ROMERO, la película

Hace aproximadamente 25 años, se produjo una película sobre la vida de monseñor Romero, la cual está protagonizada por Raúl Julia y Richard Jordan. La he visto varias veces y comparto la siguiente comparación película/realidad, mi opinión muy personal.

Comparto también el enlace para quien desee, pueda verla.

Originalmente esta comparación, va dirigida a una persona de origen portugués que lo preguntó en redes sociales, es por eso que va en tercera persona.

  1. La película inicia con unas protestas en una plaza, que reclaman un fraude electoral cometido por el partido de gobierno. En estas escenas, se ven sacerdotes en medio de la protesta y a personas tomando fotografías desde las azoteas a los que están en la protesta.

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Es un recurso cinematográfico, para dar a entender el compromiso íntimo de los sacerdotes con su pueblo. Les acompañaban en la oración, la orientación, el reclamo justo de sus derechos, el reclamo y la denuncia de las injusticias, sin embargo, los sacerdotes no participaban directamente en este tipo de actividades, salvo algunas contadas excepciones.  Las personas que tomaban fotografías representan a los Escuadrones de la muerte. Esto es real. Tomaban fotografías y luego los buscaban por las noches y los sacaban de sus casas para asesinarlos


Imágenes de la Plaza Libertad, un día antes a la masacre, protestando contra el fraude electoral

2. La escena donde el joven va a avisar al padre Rutilio Grande que “no hay papeletas” en un pueblo, que es la escena donde sale por primera vez monseñor Romero, es un simple recurso del productor. Eso no es compatible con la realidad. El padre Grande no tenía absolutamente nada que ver con las elecciones, mucho menos con las papeletas para votar.

3. La escena donde van caminando en una calle polvosa, donde los tres sacerdotes se detienen a conversar sobre que monseñor Romero sería el peor arzobispo que el Vaticano podría elegir.

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Escenas con fundamento totalmente verídico. Representa la hostilidad histórica que existía al nombramiento de monseñor Romero. Nadie lo quería como arzobispo. Nadie. Todos querían a monseñor Rivera Damas. Esa fue una de las razones por las cuales, su toma de posesión como arzobispo, no fue pública, sino privada, porque el clero no estaba satisfecho. Monseñor Romero debió soportar un recibimiento hostil en el clero y en las comunidades, sin embargo a solo 15 días de haber sido nombrado sucede el asesinato del padre Grande y esto lo cambió todo.

4. La escena donde se ven a los sacerdotes dando la comunión en una plaza y que llega el ejército a dispersar a la gente y termina habiendo una masacre.

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Esa masacre es verdadera. Sucedió el 28 de febrero de 1977 y fue tal cual la presenta la película. La gente protestaba por un fraude electoral y el gobierno envió al ejército. Hubieron decenas de muertos. La gente desesperada, se refugió en la Iglesia El Rosario, que se aprecia a ver en la película, posteriormente, el gobierno mandó a los bomberos, para limpiar con agua la sangre que había sido derramada y esto también se aprecia en la película.

La razón por la cual salen los sacerdotes en el momento de la masacre es porque ahí hubo una Eucaristía, si mal no recuerdo, la ofició el padre Alfonso Navarro, pero cuando sucedió la masacre, la misa ya había terminado.

5. La escena del asesinato del padre Rutilio Grande.

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Es una de las escenas más verdaderas. Hasta el modelo del vehículo es el mismo que usaba el padre Grande. Entre las poblaciones de Aguilares y El Paisnal, fue ametrallado el Jeep, donde se conducían el padre Grande, Manuel Solórzano y cuatro niños, uno de los cuales murió y a los otros tres, se les permitió escapar. Monseñor Romero se enteró al recibir una llamada telefónica del presidente de la república y esto también se ve en una escena de la película.

