
La madre María, quiso visitar a sus hijos en América y ´para ello, quiso hacerse visible a un indígena campesino, en quien se representa toda la cristiandad. ¿No estoy aquí, que soy tu madre? Le dice la Virgen a Juan Diego.
El cerro del Tepeyac fue el lugar elegido. Hace 500 años, Juan Diego caminaba cuando fue sorprendido por una hermosa señora, que trataba de llamar su atención. Juan Diego, obediente y atento a lo que la señora le mandaba, hizo todo cuanto ella le había dicho, pero un indígena, no era digno de crédito, por su condición de indígena. Así ha sido siempre el mundo. Lo pequeño, lo simple, lo humilde, curiosamente no es digno de crédito, por eso la Señora, le dio una señal imposible de ignorar: “Rosas de castilla” en un tiempo en el que las rosas no se daban en el lugar donde Juan Diego las recogió. Con la señal en su tilma (el manto que usaba, muy común entre los indígenas mexicanos de ese tiempo, el cual está hecho de fibras de cactus), descubierta solo ante el Obispo de México, Fray Juan de Zumárraga, se pudo dar lugar a uno de los más grandes milagros de los que se pueda tener memoria en nuestro continente, muestra de ello, es que en los siguientes siete años, más de nueve millones de indígenas mexicanos se convirtieron al cristianismo.
La tilma, aún se conserva, en la Basílica de Guadalupe, en México para todo aquel que quiera ver con sus propios ojos, “las cosas grande que el Todopoderoso, hizo por ella”

Siempre existieron los escépticos, los que no creen, los que piensan que es un burdo fraude, los hay y siempre los habrá, sin embargo, hay hechos concretos que no pueden pasar inadvertidos y negarlos es ir contra la verdad y la realidad de este portento.
- Mientras con el paso del tiempo la imagen original en la tilma, mantiene sus colores, las réplicas que se han hecho a lo largo de los años, comienzan a deteriorarse.
- La superficie en la cual está la imagen de la virgen es bastante suave, como la seda, sin embargo, donde no está, sigue siendo una superficie rústica, ordinaria. Recordemos que la tilma, al ser hecha con fibras de cactus, no es una buena superficie para pintar una imagen, los científicos que han estudiado la tilma, aseveran que no se usó ninguna técnica de previa para adecuar la superficie.
- En la imagen, no hay trazos de pincel, parece haber sido impresa de una sola vez, como una especie de “estampado”, algo obviamente imposible en 1531.
- En la década de los setentas, un oftalmólogo peruano, el Dr. José Aste Tonsmann, estudió los ojos de la imagen de la virgen. Se le aplicó un aumento de 2.500 %. Los resultados de este estudio son sorprendentes. El doctor Tonsmann, fue capaz de identificar 13 personas en ambos ojos en diferentes proporciones, de la misma manera en que un ojo humano real reflejaría una imagen. Visto en retrospectiva, parece ser una captura del momento exacto en el que Juan Diego desplegó la tilma delante de Fray Juan de Zumárraga.
Dios es capaz de hacer esto y mucho más. Lamentablemente, siempre habrá ataques a la Iglesia, por parte de enviados demoníacos que con cualquier excusa tratan de borrar toda evidencia que Dios en su infinita misericordia da como prueba a la Iglesia de su existencia.
En 1921, un sujeto con odio a la Iglesia, escondió 29 candelas de dinamita en un jarrón de rosas y lo puso ante la imagen dentro de la (antigua) Basílica de Guadalupe, con la clara intención de acabar con la tilma y con la historia. La bomba funcionó a la perfección, explotó tal como estaba planeado, casi todo, desde el piso y el reclinatorio de mármol voló en pedazos. La explosión fue de tal magnitud, que alcanzó incluso a ventanas a 150 metros de distancia, pero ¿Y la tilma? La imagen en la tilma y el vidrio a su alrededor permanecieron intactos. El único daño que ocurrió cerca a la tilma fue en un pesado crucifijo de bronce, que terminó doblado hacia atrás. Este atentado, sería el preludio de lo que sería la guerra cristera en México, donde muchos mártires mexicanos, darían razón de su fe, entre ellos, el padre Miguel Pro.

El atentado y sus consecuencias, lo podemos interpretar con los ojos de la fe. Una bomba fue colocada. Una bomba estalló, Un crucifijo doblado y la imagen de la Virgen intacta. Es Cristo quien defiende a su Madre. La Madre no tiene poder para defenderse a sí misma, por eso, viene a su rescate el Hijo, el Todopoderoso, el que todo lo puede y el que “hizo cosas grandes por ella” desde la antigüedad. Lo que debe quedar claro es que, todo ataque a la Madre María, es un ataque a Cristo mismo.
No hay ataques de protestantes, ni de musulmanes, ni de ateos, ni bombas que puedan acabar con el amor que le tenemos a nuestra Madre María. La virgen María asiste a sus hijos y como hijos, está en nuestra fe y en nuestro corazón.
La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, 12 de diciembre de 2019