LOS SIGNOS DE SU SANTIDAD
SU PROCESO DE CANONIZACION
Es triste y lamentable la actuación de la Iglesia. “…Un reconocido especialista de los profetas de Israel, José Luis Sicre, me dijo : Yo creo que a lo largo de la historia, habrá habido solo unos ocho o diez auténticos profetas en la línea de la tradición bíblica: Amós, Isaías… Mons. Romero, es uno de ellos”[1] Efectivamente, un auténtico profeta, como monseñor Romero, que ha sido arrojado al olvido durante más de 30 años, por la santa madre Iglesia, debido a que la parte humana de la Iglesia prefiere buenas relaciones gubernamentales que premiar a los verdaderos seguidores del Evangelio.
Es de todos sabido quién es el asesino intelectual de monseñor Romero (la palabra “intelectual”, es solamente por “haber dado la orden”, escribir esta palabra, no tiene nada que ver con “sabiduría”, “inteligencia”, “sapiencia”, de la persona a la cual se refiere), el sicópata que dio la orden de asesinarlo (para quien aún no lo sabe, el asesino se llama roberto d´abuisson[2])
Todos saben que este sujeto fundó un partido político. Por 20 años, este partido político gobernó el país, desde 1989 hasta el 2009. Estaban en la cúspide del poder político e indirectamente, con ello se rendía tributo a su fundador, es decir, le rendían tributo (bueno, en verdad aún lo hacen) al asesino de monseñor Romero, basta ver la efigie de bronce en la sede del partido político[3]. El responsable de la muerte de monseñor tuvo “un hijo” (el partido político) y ese “hijo” estaba en el poder. ¿Cómo podía la Iglesia elevar a los altares a la víctima, del fundador del partido político que está en el gobierno? ¿Cómo podía la Iglesia jerárquica decir: “El arzobispo tenía la razón”, en la cara, al “hijo” del responsable de su asesinato? Sería faltarle al respeto, sería como decirles, “la víctima decía la verdad”, “es su fundador quien estaba equivocado”. Entonces el “hijo”, o sea, el Gobierno, no aceptaría una afrenta de este tipo. Es sabido de todos, que los miembros de este partido son los que hablan pestes e injurias del arzobispo Romero y es aquí donde nacen las más burdas ofensas, ultrajes y agravios contra monseñor Romero. Es aquí donde, lamentablemente, se mezclan fe y política, donde nacen las situaciones e implicaciones políticas en las cuales se vio inmerso monseñor Romero.
La Iglesia entonces[4] (favor ver nota al pie) se cierra y se niega a reconocer la santidad del pastor, para no “ofender” al gobierno de turno. ¿Por qué – pregunto yo – tienen más peso, las buenas relaciones políticas con un Estado, antes que reconocer la calidad y el talante de cristiano que una persona tuvo? ¿No debieran primar los valores del Evangelio antes que cualquier situación humana? ¿Vale más, acaso, el estar bien con un Gobierno, que agradar a Dios? ¿Vale más la venia de un Estado, que reconocer que una persona cumplió al pie de la letra el Evangelio?
“La Iglesia tiene que proceder no por complacer a las potencias de la tierra, sino de acuerdo con su fe y la conciencia del Evangelio”[5]
He escuchado y leído, algunos argumentos de los altos prelados católicos, respecto al por qué tarda tanto el proceso de canonización de monseñor Romero. “Por prudencia”, “porque se le está investigando”, “porque estos procesos tardan en el Vaticano”. ¿Prudencia? ¿Tardan? De acuerdo, sí, es bueno que la Iglesia sea prudente y efectivamente, estos procesos tardan, y tardan mucho, y está bien que tarden, que la Iglesia investigue a profundidad antes de dar su veredicto final. Pero así debiera ser con todos.
Es sorprendente, sin embargo, que no todo en la Iglesia camina despacio, hay cosas, hay “procesos” que sí que “vuelan”. Hay procesos que se saltan bardas para llegar a su destino, siendo estas, a mi juicio muy personal, verdaderas injusticias eclesiales, “santas injusticias”. Ha habido hombres y mujeres que lejos de esperar el juicio paciente de la Iglesia, se les ha otorgado ventajas para que lleguen lo más pronto posible a los altares, pasando por alto el juicio del pueblo y sabiendo que el pueblo ve con estupor que el pastor que dio la vida por su pueblo sea relegado al frio archivo y otros, por tener riqueza y poder, o por no incomodar a la riqueza y al poder, llegan atropellando las normas establecidas.
Veamos las incongruencias en algunas decisiones de los hombres que conforman la Iglesia.
Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, aunque no le conozco ni en un 1%, creo que, si ya es parte del santoral, pues debe serlo, el mismo monseñor Romero dio unos pasos con su pensamiento, con mucha seguridad un santo hombre de Dios, pero también con suficiente poder, dinero e influencias como para llegar a los altares en menos de 30 años.
Falleció en 1975, fue beatificado en 1992 y canonizado en 2002, tardo 17 años en ser beatificado y 10 más en ser canonizado, en total, desde su fallecimiento, tardo 27 años en llegar a los altares.
San Escrivá de Balaguer murió tranquilo en una cama, con mucha paz y tranquilidad. Probablemente hasta tuvo tiempo de que le administraran el sacramento de la extrema unción. ¡Qué bien por él!
El que murió intempestivamente con una bala atravesando su corazón lleva más de 30 y sigue siendo “prohibido” e “incomodo” para el Vaticano.
Monseñor Álvaro del Portillo. Sucesor directo de Josemaría Escrivá de Balaguer. No sabía de su existencia, hasta el día de ayer (ayer 26 de septiembre de 2014) en que, por radio Vaticano, me enteré que sería beatificado. Otro proceso veloz. Falleció en 1994. En el 2014 se da su noticia de su beatificación, 20 años después de su muerte. El Opus Dei, mucha santidad, por supuesto, pero también mucha influencia eclesiástica.
