
El rabino intelectual que se convirtió a Cristo en la Iglesia católica.
Datos biográficos
Eugenio Pio Zolli, nació en Ucrania, nacido y educado en el judaísmo, fiel a sus antepasados quienes habían sido rabinos, por dos siglos, un 17 de septiembre de 1881, se erigió como “el gran rabino de Roma” durante la segunda guerra mundial. Su nombre original era Israel Anton Zoller, a los 23 años emigró a Viena y luego pasó a Italia, donde se estableció. Enseñó lengua y literatura hebreas en la Universidad de Padua. Se casó con Emma Majonica, tuvieron una hija. A partir de 1940 fue el gran rabino de Roma. Zolli se dedicó a garantizar la seguridad de los judíos en Roma. Les ayudaba y los trasladaba a zonas menos peligrosas. En este tiempo, conoció al Papa Pio XII.
Exigencia en oro
El 27 de septiembre de 1943, el coronel alemán, Herbert Kappler, jefe de la Gestapo en la Roma ocupada, exigió a la comunidad judía que le entregara 50 Kg de oro y le dio como plazo únicamente 24 horas, bajo pena de deportación a Alemania si acaso no cumplían su exigencia.
Zolli se movilizó inmediatamente. Hizo un llamado a toda la comunidad judía quien, viendo las atrocidades hasta el momento cometidas por los nazis en detrimento de los judíos, no dudaron en creer la exigencia y en temer esa temible deportación. Todos dieron sus valiosas pertenencias, aun y con esto, se recolectaron 35 kg de oro, pero no era suficiente y la comunidad había dado todo lo que tenía. Un panorama sombrío se dibujaba en el horizonte, serían deportados y corrían el riesgo de ser exterminados.

La Iglesia en auxilio del necesitado
Zolli, sin embargo, no se quedó de brazos cruzados, se decidió a pedir ayuda y ni más ni menos que fue a tocar las puertas del Papa Pio XII, rogándole si le fuera posible, completar los 50 kg de oro que exigía el alemán. El Papa, viendo la gravedad del asunto y haciendo vida el mensaje de Cristo:
“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver». Mt 25
Le prometió la ayuda que solicitaba, aunque por otra parte, entre casas religiosas y párrocos, se lograron conseguir esos 15 kg de oro necesarios, salvando con ello al terrible destino de cientos de judíos en manos de los nazis, a pesar de esto, las deportaciones iniciaron en octubre y solo fueron detenidas por la intervención del Papa Pio XII.
La conversión de un judío
Cristo se le iba descubriendo poco a poco. Sin presionarlo a nada, la Iglesia Católica daba frutos de testimonio evangélico y le demostraba a Zolli, que solo una religión que ama, puede ser la verdadera, y el rabino, lo iba comprendiendo.
Tres años después, Zolli, renunció al cargo de “Gran rabino” pero curiosamente, no dio razones de tal decisión. La comunidad judía de Roma le propuso ser director del Colegio Rabínico, pero Zolli no aceptó. En el interior de Zolli, se efectuaba un profundo cambio de valores, el judaísmo por el cristianismo.
Al fin, Zolli decidió dar el paso de su vida, dejar el judaísmo y convertirse a la fe cristiana, específicamente a la Iglesia católica. Fue bautizado en la Basílica de Santa María de los ángeles, el 13 de febrero de 1945, escogió el nombre de “Eugenio” en honor al nombre secular del Papa Pio XII, cuyo nombre era Eugenio Pacelli, su esposa y su hija, también se convirtieron al catolicismo. Su biógrafa, Judith Cabaud, en octubre de 1944, nos relata que el día de Yom Kippur, tuvo una visión dentro de una sinagoga, en la que Cristo le decía: «estás aquí por última vez: a partir de ahora me seguirás»

El mismo nos escribe:
“Nadie ha tratado de convertirme. Mi conversión ha sido una lenta evolución interior. Desde hace años, y yo mismo lo ignoraba, mis escritos tenían ya un carácter tan cristiano que un arzobispo dijo de El Nazareno: ‘todos podemos equivocarnos, pero por cuanto puedo juzgar, pienso que podría firmar yo mismo ese libro’”.
Su conversión al cristianismo, le trajo serios problemas. La sinagoga de Roma decretó varios días de ayuno como expiación. El paso que había dado, le dejó literalmente en la calle: a los 65 años y sin casa ni sueldo. El futuro cardenal Dezza le ofreció un puesto de docente en el Pontificio Instituto Bíblico, de la Universidad Gregoriana.
Zolli, nos da algunas ideas interesantes, por ejemplo, la conexión que existe entre la Sinagoga y la Iglesia: Para Zolli, “La Sinagoga era una promesa y el Cristianismo es el cumplimiento de esa promesa. La Sinagoga indicaba el Cristianismo; el Cristianismo presupone la Sinagoga”. Por eso, a pesar de la hostilidad que encontró en ambientes judíos, se preocupó por mejorar las relaciones entre hebreos y católicos: es suya, por ejemplo, la primera iniciativa que llevaría a suprimir de la liturgia del Viernes Santo, en 1961, la expresión “pérfidos judíos”: dio como razón que pocos entendían ya su significado original de “judíos incrédulos”.
Zolli, era un intelectual que hablaba alemán y también escribía. En 1945, publicó su libro “Antisemitismo” y en 1946 “Christus”. Escribió y publicó su autobiografía “Before the Dawn” (Antes del alba)

Zolli murió el 02 de marzo de 1956
Así es como, de una manera muy resumida, damos a conocer la vida de un rabino, que fue consolado por Jesucristo y llegó a sus pies a través de su Iglesia, la única Iglesia de Jesucristo, la Iglesia católica. Cuando un protestante te cuestione sobre «¿Para qué tiene riqueza el Vaticano?» puedes darle este ejemplo, para cosas como esta, para salvar la vida de seres humanos.
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, octubre de 2020