
04 de agosto de 1979
Párroco de San Esteban Catarina, Diócesis de San Vicente.
Era el sexto sacerdote asesinado durante el arzobispado de monseñor Romero, con la particularidad que el padre Macías no pertenecía a la diócesis de monseñor Romero. El padre Macías denunció la represión en su parroquia, los operativos militares y que 7 personas de su parroquia habían sido capturadas y luego encontradas asesinadas.
Ese día, los tres sicarios entraron al templo de Santa Catarina y sin mediar palabra se dirigieron al padre Macías quien hacía las oraciones de la mañana, y lo acribillaron. El padre cayó entre la sacristía y el altar.
El padre Macías pertenecía a la diócesis de San Vicente, donde el obispo era monseñor Arnoldo Aparicio. Era la oportunidad de oro, para que monseñor Aparicio, acérrimo crítico de la pastoral de monseñor Romero, denunciara algo que tanto había callado, era la oportunidad para que demostrara su temple y que acompañara a monseñor Romero en la denuncia de este tremendo sacrilegio en el altar y sobre todo, de la represión al pueblo. Efectivamente monseñor Aparicio que tan contrario a monseñor Romero se había mostrado en todas las decisiones del arzobispo, escribió una enérgica protesta en la cual excomulgaba a los asesinos. Lo curioso del caso es que a raíz de esto, declaraba que la Iglesia retiraba a los dos delegados del foro nacional que había sido convocado por el presidente de la república. Era claro entonces, hacia dónde se dirigía el obispo, sus sospechas de este nuevo asesinato. A pesar de esto, la actitud hostil hacia monseñor Romero continuó. Monseñor Aparicio denunció el hecho y se molestó, pero continuó su ministerio como era su costumbre, contrario a monseñor Romero.
El padre Macías, sería el último sacerdote asesinado antes del magnicidio de monseñor Romero, quien asistió al funeral del padre Macías.
Monseñor Escobar Alas, se refiere al martirio del padre Macías de la siguiente forma
“Conociendo la persecución a la que, eran sometidos sus hermanos sacerdotes no dudó en apoyar causa tan noble, como signo de fraternidad sacerdotal; algo que disgustó mucho a su Obispo Mons. Pedro Arnoldo Aparicio. La decisión de su obispo fue la expulsión de la parroquia. La Hna. Angelina Pocasangre da testimonio de su reacción: Él por su gran humildad, que era la que lo caracterizó, pidió de rodillas una y otra vez perdón al obispo hasta que logró que le perdonara y lo dejara en la parroquia de San Esteban Catarina”
Monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador
II Carta Pastoral “Ustedes también darán testimonio” # 72
El padre Macías había sido amenazado de muerte debido a su denuncia en el periódico Orientación y “…Suplicó a la autoridad eclesiástica que lo acompañaran para aclarar el porqué de la determinación de matarlo, pero no quisieron…” (Ibid)
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San Esteban Catarina es otro “lugar santo” que todo centroamericano debe conocer. Ahí se derramó la sangre de otro ministro de Dios, en años de confusión, de persecución y de testimonio evangélico. Como adultos, como padres de familia, debemos pensar en llevar a nuestros hijos no solo a la playa, no solo a la montaña, a pasear, sino a conocer estos lugares sagrados que recogen la sangre de los mártires porque lo que dice Tertuliano, sigue siendo vigente “La sangre de los mártires, es semilla de nuevos cristianos”
Roberto Campos, 2021