La Madre Teresa de Calcuta. Una verdadera Santa mujer, innegable, pero El Vaticano le eximió de la espera obligatoria de 5 años después de su muerte, tal como lo piden las normas, e inmediatamente se pudo introducir su causa de canonización. Su vida de amor, lejos del conflicto, lejos de la confrontación con los poderes de su tiempo y de los dioses del poder y del dinero, le otorga eso que monseñor Romero no tiene: “la venia de todos”, puesto que por ser un profeta, no es bien recibido por todos, mucho menos por los poderosos que fueron a los que más denunció monseñor.
Olvidan que hasta la Madre María libre de toda sospecha ideológica canta que el padre Dios “…Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes” Lc 1 46
La Madre Teresa era amada por todos, ricos y pobres, porque no exigía ni reprochaba nada a los ricos y poderosos. La Madre Teresa, solo amaba con fuerza a los pobres. Quizá una de las razones por las cuales en 1979 obtuvo el premio Nobel de la Paz, premio al que también estaba nominado nuestro arzobispo.
Falleció en 1997, y ya en el 2003, fue beatificada, es decir, 6 años después de su fallecimiento.
La Madre Teresa, una mujer de extraordinario talante cristiano, se ocupaba de cuidar las manzanas podridas que caían del árbol de la maldad. Bendita sea la Madre Teresa.
En este punto, permítaseme hacer una analogía.
Imaginemos a la sociedad como un vasto terreno de muchos árboles de manzanas.
Las raíces de cada árbol son las responsables de que estas manzanas crezcan grandes, rojas y jugosas, o que estén verdes, pequeñas y marchitas, ya que son sus fuentes de alimento.
El tronco, las ramas, las hojas, las flores, son la sociedad, o sea, empresas, gobiernos, fábricas, calles, puentes, avenidas, las manzanas son los hombres y mujeres que conforman esa sociedad.
Hay árboles que solo tienen manzanas rojas, grandes y fuertes, que son los grandes empresarios, gente adinerada, militares, embajadores, diputados, alcaldes, etc. Hay otros árboles que tienen las manzanas pequeñas, verdes y marchitas, son los obreros, campesinos, amas de casa, indigentes, que quieren llegar a ser manzanas rojas y jugosas, pero las raíces son incapaces de darles el alimento necesario para ello, o sea, diversas razones sociales. Las manzanas que caen al suelo, evidentemente, son las más débiles, las que no se pueden sujetar del árbol, por ser pequeñas, verdes o marchitas, son las personas que mueren por las malas condiciones de vida de la sociedad. Los secuestrados, los desaparecidos, los desnutridos, los asesinados.
La Madre Teresa, se ocupaba de las manzanas que caían al suelo, las cuidaba con amor, con dedicación, como si fuera Cristo mismo quien caía. ¡Si vivieron como animales, al menos que mueran como hombres![6] Excelente misión, amorosa, llena de compromiso cristiano, su entrega es incuestionable.
Monseñor Romero, por su parte, también cuidaba de las manzanas caídas, quizá no con las dimensiones que se le conoció a la madre Teresa, pero las cuidaba, sin embargo además, monseñor posó su mirada en las causas que producían estas manzanas verdes. Quiso cortar las raíces de aquellos árboles malditos. Con el hacha en sus manos, Monseñor, quiso sanar el campo, cortarlos de raíz, para que ya no diera semejantes frutos malos. Solo quiso cumplir el Evangelio:
“El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no da buen fruto, será cortado y arrojado al fuego” Mt 3 10,
Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán. Mt 7, 19 pero se le acusó de que eso no era “Evangelio”. Atacar las raíces que eran las fuentes fecundas que producía tanto mal, fue su misión incomprendida.
“¡Qué fácil es denunciar la injusticia estructural, la violencia institucionalizada, el pecado social! Y es cierto todo eso, pero ¿dónde están las fuentes de ese pecado social?: En el corazón de cada hombre” 23 Marzo 1980
Juan Pablo II Falleció en el año 2002 y en el 2014 ya es “San Juan Pablo II”… 12 años apenas y ya es santo, y bueno, a lo mejor lo sea, pues, supuestamente, están comprobados los milagros necesarios para llegar a los altares. Pero no es un secreto para nadie que sus numerosos viajes por el mundo, sus reuniones con gente de poder, líderes de todo el mundo le garantizaron un agujero en el santoral católico. Como para todo el mundo cristiano “era un santo” entonces, dice El Vaticano, elevémoslo a los altares, ya que nadie estará en desacuerdo. Pero una verdadera injusticia para todos aquellos que están en “la cola de espera” a que sus procesos avancen, pues a monseñor Romero, lo tienen en el olvido más vergonzoso. Sabemos que esto no le importa al mismo Monseñor Romero, ya que él está en la casa del Padre, con su corona de laureles, nos importa a nosotros, su pueblo, que quiere ver que se hace justicia a su nombre. Este es un “olvido” voluntario de la madre Iglesia, pero con una gran esperanza y alegría cristiana debemos decir “Hasta antes de la llegada del Santo Padre Francisco”, de quien ya hablaremos más adelante.
La carrera de estos cuatro santos, Juan Pablo II, la madre Teresa de Calcuta, Monseñor Josemaría Escriba de Balaguer y Monseñor Álvaro del Portillo a los altares ha sido “endemoniada” (perdón por el antagonismo), el “sprint” final fue terrible, saltándose procesos, normas, dicasterios, etc. Su poder económico, su tolerancia con las fuentes de la pobreza o su fama de sencillez han sido suficientes para quebrar las reglas establecidas. Por el contrario, a Monseñor Romero, le han atado de pies, boca y manos para que llegue hasta dentro de 700 años, cuando de nosotros, los contemporáneos, no quede ni el polvo.
Ellos son santos, claro que lo son, no lo estamos negando… pero ¿y monseñor? ¿Qué nos pasa? ¿Qué les pasa? No me queda más que confesar las siguientes palabras tristes : ¿Será que la Iglesia de la “Opción Preferencial por los ricos” tiene más peso que la de la “Opción Preferencial por los pobres”? Económicamente sí, evangélicamente, no, pero está demostrado que en nuestra Iglesia humana, lo económico pesa más que lo evangélico. Nuestra Santa Madre Iglesia, a la que tanto amamos, a la que tanto servimos, ha caminado por senderos de oscuridad, así como antes con la Santa Inquisición, hoy también con el rechazo al Obispo de los pobres. Pero no tenemos opción, “¿A quién iremos?” Jn 6 68, no nos queda más que seguirla amando, tal como nos enseña nuestro Santo.
