC?
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Roberto Campos
El problema de ustedes, es que el que ya te señalé. Que ves estos escritos, desde tu rechazo, pero NO lo son en absoluto. Por eso es que ustedes, no rechazan a la Iglesia católica, ustedes lo que rechazan es lo que “creen” que es la Iglesia católica.
Lo de “Transubstanciación” es una palabra que se le dio al misterio. Es una simple palabra, que se usa en vez de explicar el misterio: “cuando por la influencia del Espíritu Santo, el pan pasa por el proceso divino y misterioso de convertirse en el Cuerpo y la sangre de Cristo y el vino…” en vez de eso, decimos “Cuando sucede la transubstanciación” Punto. Como “Electricidad”, es una simple palabra, que hace años se le denominó a ese fenómeno físico del paso de electrones. No decimos “Y cuando sucede el paso de electrones, de un átomo a otro… “ decimos a secas “la electricidad”
Alexander Ramirez
De una forma u otra, los católicos no se llevan bien. Juan Crisóstomo (349 – 407) fue otro que dejó en claro que si bien el pan puede llamarse el «cuerpo de Cristo», no lo es porque literalmente cambie su naturaleza o sustancia, ya que la naturaleza del pan continúa en él:
“Antes de la consagración lo llamamos pan, pero después pierde el nombre de pan y se hace digno de ser llamado Cuerpo del Señor, aunque la naturaleza del pan permanece en él ” (Crisóstomo, Epístola a Cesarión)
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Roberto Campos
Es lo mismo que ya te señalé. Pero mira lo que dice San Juan: “después pierde el nombre de pan y se hace digno de ser llamado Cuerpo del Señor”
Ahí está claro, que el pan deja de ser pan, y se convierte en el Cuerpo de Cristo. La cita de San juan Crisóstomo no refuta la transubstanciación, sino que la explica.
Alexander Ramirez
* Teodoreto (393 – 466), diciendo:
“Los símbolos místicos (el pan y el vino) no abandonan su naturaleza después de la consagración, sino que conservan la sustancia y la forma en todo como antes ” (Theodoret, Dialogus, Liber II)
El pan y el vino no abandonaron su naturaleza, ni dejaron de conservar la misma sustancia que antes de la consagración. Este es un verdadero golpe mortal a la teoría de la transubstanciación, donde la sustancia se transforma literalmente en el cuerpo, el alma, la sangre y la divinidad de Cristo (Catecismo de la Iglesia Católica, 1374)
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Roberto Campos
Es lo mismo que ya te señalé. ¡¡¡Y TE LO REPITO!!!
Esto no niega el misterio, porque esa es la doctrina de la Iglesia. Ya no es “pan”, sino, “el Cuerpo de Cristo”, pero la naturaleza y los accidentes de pan y vino, siguen visibles.
* Virgilio también declaró:
“Cuando la carne de Jesucristo estaba en la tierra, ciertamente no estaba en el Cielo; y ahora que está en el Cielo, seguramente no está en la tierra ” (Vigilia, Cont. Eutich. Liv. IV)
Si la carne de Jesús seguramente no está en la tierra, entonces no cree que Jesús se transforme literalmente en una hogaza de pan para ser literalmente mordido y desgarrado por millones de fieles católicos en las más diversas partes del planeta. Para él, Jesucristo ya no está físicamente presente en la tierra y, por lo tanto, la Cena del Señor solo puede ser admitida en un sentido espiritual, no físico.
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Este texto ya lo habías colocado más arriba, pero aprovechando el caso que lo repetiste puedo decirte que, como te dije más arriba, “Virgilio” no es una fuente católica ¿De dónde lo sacaste? Bueno, es el problema de solo “copiar y pegar”.
Virgilio más bien, es fuente anti católica porque lo que dice (tu texto, tu cita) Santo Tomás lo refuta.
Cuestión 75, articulo 1, 3.
