Las religiosas de clausura

Porque nuestra lucha es contra principados y potestades. Efesios 6, 12

  • ¿Qué hacen las monjas de clausura encerradas, rezando, cuando lo que se necesita en este mundo es: Acción?
  • ¿Qué hacen unas religiosas solo rezando, cuando hay tanto qué hacer, tanta hambre en este mundo?

Estas son expresiones recurrentes, cuando hay personas que se enteran de que una joven va a “ir a un convento de clausura”

Ciertamente Cristo mismo nos invita a la acción “Vengan, benditos de mi Padre… porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber” Mt 25

El apóstol Santiago nos lo confirma cuando nos dice «Muéstrame, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe» Stgo 2 ¿por qué entonces hay conventos por todo el mundo, donde hay religiosas y religiosos, encerrados, rezando? Nunca salen, solo pasan dentro. Bien, expliquemos.

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En los tiempos que vivimos, el concepto de Dios se va perdiendo poco a poco en una sociedad consumista, con unas potencias mundiales que tiene una carrera por las armas de cada vez mayor potencia explosiva y no solo eso, armas de destrucción masiva, por el arma más potente, por el arma más letal, armas nucleares, armas, sónicas, armas químicas, armas digitales, etc. Un mundo que prefiere las guerras, el sexo, la lujuria, lo antinatural, y desprecia lo religioso, lo sacro, lo natural.

Dios va quedando para los “poco pensantes”. En Francia destruyen templos porque son propiedad del Estado. En Europa las Iglesias van quedando vacías debido a que la sociedad cada vez se cree menos dependiente de Jesucristo. En China, destruyen los templos porque el régimen comunista odia la fe cristiana. En Chile, Argentina, México, los templos son vandalizados, manchados, incendiados, con mensajes de odio religioso. En Brasil, los hombres que se creen atrapados en cuerpos femeninos, ridiculizan a la Iglesia con disfraces ofensivos en el carnaval de Rio de Janeiro. En África se asesinan sacerdotes, se secuestran niñas cristianas para servir de esclavas sexuales a los musulmanes.

En centro América, se asesinan obispos, sacerdotes, religiosas y catequistas. En Estados Unidos, se lleva a juicio a las religiosas cuando no quieren adoctrinar a los niños en esas teorías LGTB, muy de moda en nuestros días.

Los musulmanes en Europa, invaden y atentan contra la fe cristiana.

Pero la Iglesia, aun con todo esto, sigue en pie, dos mil años después de que Cristo dejara su mensaje de amor y solidaridad, la Iglesia sigue siendo esa “sal” y esa “luz del mundo” que tanto lo necesita.

Los ataques de gente protestante también están a la orden del día. Son estos que se auto proclaman “cristianos” y que “su fe” la demuestran con expresiones de odio y violencia.

Sus expresiones de demencia visceral a los que no piensan como ellos, delata el dios en quien creen: “La ramera” “la prostituta, la “maldita Iglesia católica”, estos insultos son a diario como diarios son los boletos gratis al infierno de estos mismos personajes “se van a ir al infierno”, “el Papa es el anticristo”, “los curas son demonios”, “ahí se adora a satanás”, “ahí se violan niños”, “se hacen sacrificios humanos”, esto y muchas cosas más sale de la boca de los protestantes, haciendo vida las palabras de Santiago el apóstol, sobre ese miembro del cuerpo humano incapaz de ser detenido por el ser más inteligente de la tierra: La lengua. Stgo 3, 6 : “La lengua es un fuego: es un mundo de maldad puesto en nuestros miembros, que contamina todo el cuerpo, y encendida por el mismo infierno, hace arder todo el ciclo de la vida humana

Así está el mundo.

 Pero aún hay esperanza, aún hay fe, no todo es negativo en este mundo, como Cristo lo dijera, nosotros los cristianos católicos somos “la luz y la sal del mundo”

En este artículo, merecen especial atención, las religiosas y religiosos de clausura.

En la Iglesia católica, tenemos muchas órdenes religiosas femeninas y masculinas, contrarrestando a diario estas obras demoníacas que hemos descrito. Órdenes religiosas que rezan sin cesar en sus conventos y monasterios y muy probablemente mucha gente en este siglo se preguntará ¿Qué hacen un grupo de mujeres u hombres encerrados rezando? ¿Acaso no hay tanto dolor y necesidades materiales en el mundo que solo se la van a pasar rezando? ¿No sería mejor que salieron a la calle a hacer el bien en vez de desperdiciar su vida y su tiempo encerradas y solo rezando?

Sorprenden estas preguntas, es el total desconocimiento de las Escrituras. Es necesario saber que un elemento fundamental en la búsqueda de Dios, es “la oración”. La oración, es el oxígeno del cristiano. La Iglesia reza y ora. Lo hace de manera escalonada y permanente con el oficio divino, el cual todos los sacerdotes, religiosas y religiosos, hacen a diario. Las religiosas llevan un ritmo de oración riguroso y encomiable. Oran sin cesar ¿Para qué?, pues para ayudar a la Iglesia a sobrellevar las cargas de la historia. Para sobrellevar esos ataques que ya hemos descrito.