“lo he dejado todo en las manos de Dios, diciéndole que de mi parte, he hecho todo lo posible que, a pesar de todo, creo y amo a la Santa Iglesia y seré siempre fiel con su gracia, a la Santa Sede, al magisterio del Papa, y que comprendo la parte humana, limitada, defectuosa de su santa Iglesia, que siempre es el instrumento de salvación de la humanidad y a la cual quiero servir sin ninguna reserva” Viernes 04 mayo 1979. Diario personal
LA YSAX, LA VOZ PANAMERICANA
Una radio histórica, que estuvo en medio de la persecución. La radio que llevó las homilías de monseñor en vivo y en directo a todos los rincones de nuestra patria. Detrás de ella hubo hombres y mujeres, reporteros, locutores, editores, directores, decididos, valientes, todos con la marca de la UGB[7] en sus espaldas, pero empujando con decisión y valentía el trabajo de monseñor Romero. Una radio histórica, marcada con la persecución. “…No ignoramos el riesgo que corre nuestra pobre emisora por ser instrumento y vehículo de la verdad y de la justicia, pero sabemos que el riesgo hay que correrlo porque detrás del riesgo hay todo un pueblo que apoya esta palabra de verdad y de justicia…” 23 marzo 1980
“…Este día tuve la información de que, en la madrugada, fue capturado el Padre David Rodríguez junto con Piquín, un locutor o mejor dicho, un cantor de la YSAX del programa de las 5 de la tarde. Fueron llevados a la policía…” 05 Octubre 1978, diario personal
“…Este día han continuado las gestiones acerca de las interferencias de la radio YSAX, y se ha confirmado que se trata de interferencias voluntarias, para impedir sobre todo, los programas que se refieren a la situación del país. La YSKL, que aparecía en el canal de la YSAX, ha declarado públicamente que no es culpa de ella, que sus principios le impiden hacer una acción tan innoble. Esto deja al descubierto que se trata de manipulaciones de mala voluntad…” 10 abril 79
“…La noche ha sido trágica, ha habido bombas por diversos sectores de la ciudad, una de ellas, fue puesta, sin duda, por los de extrema derecha en la antena de nuestra emisora católica YSAX…”
22 enero 1980
Mientras existió, era la hija amada de monseñor Romero, pero una vez muerto su padre, quedó huérfana, a expensas de los indignos sucesores, a excepción de Monseñor Rivera y Damas, quien la cuidó con cariño, era el legado de su predecesor, pero después de él, todo fue diferente, fue desaparecida por el gobierno y la oligarquía…. mmmm… Ahh no… corrección, no fueron ellos los que la hicieron desaparecer, sino la misma Iglesia. Fue el General monseñor Fernando Saenz Lacalle, sucesor de monseñor Rivera Damas, quien eliminó la radio, la radio historia, la radio de monseñor Romero. ¿Por qué? Me declaro Ignorante. No lo sé, pero como miembro de la Iglesia que soy, tengo una opinión al respecto, tal vez incorrecta, tal vez equivocada, pero es lo que desde fuera alcanzo a comprender. ¿General? ¿Por qué digo General? ¿General monseñor? A primera vista, parecería algo incompatible e inaudito, pero lo cierto es que monseñor Lacalle siendo arzobispo de San Salvador, atendía a los militares, es decir “los pastoreaba”, y debido a ello, tuvo el grado de General de las fuerzas armadas salvadoreñas. Al parecer el arzobispo Lacalle, tenía otras prioridades y la YSAX no era una de ellas.

¿Se imaginan a monseñor Romero si le hubieran ofrecido semejante título? Por este hecho, el arzobispo Lacalle fue duramente criticado por los jesuitas de la UCA. Monseñor Lacalle por su parte, lejos de mostrar alguna pena, o al menos, incomodidad, defendió su grado de General y dijo que él mismo había solicitado que se realizara (el nombramiento) antes de que finalizara ese año. Al respecto, puede consultarse una nota de La Prensa Gráfica del lunes 03 de febrero de 1997.
No es necesario ser un erudito, tampoco un gran filósofo, basta con tener un poco de sensibilidad cristiana para convencerse de que cualquier arzobispo consecuente con la reciente historia del pueblo que le encomendaron pastorear, de cara a las graves violaciones a los derechos humanos realizadas por la Fuerza Armada en contra del pueblo, hubiera sido más conveniente no aceptar dicho nombramiento, pero este arzobispo, lejos de “no aceptarlo”, pidió la agilización del mismo. ¡Él quería ser General! Ciertamente los integrantes de las fuerzas armadas son hombres, seres humanos, hijos de Dios que merecen una orientación cristiana por parte de la Iglesia, pero también es muy conocida la terquedad militar que venda los ojos de los soldados rasos ante las enseñanzas de la Iglesia. “…ante una orden de matar que de un hombre, debe de prevalecer la ley de Dios que dice ¡no matar!, ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios, una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla… Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado…” 23 Marzo 1980
La terrible ofensa que estas fuerzas armadas habían infringido a este pueblo sufrido, en la reciente historia que el país acababa de pasar (hacía solo 5 años que había finalizado la guerra) no hacían prudente que un arzobispo, mucho menos el sucesor de monseñor Romero, accediera a este cargo en una institución responsable en primer grado de tanta persecución, de tanta masacre, de tanto dolor causado al pueblo pobre, al pueblo campesino.
Lo que no pudo lograr la UGB, la dinamita y el gobierno, lo hizo la misma Iglesia. Se elimina a Radio YSAX, para eliminar todo vestigio de ese pastor incómodo a los círculos poderosos y a la misma Iglesia, a la misma conferencia episcopal salvadoreña de ese tiempo (Monseñor Saenz, fue arzobispo de 1995 al 2008). Ahora son otros tiempos, gracias a Dios, y, con el Santo Padre Francisco, se ha iniciado a darle el puesto que se merece, lamentablemente, la YSAX desapareció de los papeles, del dial y de las ondas electromagnéticas, solo vive en la memoria, el recuerdo y en los corazones de aquellos que la asociamos con el profeta de nuestro pueblo.