6. La escena donde se ven personas buscando a monseñor Romero, que le llevan casos de sus hijos desaparecidos.

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Una escena real. En poco tiempo, la Iglesia se convirtió en la única institución digna de crédito. Al arzobispado llegaban cientos de hombres y más que todo, mujeres a pedir ayuda a monseñor Romero para que les ayudara a buscar a sus hijos, esposos, padres, que habían sido secuestrados. Miles de ellos nunca fueron encontrados y otros miles fueron encontrados asesinados con lujos de barbarie. Monseñor Romero tomaba cada caso y lo denunciaba en sus homilías.

7. La escena donde monseñor Romero llega a recuperar la Eucaristía. Los soldados estaban sentados dentro del templo, jugando cartas. El encargado militar ametralla el sagrario y monseñor se va humillado. Luego regresa, recupera la Eucaristía y el jefe militar con una patada, empuja en el suelo a monseñor, quien es sacado a la fuerza del templo. Luego regresa con el pueblo y entran en la iglesia.

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En esta escena hay bastante simbolismo y no sucedió como se aprecia.

Nunca golpearon ni humillaron de esa manera a monseñor Romero, ni le pusieron un arma en la cara. Ni acribillaron el sagrario en su presencia. Ni lo sacaron del templo.

Lo que sí es verdadero, es que hubo una ocupación militar del pueblo de Aguilares. El ejército ocupó la iglesia y la usaban como su casa, no les importaba que fuera un templo de oración. El sagrario fue acribillado, esto es verdadero. Monseñor Romero hizo las diligencias del caso para que el gobierno desmilitarizara el pueblo, cuando esto sucedió, monseñor Romero fue a verificar personalmente el pueblo, la gente, la iglesia. Hubo una procesión con el Santísimo, la gente iba adelante y monseñor con el Santísimo atrás. Cuando la procesión se acercaba al local de la Guardia Nacional, se percibía una tensión enorme. La gente tenía miedo, algunos miembros de la Guardia salieron a la calle en forma desafiante, con sus fusiles G3. Cuando casi estaba  unos frente a otros, la cabeza de la procesión se detuvo y, según explica Jon Sobrino, la gente volvió a ver atrás hasta donde estaba monseñor Romero, quien desde atrás gritó “ADELANTE”…. Y la gente siguió avanzando y la Guardia se metió en su casa cuartel. Es una escena que plasma perfectamente el acompañamiento del pueblo a monseñor y de cómo monseñor, da la voz que dirige. No sucedió tal como se muestra en la escena, pero sí sucedió en otro sentido.

Cuando monseñor Romero llegó a Aguilares, se realizó una misa y entre muchas otras cosas, monseñor dijo esto :

“…Hoy, me toca venir a recoger esta Iglesia y este convento profanado, un Sagrario destruido y sobre todo un pueblo humillado, sacrificado indignamente…”  19 Junio 1977

“…Pidamos la conversión de los que nos golpearon pidamos la conversión de los que tuvieron la audacia sacrílega de tocar el sagrario bendito. Pidamos al Señor el perdón, y de nuevo los arrepentimientos debidos de todos aquellos de quienes convirtieron un pueblo en una cárcel y en un lugar de tortura. Que el Señor les toque el corazón. Que antes de que se cumpla la sentencia tremenda: «el que a hierro mata a hierro muere», se arrepientan de veras y que tengan la satisfacción de mirar al que traspasaron. Y que llueva de allí un torrente de misericordia y de bondad, para que nos sintamos todos hermanos…”

19 Junio 1977

8. La escena donde llegan a despertar a monseñor y que lo llevan a una Iglesia, es de noche. Los protestantes han tomado a un policía de rehén. Dentro de la Iglesia están dos sacerdotes. Monseñor negocia un salvoconducto que al final es irrespetado por los militares. Monseñor es llevado a la cárcel y ahí, se escuchan torturas.

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Una escena verdadera, pero con algunos matices. Efectivamente. Las fuerzas populares tomaron a un policía de rehén y estaban dentro de una iglesia. La policía había acorralado la iglesia y exigían que dejaran libre al rehén, entonces llamaron a monseñor romero, quien fue a media noche. Los militares, al verlo que llegaba, le insultaron “sacerdote de satán” ”vos sos el primero que tenemos que matar” esto lo cuenta un colaborador muy cercano, Roberto Cuéllar.

