Aunque con ellas no haga más que representar algún momento en la vida de Cristo, de la Virgen o de algún santo de la Iglesia, no es extraño escuchar a los protestantes maldecir las obras de arte del Vaticano y con ello dar rienda suelta a sus ofensas y calumnias, y, aunque parezca mentira, con ello, logrando engañar a sus adeptos. Cada palabra que sale de la boca de los pastores, los adeptos, lo reciben como “palabra de Dios” y ya no investigan ni consultan ni cuestionan nada, ya lo dijo el pastor, punto final.

Hablaremos en esta ocasión, de la famosa sala de audiciencias del Vaticano, “el aula Pablo VI”. Esta sala, hace volar la imaginación a los protestantes. La comparan con una serpiente, que es de arquitectura reptiliana, que es diabólico, que dentro hay dos ojos, fosas nasales (de la serpiente, la del génesis, por supuesto), que la forma es sospechosa, subliminal. Es que está claro, los protestantes juzgan y critican desde su condición. Una secta que se reune asiduamente en un garage, una casa o un rancho, no comprende por qué una Iglesia verdadera necesita un salón de audiencias tan grande como 20 veces su dizque iglesia, para recibir a los fieles y es por eso que saca a volar su imaginación para destruir, al menos en su mente, tan grande obra y la destruye, arguyendo todo tipo de ideas descabelladas, siempre y cuando, abonen a su pobre mentalidad protestante.
En el Vaticano existe esta aula magna, en la cual se llevan audiencias generales para auditorios grandes, más de 6 mil personas, esta es el aula Pablo VI. El Papa, recibe a miles de peregrinos semanalmente, probablemente después de una misa o una canonización y como en la plaza de San Pedro, tan majestuosa pero tan falta de un encuentro personal a la vez, pues los recibe en esta sala, se sienta al frente y tras de él, hay una escultura enorme, que, a simple vista no tiene sentido. Son como ramas retorcidas con huecos y aristas, deformes, sin simetría alguna. Al centro de las cuales se diferencia una figura humana que sobresale, puede parecer una figura fantasmal, es el centro de la obra de arte.

Los protestantes aprovechan su desconocimiento para difamar, claro, se difama y se calumnia lo que se desconoce. Los protestantes dicen que esos son demonios que están tras el Papa y que esa es la prueba que en el Vaticano se adora a satanás.
Vale reirse de la ignorancia de los protestantes. Veremos qué clase de escultura es y qué significa.
El aula fue diseñada por el ingeniero italiano Pier Luigi Nervi, por lo cual a esta sala también se le conoce como “Sala Nervi” aunque su nombre es “Aula Pablo VI”. Se inauguró en 1971. Es un gran espacio sin obstáculos para la vista y que posee un techo traslúcido, que deja pasar mucha luz natural, el cual es curvo, de una arquitectura muy moderna. Al frente está adornado con una escultura que domina el ancho del aula, la cual es de bronce de 20 mt x 7 mt de alto, se llama: La Resurrezione, y es creación de Pericle Fazzini
Como dato adicional podemos decir que en el año 2008, se instalaron en la cubierta, 2400 páneles fotovoltáicos donados por una empresa alemana, para ser amigables con el medio ambiente.
La obra de arte a la que temen y odian los protestantes, se llama “La Resurrezione”, representa a Cristo, que emerge de las profundidades del infierno. Efectivamente. Cristo fue al infierno al predicar a las almas encarceladas y desde ese abismo profundo, demoníaco y misterioso, ascendio triunfador. “Esta es la noche, en que Cristo ha vencido la muerte, y del infierno, retorna victorioso”, cantamos en el pregón pascual la Vigilia de la resurreción. Esta escultura se basa en ese hecho, la resurrección, que es el hecho más impresionante de la humanidad. Ningún hombre ha vencido a la muerte, solo Jesucristo, nadie más.
1 Pe 3, 18 – 19 “Cristo murió una vez por nuestros pecados –siendo justo, padeció por la injusticia– para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu. Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros”
Y esto mismo confesamos los cristianos católicos en el credo: “…fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos…”

El autor de esta obra maestra nos expresa con su arte, ese trascendental momento, donde Cristo viene del infierno y debido a que lo que hay en el infierno es algo inasible para nosotros, por eso mismo, la escultura es inasible para muchos seres humanos. “El escultor comienza a trabajar en 1970 y tarda casi siete años en completar la obra, la cual fue inaugurada en 1977. El artista concibe el momento de la Resurrección como una auténtica explosión, que sobrecoge el huerto de Getsemaní: «un estallido de la tierra —así describe él mismo la escena— con los olivos por los aires, las piedras, las nubes, saetas… como una enorme tempestad en forma de mundo y Cristo que resurgía sereno de todo esto». Para realizar el prototipo a grandeza natural que debía preceder la fundición en bronce, Fazzini eligió el poliestireno y utilizó llaves eléctricas incandescentes para dar forma a la compleja estructura de la composición” Pericle Fazzini, Bozzetto per la «Resurrezione». Museo vaticano
Si a mucha gente, esta escultura le parece fea, grotesca, inexplicable y horrenda, en parte es porque esa escultura también representa la “oscuridad”. Ahí vemos a Cristo que proviene, que emerge desde las profundidades, de la oscuridad, del infierno, de la muerte.
Cuando Cristo murió, muchas cosas inexplicables sucedieron y muchas no fueron agradables.
Mt 27, 50 – 53 “Entonces Jesús, clamando otra vez con voz potente, entregó su espíritu. Inmediatamente, el velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se partieron y las tumbas se abrieron. Muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que Jesús resucitó, entraron en la Ciudad santa y se aparecieron a mucha gente”
Los protestantes y los que no entienden este arte, preferirían una resurreción amable, pacífica, sencilla, delicada, bello en armonía y proporción, pero este artista lo manifiesta como una explosión, que puede gustar o no gustar, depende de la comprensión del que lo visualiza.
El aula Pablo VI, no está dedicada a ser un lugar de adoración a Dios, ni de oración, sino de encuentro, bien lo dice el mismísimo Papa Pablo VI en el discurso inaugural de dicha sala: “que los visitantes de este Salón, aunque no pretendan estar dedicados adecuadamente a la adoración a Dios y la oración de los fieles, sean conducidos a pensamientos tan grandes y misteriosos” Pablo VI, 30 de junio de 1971
Por eso no te dejes sorprender por el fanatismo de las críticas de los que desconocen.
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, Noviembre de 2019