Ahora hay una nueva radio: Radio Paz.
SU RELACION CON LOS SANTOS PADRES
Es importante estudiar la relación que monseñor Romero tuvo con el Vicario de Cristo, ya que de esto se pueden sacar muchas conclusiones y podemos entender del por qué su proceso de beatificación va a la velocidad que va y ha avanzado lo que ha avanzado.
Su amor por el Papa, era indiscutible, fuere quien fuere. “…Mi primera mirada en esta perspectiva eclesial siempre se dirige al Papa, centro de la unidad de este pueblo de Dios. Qué gusto me da ver todas las semanas un gesto, una palabra de orientación a la Iglesia que yo trato de seguir. Yo soy el más necesitado del Papa, yo no puedo prescindir del Papa. Y le doy gracias a Dios que toda mi vida sacerdotal la ha querido caracterizar por una solidaridad y fidelidad al Santo Padre, al representante de Cristo. Mis ojos están fijos en él, jamás pienso en traicionarlo…” 25 marzo 79

PIO XI (1922 – 1939)
Cuando monseñor Romero fue enviado a Roma a sus estudios eclesiásticos, el Papa Pio XI era el Pontífice. Estamos hablando de 1937, tiempos en los que iniciaba la segunda guerra mundial. El Papa tuvo una feroz defensa de la Iglesia frente al fascismo, al nazismo y al comunismo. Esto impresionó mucho a Oscar Romero. Murió en 1939, pero dejó una profunda huella en Oscar.
Los Papas en el arzobispado de monseñor Romero
PABLO VI (1963 – 1978)
Este Papa debe recordarse como el inspirado del Espíritu, en primer lugar por ser quien elevó al Padre Oscar Romero a la categoría de Obispo, luego a Arzobispo y en segundo lugar, para llevar palabras de aliento a quien alentaba a su pueblo. Ayudó a ayudar. Confortó al que confortaba. Apoyó al que apoyaba. El Santo Padre Pablo VI sí que le comprendió, le iluminó y le animó en su ministerio…
Monseñor lo recuerda con cariño, en su diario personal y luego también hace mención en algunas de sus homilías. Un encuentro lleno de solidaridad para un pastor que era incomprendido por las gentes de su tierra.
La audiencia con el Papa Pablo VI
“El Papa nos hizo sentar a un lado y otro de él. Y dirigiéndose a mí en particular, me estrechó la mano derecha y me la retuvo entre sus dos manos largo rato, yo también estreché con mis dos manos las manos del Papa. Hubiera querido para ese momento una fotografía que expresara esa íntima comunión de un obispo con el centro de la unidad católica”
Diario personal, 21 Junio 1978
No lo recordaba exactamente, pero monseñor, hace un esfuerzo por recoger las palabras precisas de ese memorable encuentro, así lo menciona en su diario.
“…las ideas dominantes de estas palabras (de Pablo VI) fueron: Comprendo su difícil trabajo. Es un trabajo que puede no ser comprendido, necesita tener mucha paciencia y mucha fortaleza. Ya sé que no todos piensan como usted, es difícil en las circunstancias de su país, tener esa unanimidad de pensamiento, sin embargo, proceda con ánimo, con paciencia, con fuerza, con esperanza…”
Diario personal, 21 Junio 1978
Que reconfortante la visita. Saber que el sucesor de Pedro le anima a caminar, que el Pastor de pastores le alienta, le da valor, le da su apoyo, le da coraje, le da confianza. Suscitó una gran alegría para monseñor, pues salió fortalecido con la venia del Santo Padre.
Desgraciadamente, Pablo VI murió inesperadamente el 06 de agosto de 1978
JUAN PABLO I (Agosto a septiembre 1978)
Debido al corto ministerio de Albino Luciani, no hay mucho que decir respecto a la relación entre monseñor Romero y el Papa, salvo que se alegró cuando fue elegido por el simple hecho de ser el nuevo Vicario de Cristo y que le amó y le fue fiel es su corto mes de pontificado.
“Y al comentar el Evangelio, como de costumbre, le decíamos que la Arquidiócesis de San Salvador ofrecía al nuevo Papa Juan Pablo I una comunidad viva; y describíamos en ese marco de la alegría del nuevo Papa como a una sonrisa amplia, abierta al mundo: nuestras esperanzas, nuestras angustias, nuestras tribulaciones, la historia concreta de nuestra semana” 01 Octubre 1978
JUAN PABLO II (1978 – hasta su muerte)
Cuando fue elegido Papa el cardenal polaco Karol Wojtyla, en octubre de 1978, monseñor Romero quería que supiera lo más pronto posible y de su propia mano, su delicada situación pastoral, por ello, se apresuró a hacerle una carta para explicarle el contexto de su ministerio. Abrió su corazón al desconocido Karol Wojtyla porque ya amaba, confiaba y era fiel a Juan Pablo II.
Tuvo dos encuentros con Juan Pablo II.
El Papa, muy probablemente tenía un prejuicio contra monseñor, a raíz de varios factores.
Uno era su pasado, el de Karol Wojtyla, quien vivió los años de la segunda guerra mundial en su natal Polonia. Aquí, tuvo amargas experiencias con los comunistas soviéticos. Asesinatos, secuestros, torturas, persecución a la Iglesia, llegando a entender monseñor Wojtyla, que el “comunismo” era algo nocivo y peligroso para el mundo y para la Iglesia misma.