En la vida consagrada, los fieles de Cristo se proponen, bajo la moción del Espíritu Santo, seguir más de cerca a Cristo, entregarse a Dios amado por encima de todo y, persiguiendo la perfección de la caridad en el servicio del Reino, significar y anunciar en la Iglesia la gloria del mundo futuro

CIC 916

«Desde los comienzos de la Iglesia hubo hombres y mujeres que intentaron, con la práctica de los consejos evangélicos, seguir con mayor libertad a Cristo e imitarlo con mayor precisión. Cada uno a su manera, vivió entregado a Dios. Muchos, por inspiración del Espíritu Santo, vivieron en la soledad o fundaron familias religiosas, que la Iglesia reconoció y aprobó gustosa con su autoridad» (PC 1).

CIC 918

Los religiosos y religiosas de clausura están ahí para orar sin cesar, por eso realizan casi todas las oraciones y con esto ayudan a los que no las hacen, es decir, como su tarea es orar por la Iglesia, se dedican a ello, los párrocos y los Obispos y el santo Padre tienen muchas labores cotidianas, por lo cual probablemente solo hacen Laudes y vísperas, por eso no pueden y recordemos que “Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar” 1 Pe 5, 8 Todos atacan a la Iglesia en todo momento, en todos los lugares y en todas las épocas y, sin embargo, ésta aún está de pie, tal vez flaquee en momentos de furioso asedio demoníaco, pero nunca cae, nunca sucumbe porque la promesa del Maestro se cumple hoy, mañana y siempre. Mt 16 “y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella

Ateos, musulmanes, testigos de Jehová, pentecostales, metodistas, anglicanos, luteranos, protestantes en general, atacan a la Iglesia Católica, pero no solo ellos, también la Iglesia es atacada por los diferentes sistemas políticos, los gobiernos. Los comunistas son los más famosos, que atacan a la Iglesia, pero eso no quiere decir que los capitalistas aman y respetan a la Iglesia, puesto que son tanto o más anti católicos como los primeros.

Por eso, comunistas, capitalistas, socialistas atacan a la Iglesia.

Ahora con los años van surgiendo más grupos que tienen a la Iglesia Católica como punto de blanco de ataques. Ese grupo que hace llamar feministas, los miembros de los grupos LGTB, en los carnavales ridiculizan a la Iglesia, las películas, también lanzan sus dardos venenosos, haciendo películas contra la Iglesia y los canales de historia, hacen documentales sobre los antiguos papas, para maximizar sus errores, sus falencias y sus pecados, pero minimizando e invisibilizando todo el bien que la Iglesia ha hecho a la humanidad.

Hoy día, es fácil encontrar un libro en contra de la Iglesia Católica, es fácil encontrar una Iglesia quemada, un sacerdote asesinado, una religiosa violada, un mural que exhiba y maximice los pecados de ciertos malos pastores de la Iglesia. Es común encontrar ataques viscerales en contra de la Iglesia, pero por supuesto, solo se ataca a la Iglesia católica. Es muy difícil, que una Iglesia protestante sea saqueada, manchada y sus pastores abucheados, insultados y perseguidos, porque satanás sabe dónde está la verdadera Iglesia de Cristo.

Aun y con todo eso, la Iglesia católica se mantiene en pie, ¿Por qué? ¿A qué se debe este misterio?. Todo pasa por esa promesa que hizo el Maestro pero también por la oración de aquellas religiosas y religiosos que oran por los que no lo hacen. Que oran por los sacerdotes y por el Papa, para que no decaigan en esos ataques viscerales.

No es casualidad que el Papa Francisco pidiera a cada instante “recen por mi”, porque los embates del maligno son fuertes, constantes y a cada momento. El maligno siempre anda atacando a los ministros, principalmente al Papa, para que caiga, para que no pueda “fortalecer a sus hermanos” no es una broma lo que siempre pedía el Santo Padre “recen por mí”, “Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio” Ef 6, 12 por eso las oraciones de las religiosas y monjes es de suma importancia, para luchar contra esos principados y potestades invisibles. Las oraciones de los religiosos de clausura ayudan a mantener la fe de los pastores en comunión con Dios, ayudan a mantenerlos llenos de fe, de sabiduría para dar una palabra a de aliento a quien lo necesita. Ayudan a dar esa palabra firme cuando es necesaria y a superar la vergüenza cuando algunos malos pastores tuercen el camino, cometiendo pecados e iniquidades que el mundo generaliza en detrimento de la gran mayoría de ministros que hacen una buena labor evangelizadora.

Las religiosas de clausura están a diario en esa batalla espiritual, contra las huestes del maligno, contra esos principados y potestades invisibles y no solo luchan por ellas sino, sobre todo, por todos aquellos que nos encontramos fuera, que somos tentados para caer en el pecado. Su misión es enorme, necesaria en imprescindible. Eliminemos los conventos de clausura y veremos de cómo todo se viene abajo por falta de ese pilar que sostiene a la Iglesia, la oración contemplativa.

Por eso, nosotros los seglares, debemos orar para que surjan las vocaciones sacerdotales y religiosas. Cuando haya una nueva vocación religiosa de clausura, demos gracias a Dios y hagamos algún sacrificio personal para que esa vocación perdure… ¡¡¡¡LO NECESITAMOS!!!

La Iglesia Católica, la Única Iglesia de Cristo

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