Nace el niño Jesús en navidad

Hoy es 25 de diciembre y la Iglesia celebra con mucha alegría “el nacimiento de Jesús”. Hoy, celebramos ese gran acontecimiento, ese hecho inasible en el que Dios se hace hombre, de Dios que se encarna y viene a vivir entre nosotros. Un día como hoy se cumplió aquella profecía del profeta Isaías “la joven está embarazada y dará a luz un hijo” Is 7, 14

Es un acontecimiento extraordinario. Dios deja su trono como Hacedor de todo y viene a vivir a nuestro mundo, a sufrir nuestras debilidades y carencias humanas, a ser presa de las leyes de la física. Dios deja su hogar y “pone su tienda entre nosotros” (Cfr. Jn 1, 14). Eso celebramos, y es lo que nos hace felices en estos tiempos donde una noticia indescriptible llena nuestro corazón. Cuando los pastores regresaron de ver al niño, iban inundados de gozo “Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído” Lc 2, 20 y los magos de oriente igualmente, se regocijaron “Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría” Mt 2, 10

¿Y cómo lo viven los protestantes?

Pero nunca falta “el pelo en la sopa”. ¿Nunca has escuchado el ataque protestante aquel que dice que “Jesús no nació el 25 de diciembre”? Los protestantes, como siempre, atacan y cuestionan las celebraciones cristianas católicas, en este caso, argumentan que esa fecha es errónea y que por tanto, no debemos celebrarla. Algunos van más allá y dicen que esta fiesta está dedicada al dios de nombre “no se qué”, el caso es que se esmeran en desvirtuarla y descalificarla. Así son ellos, siempre “protestando” cuando desconocen algo. Siempre en discordia, cuando la Iglesia define estas cosas. El demonio siempre se ofende, por cualquier cosa, sea la razón que sea.

Hay que tener claro, en primer lugar, que la Iglesia “no celebra fechas concretas” sino “hechos concretos”. Los católicos NO celebramos que “Jesús nació el 25 de diciembre”, sino que “Jesús nació y puso su morada entre nosotros”. La Iglesia celebra ese gran acontecimiento en el cual Dios, el Omnipotente, el Omnipresente, el Hacedor de todo, viene a este mundo y se hace como uno de nosotros.

Ciertamente, la fecha del nacimiento de Cristo no es el 25 de diciembre, la fecha correcta es desconocida, algunos estudiosos creen que nació aproximadamente en Junio, pero no hay suficiente evidencia científica e histórica. Ahora bien, ¿Solo porque no conocemos la fecha exacta del cumpleaños de Cristo, no lo vamos a celebrar? Algún día tenemos que celebrar el nacimiento del Salvador, y la Iglesia sabiamente ha decidido celebrarlo al final del año civil ¿Qué más da? Hay que alegrarnos.

Una fecha especial

Veamos los signos que dan razón a la Iglesia. Con el tiempo, esta fecha se ha convertido en una fecha especial. Por razones que creemos de origen divino, estos tiempos, nos llenan de esperanza, de fe, de ganas de abrazar a todos, conocidos y desconocidos. Las familias se reúnen, los enfadados se reconcilian, los hijos vuelven a casa, los hermanos que no se hablaban durante el año, se vuelven a contentar, el vecino te invita a la cena de navidad, los amigos se reencuentran. Esta fecha es alegría, como lo es Cristo. Y va más allá que sentimientos entre personas. En estas fechas, todo es paz. Las guerras se detienen, surgen las treguas, hay gestos de buena voluntad entre los enemigos, la muerte que acampa entre los hombres se sienta y no trabaja. Por supuesto que hay sus excepciones, pero en general, es un tiempo que nos llena de alegría y de buena voluntad. La navidad es algo de Dios.

Los protestantes, prefieren no celebrar nada

Curiosamente, los protestantes con esa su cantaleta de que “Jesús no nació el 25 de diciembre”, prefieren no celebrarlo a celebrar una fecha incorrecta, allá ellos, son pobres seres que con tal de llevar la contraria a la Iglesia, prefieren no celebrar nada. Luchan contra el aguijón y no se dan cuenta.

Los testigos de Jehová, por ejemplo. Detestan la navidad. No la celebran. En sus casas no hay una sola imagen que nos recuerde este acontecimiento. No hay luces de colores, ni árbol de navidad, ni una bolita navideña, ni un listón de color, ni nacimiento, ni un pesebre, ni una estrella. La tristeza de un día monótono, invade sus vidas en estas fechas. Para ellos, es una fecha igual como todas. No hay nada que celebrar. No hay nada por lo que alegrarse. No existen los regalos. Los desdichados niños, hijos de adultos testigos de Jehová, no conocen la alegría de un regalo, la sorpresa de un juguete. Qué tristeza de gente, que por no tener la certeza de una fecha, les niegan alegría a los suyos. El mundo mágico de los niños, se pierde en la tozudez de su terquedad religiosa.

Si por alguna razón no supieras su fecha de nacimiento de un familiar, ¿No le celebrarías cualquier día del año? ¿Acaso no conocer con certeza un dato, es motivo para nunca celebrarlo? ¿Y si un familiar tuyo, nace un 29 de febrero… le celebrarás el cumpleaños cada cuatro años? Es el fanatismo de rechazar siempre a una Iglesia que ellos creen que “adora al diablo”, pero les pasa las de Pablo, “Se lastiman al dar coces contra el aguijón” Cfr. Hch 26, 14

Deberían tomar para sí el consejo de Gamaliel, el gran maestro de Pablo Hch 5, 38 – 39 “…porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres, se destruirá por sí mismo, pero si verdaderamente viene de Dios, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios”

Y es así, de cómo los católicos celebramos con alegría, estas fechas, donde el Hijo de Dios viene a nosotros, acampa entre los pecadores y nos regocija con su paz. Lo celebramos desde hace miles de años y seguiremos celebrándolo año con año.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, 25 de diciembre de 2019

Deja un comentario