Sucede que en El Salvador de la década de los setentas, tal como ya lo hemos apuntado anteriormente, las desigualdades que se vivían, movía a preguntarse qué había que hacer frente a esas situaciones, pronto los campesinos, iluminados por el Evangelio y orientados por sacerdotes y religiosas de la arquidiócesis, comenzaron a cuestionarse y a convencerse de que Dios no quería esas desigualdades, que la violación a los derechos de los hombres iban contra Dios y que tampoco era cristiano, quedarse de brazos cruzados. Muchísimos decidieron dar un paso adelante y organizarse, dejar de ser presas fáciles, sin embargo estas organizaciones, tenían sus propios principios, objetivos e intereses, algunos de ellos eran comunes a los de la iglesia, como la defensa de los campesinos, de los derechos humanos, el obtener dignos empleos y retribuciones justas de estos empleos, pero otros no, tales como la defensa por medio de las armas. Estas organizaciones se radicalizaron. Entonces vino la cruenta represión. Debido a la guerra fría, esta problemática tan compleja, se matizaba con eso del “comunismo”, de tal forma que, para el gobierno, los oligarcas y los norteamericanos, el problema no era de “justicia social” sino de que se había convertido en un conflicto de la “libertad” contra el “comunismo”, o al menos así lo hacían creer a la nación y al mundo entero. Juan Pablo II había sido “envenenado” por la información que algunos sectores le hacían llegar sobre el conflicto salvadoreño. Ya que aquí, a todo lo que iba en contra de la injusticia se le llamaba “comunismo”. Pedir reformas era “ser comunista”, organizarse era “ser comunista”, criticar al gobierno era “ser comunista”, hablar de justicia social era “ser comunista”, aquí en El Salvador, cualquier cosa que no fuera mantener el “status quo” de los ricos y poderosos, era “ser comunista”. Por tanto, al Vaticano solo llegaba información de que monseñor, velaba por, hablaba por y era un comunista. Juan Pablo II, entonces, escuchaba constantemente la misma palabra que le aterrorizó en sus años mozos, como sacerdote y obispo en Cracovia y obviamente, rechazaba todo lo que estuviera asociado con ella.
Juan Pablo II tenía razón en desconfiar y rechazar del comunismo, ya que hicieron barbaridades en su Polonia natal, pero en el caso de monseñor Romero, la palabra “comunismo” no significaba lo mismo que en Polonia. El Salvador, no era Polonia y debido a esto, Juan Pablo II fue incapaz de comprender. “Comunismo” en El Salvador, era el pretexto que utilizaban la oligarquía y las fuerzas armadas, para callar, aplacar y eliminar todo movimiento y defensa de los derechos humanos, como bien los desenmascaró monseñor Romero, los “anti-comunistas” defendían su “capitalismo”, no a la religión. Eran anti-comunistas pero no porque fueran cristianos, sino porque veían amenazadas sus riquezas, su poder, su dinero. En esta coyuntura, Juan Pablo II, no comprendió del todo a monseñor Romero el difícil gobierno de la arquidiócesis de San Salvador.
Monseñor Romero condenó estas ideologías antagónicas, dejando así, clara su postura de que no se “casaba” con ninguna de ellas “…Entonces decimos: que tanto el comunismo como ese capitalismo que quiere adormecer al pueblo, quieren una religión que sea opio del pueblo. Y que cuando el Papa dice: «una religión que no sea opio del pueblo», está denunciando tanto al comunismo que quiere apartar el sentido religioso de la vida, como el capitalismo que quiere manipular la Iglesia para sus cosas y sus intereses…” 14 enero 1979
Ciertamente en el país ya había un círculo de personas que se identificaban con la ideología del comunismo, el famoso Partido Comunista y era parte de la insurrección que se estaba gestando.
Sin embargo, monseñor, por supuesto que defendía a los comunistas, en tanto que eran hijos de Dios, no defendía la ideología del “comunismo”, sino al ser humano detrás de la ideología, pero de igual manera, defendía la vida del capitalista “nada me importa tanto como la vida humana” 16 marzo 1980, decía monseñor. Obreros, campesinos, empresarios y miembros del gabinete del gobierno, encontraban a un defensor en monseñor Romero.
“…Así, queridos hermanos, en esta semana por ejemplo, yo he esperado, con angustia y, esperanza, una respuesta a la angustia de la señora de Matsumoto.[8] En todos los periódicos se publicó el llamamiento de parte del Arzobispado, que haciéndose eco a ese sufrimiento, está seguro de que ha de llegar a aquellos que saben el paradero del Sr. Matsumoto. ¿Dónde está? y ¿cómo esta? Es lo que ésta esposa desea saber con las manos abiertas a toda negociación posible de su encuentro con él…” 09 Julio 1978
“…Tengo que lamentar que las FARN hayan asesinado al Señor Ernesto Liebes. Me duele que en El Salvador haya una familia más que sea víctima de la violencia. A todos los parientes del Señor Liebes les expreso mis condolencias y ofrezco mis oraciones por el difunto… Y hago un nuevo llamamiento a los de la FARN para que busquen una solución que no implique sacrificio de vidas humanas. ¡Ya basta!…” 25 Marzo 1979
“…¡la muerte me duele tanto en cualquier hombre que sea!…” 01 Julio 1979
A finales de abril de 1979, monseñor Romero hizo la primera visita a Roma para ver al Papa Juan Pablo II. Hizo una solicitud un par de meses antes, cuando llegó a Roma, se dio cuenta de que no había sido programada, por lo cual trató por todos los medios de conseguirla. Visitó obispos, cardenales, dicasterios. Pidió ayuda al embajador de El Salvador en la Santa Sede, rogó, suplicó, mendigó la tan esperada reunión.
“…Ahí mismo platique con monseñor Martin y monseñor Monduzzi, encargados de organizar las audiencias para rogarles encarecidamente la audiencia que solicité desde antes de semana santa…”
Su diario, 02 Mayo 1979
Pero no obtenía una respuesta afirmativa. Pareciera que le querían negar que viera al papa, a pesar de que éste le había dicho, en la audiencia general, que quería hablar con él personalmente.
“…No ha dejado de preocuparme mucho esta actitud para con un pastor de una diócesis, cuando he pedido con tiempo la audiencia y se va dejando al tiempo la respuesta. Hasta temo que no se me vaya a conceder…” Su diario, 04 Mayo 1979
Al final, después de dejarlo todo en las manos de Dios, como siempre hacía, el lunes 07 de mayo de 1979, monseñor Romero tuvo la tan ansiada audiencia con el Papa.
Juan Pablo II, le dijo que el trabajo pastoral era muy difícil y que, para evitar caer en errores, equivocaciones o difamaciones, sin intención alguna, era mejor denunciar los hechos de manera general. Pero en El Salvador, la violencia tenía motivaciones muy claras y sus autores también eran muy evidentes, por ello, monseñor acostumbraba ser muy específico en las denuncias que hacía. A esto se refería Su Santidad. Una prueba de que el Papa desconocía la situación salvadoreña. Dijo esto, claro, “asesorado” por uno de sus cardenales.