Objeción:
Y también: Ningún cuerpo puede estar a la vez en varios lugares, ya que ni siquiera un ángel puede hacerlo. Y si pudiera, podría estar también en todas partes. Pero el cuerpo de Cristo es verdadero cuerpo y está en el cielo. Luego parece que no está en su realidad en el sacramento del altar, sino solamente como signo
Respuesta:
El Cuerpo de Cristo no está en este sacramento como un cuerpo está en un lugar con el que coinciden todas sus dimensiones, sino del modo especial y propio de este sacramento. De ahí que digamos que el Cuerpo de Cristo está en diversos altares, no como distintos lugares, sino como está en el sacramento. lo cual no quiere decir que Cristo esté ahi como signo, aunque el sacramento pertenezca a la categoría de los signos, sino que entendemos que el cuerpo de Cristo está ahi, como ya se ha dicho, del modo propio y peculiar de este sacramento.
* Orígenes de Alejandría (185-253) definió la Cena del Señor:
“No se trata del pan, sino de la palabra dicha al respecto, al que ayuda al que no lo come indignamente. Todo sobre el cuerpo es típico y simbólico ” (Comentario a Mateo 15:10-20)
“Y estas cosas ciertamente se dicen del cuerpo típico y simbólico ” (Comentario a Mateo, Libro 11, 14)
Dos veces Orígenes afirma en su Comentario al Libro de Mateo que lo que se dijo sobre el cuerpo se dijo de manera simbólica , y no en un sentido literal. Por tanto –dice– el pan y el vino son el cuerpo y la sangre de Cristo de forma típica y simbólica, y no de forma física y literal. Más aún, Orígenes es claro al decir que Cristo no llamó a su cuerpo a ese pan visible, sino a la Palabra:
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No encontré estas citas. Si me das el link, las busco.
Alexander Ramirez
* Clemente de Alejandría (150-215) adquirió a la interpretación de la Cena no como transustanciación, sino figurativamente hablando, quien dijo:
“De muchas maneras, la Palabra se describe en sentido figurado, como comida, como carne, como comida; es pan, es sangre y leche. El Señor es todo esto para dar alegría a los que hemos creído en él” (Pedagogo I. 6)
Afirma que la Palabra como pan es una descripción figurativa , no literal. Cristo es «descrito en sentido figurado» como alimento (como el pan), pero no literalmente. Los católicos, sin embargo, interpretan de manera literal que Cristo es un alimento -el pan- que se transforma en el momento de la Cena.
En otro momento, Clemente de Alejandría escribe diciendo que la frase de Cristo de comer su carne y beber su sangre era un simbolismo y una metáfora:
“Por otra parte el Señor, en el Evangelio según Juan, menciona esto mediante símbolos , cuando dijo: ‘Comed mi carne y bebed mi sangre’ [Juan 6:34]; describiendo claramente por metáfora las propiedades bebibles de la fe y la promesa, por las cuales la Iglesia, como ser humano compuesto de muchos miembros, se refresca y crece, se une y se compacta por ambos: por la fe, que es el cuerpo, y por la esperanza que es el alma; y Señor de carne y sangre” (El Pedagogo, 1:6)
Clemente no tomó el pasaje de Juan 6 y las declaraciones de Cristo acerca de comer su carne y beber su sangre literalmente, como lo hacen los católicos. Por el contrario, declaró explícitamente que se trataba de simbolismo , y luego afirmó que era claramente una metáfora , y no algo que debamos tomar literalmente.
Los evangélicos creen, como Clemente y los otros Padres de la Iglesia, que comer la carne de Cristo y beber su sangre es claramente una metáfora, pero los católicos creen precisamente lo contrario: que la carne de Cristo debe ser realmente comida y su sangre, literalmente, debe beberse en la boca. ocasión de la Cena, y que no tiene nada de metáfora o simbolismo allí!
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Roberto Campos
Estas citas de San Clemente, no las encontré… dame el enlace.