Fue un momento extremamente tenso, donde solo se necesitaba una chispa para iniciar una balacera. Monseñor Romero mientras negociaba la situación para evitar una masacre, también rezaba el rosario. No recuerdo cómo termina este hecho, pero creo que terminó bien. El rehén fue liberado y el ejército se retiró. La película muestra que terminó de otra manera, pero me parece que no fue así, sin embargo, me parece que la película lo muestra así porque muchas otras situaciones similares terminaron de la peor manera, con unos militares irrespetando las negociaciones y masacrando aun y cuando ya habían cumplido sus demandas.

Es importante hacer notar también, que monseñor Romero nunca  fue detenido ni encarcelado, pero sí muchos sacerdotes quienes aparte de ser detenidos fueron torturados en las cárceles gubernamentales. Quizá la escena lo muestra en la cárcel como símbolo de que la Iglesia (en sus sacerdotes, religiosas, celebradores de la palabras, catequistas) fueron encarcelados y perseguidos por predicar a Cristo.

9. La escena de su asesinato. Un tirador desde atrás de la iglesia dispara a monseñor Romero cuando eleva el cáliz con la sangre de Cristo.

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Esta película ha contribuido mucho a que se esparza la idea de que fue asesinado en el momento de la consagración, sin embargo, no fue así. Ese no fue el momento exacto del impacto de la bala, lo que sí es cierto, es que el tirador se ubicó en la parte trasera de la Iglesia, aunque fuera de la iglesia. El tirador se ubicó desde la calle, dentro de un vehículo, el nivel se los permitía.

El momento exacto fue cuando terminaba la pequeña homilía y se disponía a pasar al ofertorio. Al caer en el piso, unas religiosas (Sor Lucita Cuevas) llegó a atenderlo. Sor Lucita, una religiosa mexicana, fue de las personas presentes ese día del asesinato. Lo llevaron a la clínica más cercana, pero ya no se pudo hacer nada.

10. Algo que le hace falta a la película es el sepelio de monseñor Romero. Ese día se reunieron 100 mil personas a despedir al pastor, por esto, la misa se llevó a cabo en la plaza Barrios, frente a la catedral de San Salvador. El cardenal Mexicano Corripio Ahumada, representante del Papa, estaba en la homilía cuando explotó una bomba. Los cuerpos militares empezaron a  disparar desde los edificios aledaños a la catedral de San salvador sobre la multitud reunida. Se produjo un caos. Gritos, quejas, gente despavorida, el sonido de la metralla. Cientos de sacerdotes y obispos también corrían, el único que no corría era el cuerpo inerte de monseñor Romero.

Ese día hubo más de 40 fallecidos. La misa no se pudo terminar, también quedó a medias tal como la misa del asesinato. Los fallecidos fueron introducidos a la catedral, la cual estaba llena de muertos. El ambiente era de miedo de zozobra, era horroroso, todos querían irse a sus casas. Así se tuvo que enterrar a  monseñor Romero, hicieron una ceremonia rápido, no fue sepultado con dignidad, sino a la carrera. Ni muerto lo dejaron en paz. Hasta muerto les incomodaba. Fue espantoso.

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Bueno, es todo lo que puedo aportar. Gracias a ti, por querer conocer más sobre San Romero de América. Esta página es para eso, para aportar datos de su vida y propagar su testimonio martirial. Si tienes más consultas, no dudes en hacerlas. Será un honor seguir conversando

Como tú hablas portugués, coloca estos textos en el traductor de google, para que lo comprendas mejor. Si deseas que hablemos de otra escena, con gusto, me lo dices y lo hacemos.

Roberto Campos

Testamento espiritual

Lo que leerán a continuación es un texto escrito por monseñor Óscar Romero en su último retiro espiritual, el 25 de febrero de 1980

Lunes 25 de Febrero de 1980.