“…Baggio se refirió a las homilías de monseñor Romero. Dijo que había leído algunas de ellas y que no había encontrado errores doctrinales, pero que eran muy largas y contenían juicios muy concretos, dijo que sin duda, muchos las escuchaban mas por un interés político que religioso…”[9]
Pero monseñor, no iba solo con los recuerdos en su mente de lo que pasaba en su patria, se preparó para entrar a conversar con el santo Padre, y lo hizo con pruebas en la mano, pues ya que sabía de la tergiversación que allá en Roma se había adelantado a su visita.
“Amanecí terminando la preparación de los documentos que pienso entregar en la audiencia del Santo Padre. Se trata de cuatro informes de comisiones extranjeras…” 07 Mayo 1979
“Amaneció”… o sea “no durmió”. Así se preparaba. Así era su celo, así defendía su postura.
Otro factor de los prejuicios de Juan Pablo II hacia Monseñor Romero era que los demás obispos de la conferencia episcopal salvadoreña, criticaban, atacaban e incluso difamaban la pastoral de monseñor Romero. Esto se reflejaba en la falta de unidad en el episcopado salvadoreño. El Papa le recomendó que trabajara por la unidad de la Conferencia Episcopal. La división era muy penosa de cara a la realidad que se vivía. La Iglesia no daba muestras de una fe, una Iglesia, un solo bautismo. Si la parte jerárquica de la Iglesia hubiera estado unida, su fuerza y su peso pudo haber sido mucho mayor. La conferencia Episcopal salvadoreña en ese tiempo tenía 6 obispos. Monseñor Arturo Rivera Damas, Obispo de Santiago de María, monseñor Eduardo Álvarez, Obispo de San Miguel, monseñor Pedro Arnoldo Aparicio, Obispo de San Vicente, Monseñor Benjamín Barrera Reyes, Obispo de Santa Ana, monseñor Marco René Revelo, Obispo auxiliar de San Salvador y monseñor Romero, Obispo de la arquidiócesis de San Salvador. Estaban divididos cuatro contra dos. Monseñor Rivera Damas era quien apoyaba a monseñor Romero, los otros cuatro, lejos de apoyarlo o simplemente estar en desacuerdo con monseñor Romero, le atacaban e incluso, le difamaban.
Monseñor, como dice en su diario, el 07 de mayo de 1979, “salió complacido, pero preocupado”. El Papa lo escuchó, y le dio muchos consejos, pero advirtió que había mucha información negativa en su contra.
En enero de 1980, monseñor Romero hizo su segunda visita al Vaticano, a entrevistarse con Juan Pablo II. Es importante notar quepoco antes de esta audiencia, el Cardenal Pironio, un Cardenal argentino, Prefecto de la congregación para los religiosos, le había dicho a monseñor Romero que el Cardenal Aloísio Lorscheider, había entregado un informe favorable a la pastoral de monseñor Romero. El cardenal Lorscheider, visitó El Salvador a finales de 1979, nuevo enviado por la Santa Sede, después de monseñor Quarracino[10], y fue de los pocos a quienes monseñor Romero invitó a dormir en su casita en el hospitalito.
“…El cardenal Lorscheider le había dicho al cardenal Pironio, que yo tenía razón en El Salvador, que la cosa era muy difícil y que era yo quien miraba claro las circunstancias y el papel de la Iglesia y que había que ayudarme…” su diario, 30 enero 1980
Quizá debido a este informe, la situación no estaba muy tensa en El Vaticano. En esta oportunidad el Papa le dijo “… que continuara defendiendo los derechos humanos, la justicia social y el amor a los pobres pero que tuviese cuidado con las ideologías que se pueden infiltrar en la defensa de los derechos humanos”, pero que “rezaba todos los días por El Salvador”[11]
Juan Pablo II le apoyó, aunque sea tímidamente, pero le apoyó, sin embargo siempre tuvo cierto recelo con monseñor Romero. Desconfiaba, como cualquier ser humano, de que (monseñor Romero) no estuviera diciendo la verdad, que no fuera sincero o que dijera “su verdad”, pero que estuviera engañado. A Juan Pablo II le preocupaba que en tan compleja situación, se le hiciera daño a la Iglesia, quizá, en afán de tratar de comprender la desconfianza del Papa, debemos pensar esto. Lo cierto es que su apoyo no fue total, hubo apoyo, pero también dudas y reprimendas. Los diferentes dicasterios romanos fueron más duros con monseñor. En muchos de ellos monseñor Romero encontró solo broncas, riñas y sermones.
Aunque el Señor, no lo dejó del todo solo, pues hubo algunos cardenales en Roma, como el Cardenal Eduardo Pironio y el Cardenal Aloísio Lorscheider, que sí le comprendieron y le apoyaron.
Cuando monseñor Romero fue asesinado, el Papa Juan Pablo II fue de los primeros en expresar su doloral ser informado de semejante situación.
“…En este momento especial de preocupación y consternación, os invito a unirnos a mi dolor y a mi oración por la muerte del arzobispo de San Salvador, Monseñor Oscar Arnulfo Romero.
Nos hemos quedados sin palabras frente a una violencia tal que para llevar a término su obcecado programa de muerte, no se detuvo ni siquiera en el umbral de una Iglesia.
…monseñor Romero se empeñó en dar durante toda su vida de pastor, buscando a Cristo especialmente en aquellos a quienes El está más cercano.
Así coronó con la sangre, su ministerio particularmente solícito con los más pobres y más marginados. Fue un testimonio supremo que ha quedado como símbolo del tormento de un pueblo[12] Juan Pablo II
Monseñor Romero murió, el Papa pronuncio su dolor, pero al parecer, todo siguió igual en su corazón (del Papa) y en su mente. Casi el mismo día de su asesinato, al enterarse monseñor Pedro Casaldáliga, escribió su famoso poema a monseñor Romero titulado “San Romero de América”. Monseñor Casaldaliga al igual que los pobres en El Salvador, inmediatamente dijeron “es un santo” o como se dice en otros casos “santo súbito”. Es decir, “este debe ser elevado a los altares ¡YA!”. Eso creían quienes habían sido defendidos por el pastor y algunos de sus hermanos en el episcopado, que monseñor Romero, su martirio le daba la credencial de “santo”… pero no todos opinaban igual. Las máximas autoridades de la Iglesia, lo pensaban de otra forma y entre ellas, Juan Pablo II.
