PADRE PIO III

La misa del Padre Pío

La gente tenía sed de la santa misa que ofrecía el padre Pio. Las personas no solo querían asistir a las misas sino que anhelaban un puesto cerca del altar donde se llevaba a cabo el gran sacrificio de nuestra fe. Las personas llegaban desde muy lejos y dormían a la intemperie, a la par o cerca de la pequeña Iglesia de San Geovanni Rotondo, en el frío invierno ¡¡de Italia!!, para asistir a sus misas. Esto es importante recalcarlo. No era el invierno del trópico, de Centroamérica, donde las temperaturas rondan los 20 grados centígrados o tal ves los 15 o los 12 cuando mucho, estamos hablando del frío europeo, donde la temperatura puede bajar hasta los 5 o 10 bajo cero, con nevadas y vientos mortales.

Las puertas de la iglesia las abrían a las 5 menos 15 am y la gente entraba en tromba, atropellándose a ocupar las primeras bancas, hay videos, donde se aprecia a la gente saltando las bancas para llegar a las primeras. Así era la sed de Dios, provocada por un frailecito franciscano.

Roberto Campos, septiembre de 2019

Deja un comentario