Yo busqué y encontré estudios sobre san Clemente (u otros que no encontré) pero ahí, solo hay ciertas citas a San Clemente, pero esto no es lo que quería encontrar para verificar la veracidad de los textos.
Alexander Ramirez
Servido, ahora lea o será que lo va a negar de una vez??? y usted entonces deme las que según usted debe tener las que afirman la transustanciación y la inmaculada concepción de María de esas personas que por cierto son padres apostólicos y «papas» mejor aun .
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Roberto Campos
Ahora van mis citas, que espero que las puedas leer con mucha atención como yo he leído las tuyas.
Alexander Ramirez
Lo que si conozco son citas bíblicas que es palabra de Dios de memoria que es mas importante aunque citas de padres apostólicos.
Roberto Campos
Citas
Ahora paso yo, a darte las citas que confirman los temas que has puesto en discusión, espero las leas y las vayas a buscar si dudas de ellas.
Inmaculada Concepción
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María «llena de gracia» por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX:
Esta es la cita que te he indicado en otros comentario y que no has leído. Pero te la repito aquí, por si no la quieres ir a buscar.
Los Santos padres de la Iglesia primitiva NO hablaron de la Inmaculada Concepción, o a lo mejor hablaron en otro sentido. Ellos tenían sus dudas y había cosas que no lograban comprender como para hablar firmemente sobre esto. La doctrina de la Inmaculada Concepción, tiene mucha antigüedad en la Iglesia, el primer tratado al respecto, data del siglo XI. San Francisco de Asís (1181 – 1226) era devoto de esta característica de la Virgen. Santo Tomás de Aquino, el fraile dominico, nacido en el año 1224 y fallecido en el 1274, escribió sobre ello, aportando mucho a una enseñanza, que con el pasar de los siglos se convertiría en dogma de la Iglesia. Es por esto, que los padres de la iglesia primitiva no hablaron mucho de ello. Es una doctrina que costó mucho su definición.
Aunque ciertamente, la Iglesia, desde los primeros siglos, ha estimado en la Virgen María a alguien especial. San Ireneo, Padre de la Iglesia del siglo II, presenta a María como la nueva Eva que, con su fe y su obediencia, contrarresta la incredulidad y la desobediencia de Eva, por eso dice el Concilio Vaticano II: «el nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la obediencia de María; que lo atado por la virgen Eva con su incredulidad, fue desatado por la virgen María mediante su fe» Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium.
El problema era complejo, porque se corría el riesgo de contradecir las Sagradas Escrituras y es algo que podría ser considerado como herejía o blasfemia. La Iglesia siempre ha sido depositaria de la fe y ha cuidado con celo ese depósito sagrado (Cfr Constitucion Apostolica Fidei Depositum, Juan Pablo II), por lo cual se cuida con muchísimo celo, que toda doctrina no viole ni contradiga las Sagradas Escrituras. Por eso estos teólogos pidieron discernimiento a Cristo, el Hacedor de todo, para lograr sortear esa finísima línea de la herejía.
La Escritura dice:
Sal 51, 7 “Yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre”
Rom 3, 22 – 23 “Porque no hay ninguna distinción: todos han pecado y están privados de la gloria de Dios”
1 Jn 1, 8 “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros”
Según las Escrituras, todos, absolutamente todo los seres humanos, estamos privados de la gloria de Dios por el pecado original, es decir, por el pecado de nuestros primeros padre Adán y Eva, quienes desobedecieron al Padre y de ahí, el pecado de la desobediencia a todo ser humano. El que diga que no tiene pecado, es un mentiroso, por lo cual, decir que María es sin pecado, puede contradecir las Escrituras. ¿Qué era María, sino otro ser humano? ¿No es María otra criatura de Dios? Para ella también debería aplicarse las Escrituras. Mil años habían pasado de cristianismo y este tema no se había tocado, ¿Por qué ahora debía cuestionarse que un ser humano estuviera exento de las leyes divinas? ¿Por qué debiera haber una excepción? ¿No sería eso contrario a las Sagradas Escrituras? Estas y muchas otras interrogantes se planteaban los teólogos, entre ellos, Tomas de Aquino y John Duns Scoto, por lo cual aparte de pensar, pidieron inspiración al Espíritu santo para dirimir semejante tema espinoso.