Con mucha pena debo anotar, que Juan Pablo II, durante su pontificado, beatificó a 1.340 personas y canonizó a 483 santos (más que la suma de sus predecesores en los últimos 500 años)[13], pero no movió un tan solo dedo (y muy probablemente esta afirmación resulte exagerada. Permítanme entonces exagerar) para beatificar a monseñor Romero, al contrario, fue condenado a la soledad, al olvido, a la espera eterna. ¿Es correcta su actuación? ¿Es evangélica? ¿Es justa?
En 1983 hay una tenue luz de haber comprendido al pastor. Cuando Juan Pablo II realizó la primera visita a nuestro país, rompiendo todo protocolo, todo plan establecido, se apresuró a visitar la catedral metropolitana de San Salvador a rezar de rodillas frente a los restos mortales de monseñor Romero, aún a costa de la no complacencia del gobierno de turno.

¿Por qué lo hizo? ¿Un cargo de conciencia pesaba en su corazón por no apoyarle y confortarle como era su deber como pastor universal, cuando él lo necesitó?
Posteriormente en la segunda visita a nuestro país, en 1997, Juan Pablo II, hace exactamente lo mismo, contra los deseos y la voluntad del gobierno de turno, va a visitar y rezar ante la tumba del “celoso pastor”. ¿Quiere aplacar su conciencia?, solo Su Santidad y el Padre lo saben, lo cierto es que en vida no le comprendió totalmente, fue al morir que probablemente comenzó a comprenderlo, aunque no del todo, pues esto se refleja en las piedras, rocas y montañas que monseñor Romero tiene que sortear, camino a los altares.

Juan Pablo II, orando en su segunda visita a El Salvador en 1997
BENEDICTO XVI
El proceso de canonización de monseñor Romero aún en las circunstancias tan claras de martirio, avanzaba tan poco y tan miserablemente, que daban pie a creer que estaba estancado, y como veremos, resultaría ser una creencia que pronto se confirmaría. El Papa Ratzingher. Hizo poco o nada por empujar el proceso de canonización de nuestro arzobispo. Aunque hay opiniones que el Papa Ratzinger quería desbloquear el proceso, sin embargo, a pesar que él, siendo Sumo Pontífice, tenía la autoridad para hacerlo, poco se avanzó. En el 2007, en una entrevista con ocasión del viaje a Sao Paolo y a Aparecida, el Papa Benedicto XVI habló de monseñor Romero y concluyó diciendo que «no dudo que su persona merezca la beatificación»[14].
Años atrás, siendo Papa Juan Pablo II, nombró al cardenal y teólogo Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, es decir, el jefe de la congregación que custodia la correcta enseñanza de la fe católica. Entre algunas de sus diversas acciones, podemos destacar: Fue Ratzinger quien definió la no compatibilidad de la Teología de la liberación, surgida en Latinoamérica, con la doctrina católica, fue Ratzinger quien prohibió la enseñanza en nombre de la Iglesia a teólogos como Leonardo Boff y Hans Küng. Incluso, como dato importante, fue al Cardenal Joseph Ratzinger a quien le correspondió el estudio de la doctrina del arzobispo Romero, sus escritos, su diario, sus cartas pastorales, sus homilías, en la etapa diocesana del proceso de canonización y no encontró absolutamente nada que fuera en contra de la fe, la doctrina y la teología de la Iglesia en el ministerio desarrollado por monseñor Romero, a pesar de no encontrar una sola mancha, no fue suficiente para darle el impulso que el proceso necesitaba. A pesar de llegar a conocer a profundidad a monseñor Romero por medio de sus homilías y sus escritos y aunque le considerase, “merecedor de la beatificación”, siendo la máxima autoridad como Cardenal de la Doctrina de la Fe, no aconsejó el avance del proceso. ¿Incongruencia? Por supuesto.
Su alto grado de “purpurado conservador” impidió que las figuras asociadas a la nueva teología de América latina fueran puestas como ejemplos de vida. Una prueba es que, ! inmediatamente ¡ , con la llegada del Papa Francisco, el nuevo y actual Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, el cardenal Gerhard Ludwig Müller haya concluido sin tapujos que, después de analizar todo lo referente a monseñor Romero, no tenga reparo alguno en su beatificación y no tienen ninguna objeción al respecto “Considero a Óscar Arnulfo Romero un gran testimonio de la fe y de la sed de justicia social”, dijo el cardenal Müller en una entrevista que publica Vatican Insider.[15]Curiosamente dice el mismo Cardenal, que “ya había luz verde en el pontificado de Benedicto XVI”.
De ninguna manera iba a permitir, que, siendo crítico (el cardenal Ratzingher) de la teología latinoamericana y el silenciador de grandes teólogos, surgiera entre esas ideas, un testimonio fuerte como el de un arzobispo asesinado en el altar, por ser fiel a esa nueva teología, que en definitiva, es el Evangelio aplicado a este continente. Aunque monseñor Romero nunca se consideró miembro de esta teología, los representantes de ella, tomaron para sí, el nombre de monseñor Romero, por lo cual el Vaticano asumió que era uno de ellos.
“En esos años tuvo un papel significativo el cardenal colombiano Alfonso López Trujillo, asesor de la Congregación de la Fe, que no compartía la idea de proseguir con la causa de beatificación (de monseñor Romero). El dicasterio que dirigía Ratzingher, y con su aval (de Ratzingher), indicó al de las Causas de los Santos que, por el momento, el proceso debía mantenerse en el congelador”[16]
Al ser elegido Papa y con semejante historial, era previsible la actitud del anterior Cardenal Ratzingher, hoy Papa Benedicto XVI ante el proceso de canonización de monseñor Romero. Es comprensible su indiferencia. Es lógico que siempre que se le preguntaba al respecto dijera “se está analizando”, “es un proceso largo”, “hay que esperar”, “paciencia”, “la Iglesia es prudente”, etc. Si como cardenal, no aconsejó que el proceso avanzara, como Sumo Pontífice tampoco lo habría de empujar.