… Siento miedo a la violencia en mi persona. Se me ha advertido de serias amenazas precisamente para esta semana. Temo por la debilidad de mi carne, pido al Señor que me de serenidad y perseverancia, y también humildad porque siento la tentación de la vanidad….

…Mi otro temor es acerca de los riesgos de mi vida. Me cuesta aceptar una muerte violenta que en estas circunstancias es muy posible, incluso el señor Nuncio de Costa Rica me avisó de peligros inminentes para esta semana. El padre me dio ánimo diciéndome que mi disposición debe ser dar mi vida por Dios, cualquiera que sea el fin de mi vida. Las circunstancias desconocidas se vivirán con la gracia de Dios. Jesucristo asistió a los mártires y, si es necesario, lo sentiré muy cerca al entregarle mi último suspiro. Pero más valioso que el momento de morir,  es  entregarle  toda  la  vida,  vivir para El.

…Así consiento mi consagración al sagrado Corazón de Jesús, que fue siempre fuente de inspiración y alegría cristiana de mi vida.

Así también pongo bajo su providencia amorosa toda mi vida y acepto con fe en El mi muerte, por más difícil que sea. Ni quiero darle una intención como lo quisiera por la paz de mi país y por el florecimiento de nuestra Iglesia… porque el corazón de Cristo sabrá darle el destino que quiera. Me basta estar feliz y confiado, saber con seguridad que en El está mi vida y mi muerte, que, a pesar de mis pecados, en El he puesto mi confianza y no quedaré confundido y otros proseguirán con más sabiduría y santidad los trabajos de la Iglesia y de la patria.

Monseñor Romero

Cuaderno de Ejercicios Espirituales

San Francisco de Asis

San Francisco de Asís, es de esas lumbreras de la Iglesia por su sencillez y humildad. Nacido en el siglo XI, en una familia acomodada, no le faltaba materialmente nada, pero sí tenía un vacío espiritual que decidió llenar, por lo cual, decidió seguir a Cristo, renunciando a todo cuanto tenía o tenía derecho. Desnudo ante Dios, decidió ser fiel al evangelio.
Vio una Iglesia divina, pero sucia, manchada, que amenazaba ruina, pero no pensó en salirse de ella, sino en ayudar a fortalecerla desde adentro.

Con su testimonio de vida, fue crítico al estilo de vida opulenta de los ministros de la Iglesia de la época y muchos de ellos se avergonzaron, pues siendo ministros, debían guardar esa sencillez, pero las fuerzas del mal, habían desviado su vida “Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio” Ef 6, 12  Francisco hizo la más grande crítica a la iglesia pero desde dentro y con su testimonio de vida.

San Francisco es la antítesis de Martín Lutero, pues Francisco también, al igual que Lutero, vio una Iglesia en crisis, desorientada y en pecado, pero no renunció a ella, sino que se encaminó a transformarla desde dentro. Lutero por su parte, la rechazó con desdén y renunció a ella, y por sus acciones ahora, miles rechazan y no solo rechazan sino que insultan a la Santa madre Iglesia. Esos son sus frutos, el ataque y el odio visceral y recordemos las Escrituras “Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos” Mt 7, 16 – 20

San Francisco por su parte, tiene frutos de evangelio. Su nombre sigue sonando 8 siglos después de su partida. La congregación que fundó ha dado muchísimos santos a la Iglesia, como san Antonio de Padua, San Maximiliano Kolbe, San Leopoldo Mandic, San Padre Pío de Pietrelcina, que hace poco celebramos su fiesta litúrgica, Fray Cosme Spessotto, Santa Clara, etc. Cuánta gracia, cuánta entrega.

Viva San Francisco y felicidades a todos los «Franciscos» en su día.

Francisco nació en Asís, una provincia italiana, aproximadamente en el año 1182, en el lejano siglo XII, contemporáneo de otros grandes santos como Santo Domingo de Guzmán, San Antonio de Padua y santa Clara también de Asís, quienes adornan la corona de la Iglesia que en sus dos mil años de existencia, se enorgullece de estos grandes servidores del evangelio.
Por años, por siglos, la Iglesia ofrece estas vidas preciadas a Dios, que han amado a Cristo desde la doctrina católica. siéntete orgulloso de ser católico.

