Padre Pío I

¿A qué pastor protestante, el Dios de Jesucristo lo ha premiado con dones tan extraordinarios como el don de sanación, el don de lenguas, el don de profecía, el don de bilocación, el don de levitación o incluso, ese grandioso don especial de los estigmas?

Algunos levantarán la mano.

  • Sí, mi pastor tiene el don de sanación, el Dios altísimo se lo ha dado
  • Por supuesto, mi pastor posee el don de hablar en lenguas. Dios es fiel
  • Claro que sí. Dios está en mi iglesia porque mi pastor tiene el don de profecía

Más allá de esto, nadie proclamará una palabra, ni levantará su mano, porque los dones siguientes no requieren solo de fe, sino de testimonios que den pruebas de ello.

Efectivamente. Cualquiera puede decir que tiene el don de sanación, basta con ver en las redes sociales, la enorme cantidad de supuestos milagros obrados por pastores sobre pobre gente incauta que es sorprendida en su poca fe o que es participe de la estafa de las sectas protestantes. “Dios hizo crecer mi pie derecho”, “Dios sanó mis huesos” dicen, cuando en verdad son simples estafas de vividores del evangelio. No es que el verdadero Dios no haga esos milagros, sino que es aprovechado por estos mercaderes de la fe para hacerlos ver donde no están, todo por amor al dinero porque “La raíz de todos los males, es el amor al dinero” 1 Tim 6, 10 hasta la falsedad y la mentira.

Cualquiera puede decir que posee el don de lenguas, hasta yo, el que escribe, siendo que jamás he hablado en lenguas, pero para engañar a los incautos, podría pronunciar palabras incomprensibles para dar testimonio de que lo tengo. “Barrabasha alquei humna yerowua”, “Ashamafacia quiqueyo lo tu terque mayo”. Claro, me escudo en que tú no hablas en lenguas para decirte que por eso no comprendes.

Pero cuando se habla del don de levitación, debe haber alguien que pueda dar testimonio de semejante portento.

Pero cuando se habla del don de bilocación, debe haber alguien que lo vio en ese lugar simultáneo.

Ya no digamos el extraordinario don de los estigmas de Cristo. Deben verse, tocarse, palparse.

Es claro que ante semejantes estafas, Dios no está con ellos y más claro es que el verdadero Dios de la vida, está en la Iglesia Católica porque aquí sí podemos dar pruebas inapelables de que estos dones han sido regalados a hombres y mujeres de nuestra Iglesia.

Son varios los casos, pero en esta ocasión, en los siguientes artículos, vamos a hablar de un don extraordinario dado a un hombre que vivió para amar a Cristo. El padre Francesco Forgione, franciscano capuchino, mejor conocido como el padre Pío de Pietrelcina. Sacerdote católico que el Señor le regaló los estigmas por 50 años. Solo dentro de la Iglesia, tenemos estos extraordinarios ejemplos de santidad.

Hoy que estamos próximos a celebrar su fiesta litúrgica, recordaremos a este santo sacerdote.

Viva el padre Pío.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, septiembre de 2021

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