FRANCISCO
Era el 13 de marzo del 2013, cuando estando a punto de almorzar, para nosotros los salvadoreños, nos llegó la gran noticia. “Habemus Papam”… como católicos, hubo una enorme alegría, monseñor Romero nos enseñó a profesarle fidelidad, pero al mismo tiempo ansiedad, nerviosismo, zozobra, por conocer quién sería el que dirigiría a la Iglesia a partir de ese momento. Cuando se supo, la noticia corrió como un rayo en el mundo entero “Es un latinoamericano”, “!!!!Es argentino, cheeee ¡¡¡¡”, “se llamará Francisco”. La noticia fue veloz. No como cuando el niño Oscar Romero corría por las calles empedradas a llevar las cartas y telegramas en su natal Ciudad Barrios, esta, fue muchísimo más veloz. ¡Qué emoción! ¡Qué alegría! ¡Qué experiencia!, un Papa latinoamericano, de habla hispana… POR FIN. Tomó el nombre de “Francisco” el gran Santo de Asís, que reformó la Iglesia desde adentro, desde su testimonio, con su fe, su oración, su sencillez y su ejemplo. Gran noticia sobre nuestros pueblos católicos. El Santo Padre que esperábamos. Es que el Espíritu no se equivoca. Siempre lo hace todo bien.
Con el Papa Francisco en el escenario, una gran esperanza se cierne sobre nosotros. Sus gestos de sencillez pronto se hicieron ver. Vive en la casa de huéspedes del Vaticano (Casa Santa Marta), una vez elegido Papa, hasta le habló telefónicamente al hombrecito que le llegaba a dejar el periódico en Buenos Aires para decirle “que ya no se lo fuera a dejar”, jajaja, es un dolor de cabeza para su seguridad personal, por sus muestras de cariño repentinas en la plaza de San Pedro, su hablar es jovial, espontáneo, fraterno. Pero lo que millones de personas católicas queríamos saber es ¿Cuál sería su postura frente al tan complicado caso de monseñor Romero? ¿Lo va a dejar en el olvido? ¿Va a seguir diciendo ¿“paciencia”? O ¿dará el giro necesario e imprescindible para el proceso? ¿Va a impulsarlo? ¿Va a priorizar el testimonio al Evangelio, que las relaciones gubernamentales?
Fue en Abril del 2013, tan solo un mes después de su elección como sucesor de Pedro, que el arzobispo italiano, monseñor Vincenzo Paglia, postulador de la causa de canonización de monseñor Romero, informó que el mismo Papa le había dicho que “el proceso se desbloqueaba”. Significa entonces que estuvo bloqueado por sus antecesores. Significa entonces que efectivamente, monseñor Romero estaba en el frío archivo y que solo un enviado del Espíritu podría sacarlo de ahí. Pues bien, como nada hay imposible para nuestro Dios, ese enviado se llama “Francisco”. La oscuridad perdura hasta que llega la bendita luz, porque “… no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo” Mt 5, 15 – 16
Una tremenda alegría nos ha dado. El pueblo cristiano, no el “cristiano hipócrita”, se regocija en el Santo Padre Francisco y le agradece infinitamente.
Cuando en agosto del 2014 el Papa Francisco regresaba de su visita apostólica de Corea del Sur, los periodistas le preguntaron nuevamente sobre el proceso, a lo que el Santo Padre dijo “estoy convencido que (monseñor Romero) era un hombre de Dios”. Y su “convencimiento” lo demuestra con hechos, no solo con palabras.
Nuestro corazón se comprime, las lágrimas, llenan nuestros ojos. Gracias Padre Francisco. Gracias. Una nueva historia se escribirá a partir de su pontificado. Pasará a la historia por llevar a los altares a San Romero de América. Esa es nuestra fe. Bendito sea Cristo Jesús nuestro Dios.

ROBERTO CAMPOS
SEPTIEMBRE DE 2014
[1] Un Obispo con su pueblo, Jon Sobrino. Pág. 43
[2] Los nombres de las cosas, animales, tiranos, traidores y asesinos, se escriben con minúscula.
[3] En la sede principal de ese partido político, ubicada en San Salvador, como una muestra de pleitesía a su fundador, el asesino de monseñor Romero, sus adeptos le han erigido una estatua, la admiran y quién sabe, quizá hasta le rezan.
[4] Es mi insignificante opinión, los lectores pueden diferir de mi manera de ver las cosas.
[5] Cardenal Cassaroli, en entrevista con monseñor Romero. Su diario. 31 Enero 1980
[6] Decía la Madre Teresa
[7] Unión Guerrera Blanca. Un escuadrón de la muerte se hacía llamar así, UGB.
[8] El empresario japonés, Fujio Matsumoto había sido secuestrado por organizaciones de izquierda. Posteriormente aparecería asesinado.
[9] Conversación entre monseñor Romero y el cardenal Baggio, La palabra queda, Pag. 185
[10] Ver la Parte II, Su fidelidad a pesar de las amenazas
[11] La palabra queda. Pág. 314
[12] Monseñor Romero, Su muerte y reacciones.
[13] http://www.deia.com/2014/04/28/opinion/tribuna-abierta/el-prestigio-de-wojtyla-la-soledad-de-romero-el-silencio-sobre-juan-pablo-i (sitio web activo al 24 de Junio de 2016)
[14] El Papa aseguró que “arzobispo Romero merece la beatificación”
(Sitio web activo al 24 de Junio de 2016)
[15] Terminan los exámenes doctrinales sobre la beatificación de Romero. Vatican Insider, 26 Julio 2013
(Sitio web activo al 24 de Junio de 2016)
[16] La causa de Romero entre dos Papas. Vatican Insider, 6 Oct 2013 (Esta página web ya no está activa)
Un controvertido cardenal fue quien se oponía a Romero, Diario1.Com
http://diario1.com/nacionales/2015/02/un-controvertido-cardenal-fue-quien-se-oponia-a-romero/ (Página web activa al 24 de Junio de 2016)