Los Santos Padres de la Iglesia primitiva no lo pudieron dilucidar. No lo vieron con claridad ¿Por qué? Santo Tomás nos da la respuesta. Lo que leerása continuación son los textos de este gran sabio de la Iglesia.
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Summa Teologica III, Artículo 7
«La ciencia de los santos padres fue aumentando con el tiempo, y cuanto más cerca estuvieron de la llegada del Salvador, más plenamente percibieron los misterios de la salvación
San Gregorio»
Más en cuanto a la explicación de los mismos, creció el número de los artículos, ya que los últimos Padres conocieron de manera explícita cosas desconocidas para los primeros. Por eso dice el Señor a Moisés:
«Yo soy Yahveh. Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob, como El-Sadday, pero no me di a conocer a ellos, con mi nombre Adonai.
Ex 6, 2 – 3 / Cf 3, 6 / 4, 5″
«David por su parte afirma: poseo más cordura que los viejos, (Sal 118, 100)
Y el apóstol escribe: En generaciones pasadas, no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido revelado a sus santos apóstoles y profetas (el misterio de Cristo) Ef 3, 5″
Por eso afirma el apóstol:
En la fe murieron todos ellos, sin haber conseguido el objeto de sus promesas, viéndolas y saludándolas desde lejos
Hb 11, 13
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Ahora bien, cuanto a más distancia se ven las cosas, con menos precisión se aprecian. De ahí que quienes más cercanos estuvieron a la venida de Cristo, conocieron más distintamente los bienes que había que esperar
El progreso en el conocimiento, se produce de dos maneras
Una, por parte del que enseña, el cual, sea uno solo, sean varios, avanza en el conocimiento según el transcurso del tiempo. Tal es la razóndel progreso en las ciencias descubiertas por la raza humana.
La segunda por parte del que aprende. El maestro, que conoce bien su oficio, no lo transmite de una vez al alumno, ya que este no podría percibirlo, se lo transmite poco a poco, adaptándose a su capacidad. De esta forma progresaron los hombres en el conocimiento de la feen el transcurso de los tiempos. Por eso compara el apóstol la etapa del antiguo testamento con la niñez (Gal 3, 24 ss ; 4)
La consumación definitiva de la gracia fue realizada por Cristo, por eso, a su tiempo se le llama «plenitud de los tiempos» Gal 4, 4
De ahí que los más cercanos a él, fuera antes, como Juan el Bautista, fuera después como los apóstoles, conocieron con mayor plenitud los misterios de fe.
La transubstanciación, citas de los santos Padres
Ahora pasaré a darte citas de los Padres de la Iglesia primitiva. Ve a buscarlos, seguro que los encontrarás, pero antes que nada, veamos un versículo del libro a los hebreos
Hb 11, 1
Ahora bien, la fe es la garantía de los bienes que se esperan,
la plena certeza de las realidades que no se ven.
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Ustedes, que se dicen llamar a sí mismos “evangélicos” o sea, insinúan que “creen en el evangelio”, debieran creer estas cosas que no pueden ver, como que ese pedacito de pan es EL CUERPO DE CRISTO y ese poco de vino ES LA SANGRE DE CRISTO. Esto es en definitiva “la fe”. Creer en esas cosas que nos puedan parecer imposibles, sea porque no las vemos, como a Dios por ejemplo, o que no las entendemos, como la eucaristía.
Por eso, los santos de la Iglesia dicen:
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Dice Eusebio Emiceno que “No tiene que resultarte extraño ni imposible el hecho de que lo terreno y mortal se convierta en la sustancia de Cristo.
