
Ayer viernes, el Señor fue juzgado (Jn 18, 31) azotado (Jn 19,1), escupido (Mt 26, 67), burlado (Jn 19, 2), torturado (Jn 19, 2), abofeteado (Jn 19, 3) y crucificado (Jn 19, 6). Ayer mismo a la hora nona, él expiró y entregó su espíritu (Jn 19, 30). Cuando esto sucedió, la cortina del tempo se rasgó (Mt 27, 51), ese templo que los judíos tenían por sagrado, era afectado por la muerte del Hijo de Dios, en quien no creyeron (Hch 2, 22 – 24). Hubo un terremoto (Mt 27, 52) y muchos “resucitaron” (Mt 27, 52)
Una vez muerto, el Señor Jesucristo fue a predicar a las almas encarceladas en el purgatorio (1 Pe 3, 18 – 19), porque el cuerpo es el que muere, más no el espíritu (Rom 8, 9 – 10).
Pero eso no es todo. En este día, esta noche, o mejor dicho, en la madrugada del sábado para el domingo, sucederá un suceso que cambiará la historia de la humanidad. Un suceso único. Extraordinario. Jamás imaginado. Un suceso que sorprenderá a propios y extraños. Jesús había dicho “Destruyan este templo y lo reedificaré en tres días (Jn 2, 19), pero nadie le comprendió lo que quiso decir. Efectivamente el viernes murió (primer día), el sábado completo, lo pasó en el sepulcro (segundo día) y en la madrugada del domingo (tercer día) salió del sepulcro por su propio pie y fuerza divina.

La gran noche es esta, donde el Señor de la vida, a quien le han arrebatado la vida, la recupera. Porque en verdad, no se la quitaron, Él la entregó voluntariamente y así, El la recuperó (Jn 10, 17 – 18).
Este día, entonces, celebramos ese gran acontecimiento, que cambia la historia de la humanidad. Esta celebración es la que se conoce en la Iglesia como “La Gran Vigilia Pascual”, en la noche del sábado santo. Por efectos de comodidad para los fieles, en nuestras iglesias se celebra la gran vigilia pascual en día sábado por la noche, puesto que sería complicado que la gente acuda a la vigilia el domingo a las 4 de la madrugada.
La Vigilia Pascual, es una Eucaristía, pero es especial. A diferencia de una misa normal, que posee dos liturgia, la de la palabra y la Eucarística, la Vigilia Pascual posee cuatro liturgias.
La del fuego, la de la Palabra, la bautismal y la Eucarística.
La del fuego inicia con la fogata fuera del templo, la procesión hacia él y el hermosísimo canto del pregón pascual. En él, se relata brevemente la historia de salvación de la humanidad, desde Adán y Eva hasta la resurrección de Cristo.
Les compartimos un enlace de este hermoso canto a Jesucristo, si tú eres protestante y estás leyendo esto, por favor, disponte a escucharlo, porque en él, se relata la historia de la salvación y es enteramente hacia nuestro señor Jesucristo. NO EXISTE OTRO CANTO MÁS HERMOSO QUE ESTE : El Pregón Pascual.

La de la palabra, son las diferentes lecturas que se llevan a cabo, que en total, son siete lecturas, cada una con su salmo correspondiente, luego la epístola de San Pablo con su salmo y para finalizar, el Evangelio. Algunas parroquias disminuyen la cantidad de lecturas, por efectos particulares de cada una de sus realidades parroquiales.
La bautismal es la bendición del agua, bautizos de neo catecúmenos, si es que los hay y renovación de las promesas bautismales.
La Eucarística, es desde el ofertorio hasta el final.
Ningún católico, que se llame a sí mismo “católico” puede quedarse en casa en esta celebración. Es la liturgia más importante del año. Si lo deseas, no vayas a misa durante todo el año (aunque claro, es pecado no asistir a misa todos los domingos), pero esta liturgia, de la Vigilia Pascual, no te la debes perder.
Esta es la noche que nos aprestamos a vivir, con fe, con esperanza, con alegría.
!!!!Cristo resucitará¡¡¡¡
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, abril de 2020