Cita de santo Tomás de Aquino, Summa Teológica, cuestión 75, art 4
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“Así pues, los que contradicen el buen don de Dios perecen por ponerlo en duda”
Carta de San Ignacio de Antioquía a la Iglesia de Esmirna, VII
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Lo que nos dice San Juan Crisóstomo sobre la eucaristía:
S. Juan Crisóstomo declara que:
No es el hombre quien hace que las cosas ofrecidas se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo, sino Cristo mismo que fue crucificado por nosotros. El sacerdote, figura de Cristo, pronuncia estas palabras, pero su eficacia y su gracia provienen de Dios. Esto es mi Cuerpo, dice. Esta palabra transforma las cosas ofrecidas (Prod. Jud. 1,6).
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No es el hombre, no es el sacerdote – dice san Juan- el que hace que ese pedazo de pan, se convierta en la sangre de Cristo, sino cristo mismo, su poder, su espíritu.
San Ambrosio de Milán
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Y S. Ambrosio dice respecto a esta conversión del pan en el cuerpo de Cristo:
«Aunque lo que se ve es la forma externa de pan y vino, hemos de creer , sin embargo, que después de la consagración, lo único que hay es la carne y la sangre de Cristo.
Libro De Sacramentis» (Cita de santo Tomás de Aquino, Summa Teológica, cuestión 75, art 2)
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San Ambrosio
Estemos bien persuadidos de que esto no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendición ha consagrado, y de que la fuerza de la bendición supera a la de la naturaleza, porque por la bendición la naturaleza misma resulta cambiada…La palabra de Cristo, que pudo hacer de la nada lo que no existía, ¿no podría cambiar las cosas existentes en lo que no eran todavía? Porque no es menos dar a las cosas su naturaleza primera que cambiársela (myst. 9,50.52).
San Ambrosio:
Es claro que la Virgen engendró al margen del orden natural. Y lo que consagramos es el cuerpo nacido de la Virgen. Por consiguiente, ¿a qué buscas orden natural en el cuerpo de Cristo, cuando el mismo señor Jesús ha nacido de la Virgen al margen del orden natural?»
«Cita de santo Tomás de Aquino, Summa Teológica, cuestión 75, art 4»
“Estemos bien persuadidos de que esto (El pan y el vino) no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendición ha consagrado, y de que la fuerza de la bendición supera a la de la naturaleza, porque por la bendición, la naturaleza misma resulta cambiada… La palabra de Cristo, que pudo hacer de la nada lo que no existía, ¿no podría cambiar las cosas existentes en lo que no eran todavía? Porque no es menos, dar a las cosas su naturaleza primera, que cambiársela”
«San Ambrosio de Milán»
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San Ignacio de Antioquia, Carta a la Iglesia de Esmirna # VI
“Respecto a la gracia de Jesucristo que vino a vosotros, que éstos son contrarios a la mente de Dios. No les importa el amor, ni la viuda, ni el huérfano, ni el afligido, ni el preso, ni el hambriento o el sediento. Se abstienen de la eucaristía (acción de gracias) y de la oración, porque ellos no admiten que la eucaristía sea la carne de nuestro Salvador Jesucristo. Así pues, los que contradicen el buen don de Dios perecen por ponerlo en duda.”
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San Justino
San Justino nacido aproximadamente en el año 100 y martirizado entre el 162 y el 168 DC escribe en el año 155 lo siguiente:
“Cuando terminan las oraciones y las acciones de gracias todo el pueblo presente pronuncia una aclamación diciendo: Amén. Cuando el que preside ha hecho la acción de gracias y el pueblo le ha respondido, los que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen a todos los que están presentes pan, vino y agua «eucaristizados» y los llevan a los ausentes” (S. Justino, apol. 1, 65; 67).
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Textos de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia y gran estudioso de los Padres de la Iglesia Primitiva
Hay que decir que en este sacramento está el verdadero cuerpo de Cristo y su sangre, no lo pueden verificar los sentidos, sino la sola fe, que se funda en la autoridad divina. Por lo que acerca de las palabras de Lc 22, 19 esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros, dice San Cirilo, No dudes de que esto sea verdad, sino recibe con fe las palabras del salvador, ya que, siendo verdad no miente
Summa Teológica, cuestión 75, Art 1
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El siguiente texto refuta lo que pusiste más arriba de un tal “Virgilio”, que, como te dije, NO ES referente de teología cristiana católica.
«Objeción 2 :
«El cuerpo con que resucitó, no puede estar más que en un solo lugar. Pero su Verdad, en todas partes se encuentra»» San Agustín. Luego, el cuerpo de Cristo, no se encuentra en este sacramento en su realidad, sino solo como signo.»
A la segunda (Objeción) hay que decir: Las palabras de San Agustín y otras semejantes han de entenderse del cuerpo de Cristo físicamente visible del modo que el mismo señor dice en Mt 26, 12 «A mí no siempre me tendréis» . Invisiblemente, sin embargo, bajo los elementos de este sacramento, está donde quiera que se realice este sacramento.
Summa Teológica, cuestión 75, Art 1
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Dice San Hilario en el VIII de Trin: No hay lugar a dudas sobre la realidad de la carne y de la sangre de Cristo. Nuestro Señor enseña y nuestra fe acepta que ahora su carne es verdadera comida y su sangre es verdadera bebida.
Y san Ambrosio en el VI De sacramentis afirma: Como el señor Jesucristo es verdadero Hijo de Dios, así es verdadera carne de Cristo la que nosotros recibimos y es verdadera su sangre
Hay que decir que en este sacramento está el verdadero cuerpo de Cristo y su sangre, no lo pueden verificar los sentidos, sino la sola fe, que se funda en la autoridad divina. Por lo que acerca de las palabras de Lc 22, 19 esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros, dice San Cirilo, No dudes de que esto sea verdad, sino recibe con fe las palabras del salvador, ya que, siendo verdad no miente
Cita de Santo Tomás de Aquino, en la Summa Teológica, cuestión 75, Art 1
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Según las palabras de jn 14, 11 «creed en Dios y creed en mi». Y puesto que la fe es acerca de las cosas invisibles, de la misma manera que Cristo nos propone su divinidad invisible, así este sacramento nos propone su carne de modo invisible
Y, por no considerar estas razones, algunos sostuvieron la opinión de que el cuerpo y la sangre de Cristo no están en este sacramento más que como signo. Pero ha de ser rechazada esta opinión como herética por ser contraria a las palabras de Cristo. De ahí que Berengario, primer inventor de este error, fuese obligado a retractarse después, y confesase la verdad de la fe.
«Tomás de Aquino Summa Teológica, cuestión 75, art 5 «
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Y esto es lo que te sucede a ti, Alexander, que igual que Berengario, te apoyas en los textos de los padres de la Iglesia como él se apoyó en los de San Agustín, para rechazar la fe y creer lo que quería creer. Pero la fe es una y granítica y no puede quedar diezmada. Berengario se retractó. Falta que hagas tu parte.
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«Consta por el testimonio de los sentidos que, después de la consagración, los accidentes del pan y del vino permanecen. Y esto lo ha dispuesto así sabiamente la Divina Providencia.
Primero, porque no es habitual entre los hombres, sino cosa horrible, comer y beber carne y sangre humanas, se nos ofrece la carne y la sangre bajo las especies de unos alimentos que son los más frecuentemente utilizados por los hombres, o sea, el pan y el vino.
Segundo, para no exponer este sacramento a la burla de los infieles, cosa que sucedería si comiéramos al Señor en su estado físico.
Tercero, para que el hecho de recibir invisiblemente el cuerpo y la sangre del señor, aumente el mérito de nuestra fe.»
Tomás de Aquino, Summa Teológica, cuestión 75, art 5
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Santo Tomás te da una explicación de lo que a ti te cuesta creer. Que los accidentes de pan y vino siempre subsisten y has citado a los Padres como si fuera apoyo a tu creencia, pero es totalmente lo contrario. Ellos apoyan que aunque los accidentes subsiste, han dejado de serlo y es lo que dice santo Tomás.
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San Agustín de Hipona, sobre la Eucaristía
«SERMÓN 132
Discurso sobre el pan de vida (Jn 6,56—57)» En cambio, los que entre vosotros son aún catecúmenos o los llamados oyentes, cuando se leyó pudieron oírlo, ¿acaso también entenderlo? Mi sermón, pues, se dirige a unos y a otros. Los que ya comen la carne del Señor y beben su sangre, mediten sobre lo que comen y lo que beben, no sea que, como dice el Apóstol, coman y beban su propia condenación1. A su vez, los que todavía no comen ni beben, apresúrense a venir a este banquete, al que están invitados
Cristo da de comer a diario; su mesa es la que se alza en el centro de la iglesia. Vosotros, los oyentes, decidme cuál es el motivo por el que, teniendo ante vuestros ojos la mesa, no os acercáis al banquete.
«SERMÓN 132 .
La Eucaristía (Jn 6,57)» ¿Quién se atreverá a comer a su Señor? Con todo, dice: Quien me come vive por mí1. Cuando se come a Cristo, se come la vida. Ni se le da muerte para comerlo, sino que él da la vida a los muertos. Cuando se le come, da fuerzas, pero él no mengua. Por tanto, hermanos, no temamos comer este pan por miedo de que se acabe y no encontremos después qué comer. Sea comido Cristo; comido vive, puesto que muerto resucitó. Ni siquiera lo partimos en trozos cuando lo comemos. Y, ciertamente, así acontece en el sacramento, y saben los fíeles cómo comen la carne de Cristo: cada uno recibe su porción, razón por la que esas porciones reciben el nombre mismo de gracia
¿En qué consiste comer a Cristo? No consiste solamente en comer su cuerpo en el sacramento, pues muchos lo reciben indignamente, de los cuales dice el Apóstol: Quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, come y bebe su condenación.
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Bajo los elementos de pan y vino que vemos, nosotros veneramos cosas invisibles, o sea, la carne y la sangre.
San Agustín, en el libro Sententiarum Prosperi
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Y hay más, mucho más, muchísimo más que te podría citar, pero esto es en verdad cansado. Y espero que en verdad hayas leído y analizado todo. Sería injusto que ni siquiera lo veas.
Pero si acaso no te parece suficiente la explícita explicación del Concilio de Trento, te doy más textos del mismo Concilio.
- Existe Cristo todo y entero bajo las especies de pan y todo también, bajo la especie de vino
- Si alguno negare, que en el venerable sacramento de la Eucaristía se contiene todo Cristo en cada una de las especies, y divididas estas, en cada una de las partículas de cualquiera de las dos, sea excomulgado.
Y si sigues empecinado en eso del “símbolo” porque lo mal interpretas, si tanto crees en esa porción del texto, también debes creer esta otra porción, que ratifica, determina y ordena creer lo que sigue:
- Si alguno negare que en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real y substancialmente el cuerpo y sangre del Señor, y por consecuencia, todo Cristo, SINO POR EL CONTRARIO DIJERE QUE SOLAMENTE ESTÁ EN ÉL COMO SEÑAL O EN FIGURA O VIRTUALMENTE, SEA EXCOMULGADO
Porque este pan y este vino han sido, según la expresión antigua «eucaristizados», «llamamos a este alimento Eucaristía y nadie puede tomar parte en él si no cree en la verdad de lo que se enseña entre nosotros, si no ha recibido el baño para el perdón de los pecados y el nuevo nacimiento, y si no vive según los preceptos de Cristo» (S. Justino, apol. 1, 66,1-2).
En el santísimo sacramento de la Eucaristía están «contenidos verdadera, real y substancialmente» el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero» (Cc. de Trento: DS 1651).