San Francisco amó a Dios en lo más simple, en las plantas, en los animales y “quien es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho” Lc 16, 10 por eso también le amó en abundancia en los seres humanos. Su respeto por todo lo creado le hacen digno de admiración en todo el mundo e incluso en la actualidad. El hermano sol, la hermana luna, el hermano viento, las hermanas flores, la hermana hormiga, el hermano lobo, el hermano fuego, e incluso, la hermana muerte. Así vio la vida este santo, reconociendo en todo, la mano del Maestro. Frases, textos y pensamientos que ahora son cantos con los que alabamos al Señor.

Esta imagen es la de la Basílica de San Francisco.

La persona de San Francisco de Asís, está rodeada de acontecimientos sorprendentes, llenos de Dios, difíciles de creer para muchos, porque siempre se cumplen las Escrituras “Si no lo veo, no lo creo” Cfr Jn 20, 25 y así podemos enumerar

  1. Es el primer estigmatizado que se conozca. Efectivamente. El Señor le dio los estigmas en su cuerpo que es un don extraordinario, reservado a almas puras y llenas de Dios. Solo en este detalle, se comprende la grandeza de San Francisco.
  2. Es famosa la predicación de San Francisco a los pájaros. Impresionantes dones. Hasta las aves escuchaban a este santo. Dios le dio ese don.
  3. Fue a tierras de infieles, predicó al Sultán quien le escuchó atentamente y pudo regresar sin ser asesinado.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, Octubre de 2021

Roberto Campos, octubre de 2019

Monseñor Oscar Romero

Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, asesinado a los 62 años, cuyo crimen es el de mayor repudio en la historia de El Salvador. ¿Quién lo asesinó? ¿Por qué lo asesinó?, ¿Cuáles fueron los motivos para llegar a semejante decisión?.

Oscar Arnulfo Romero Galdámez nace el 15 de Agosto de 1917 en Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, República Centroamericana de El Salvador.

Desde muy pequeño sintió el llamado de Dios. Ingresó al Seminario menor de San Miguel en 1931.

Percatándose su Obispo de su vocación e inteligencia es enviado a Roma a continuar sus estudios eclesiásticos, es así como un 4 de Abril de 1942, es ordenado Sacerdote en la Basílica de San Pedro, en Roma. Regresa a su país natal para ponerse al servicio del anuncio de la Buena Nueva como había sido su sueño desde pequeño. Su empeño por hacer bien las cosas, le ganaron halagos de sus homólogos, poco a poco fue escalando peldaños en su Diócesis, San Miguel. Posteriormente es nombrado Obispo de la Diócesis de Santiago de Maria en donde vivió más de cerca la pobreza de los pobladores de esa Diócesis. Hasta el momento, su vida había transcurrido entre libros, cuadernos y bibliotecas pero ahora empieza a comprender que no solo en los libros se aprende de Jesús, sino también en las crueles realidades de nuestros tiempos.

La situación socio – política de El Salvador en la década de los ’70 es terrible, compleja y violenta. Día tras día, aparecían cadáveres de ciudadanos tildados de “comunistas”, asesinados por los llamados “Escuadrones de la Muerte”, muy comunes en esos años aquí en El Salvador. La Iglesia Católica había asumido un papel protagonista en la lucha por la justicia, la dignidad y los derechos humanos en toda Latinoamérica.

La Conferencia Episcopal Latinoamericana había marcado las líneas a seguir en la reunión de Medellín, Colombia, en 1968.

El Obispo Oscar Romero es parte de una terna para sustituir en el cargo a Monseñor Luis Chávez y González, al retirarse éste debido a su edad, tal como lo estipula el Derecho Canónico de la Iglesia Católica, la elección de Roma se basó en el visto bueno del Gobierno y de personajes prominentes salvadoreños, quienes veían en Monseñor Arturo Rivera Damas un peligro como arzobispo de tal manera que la elección fue Monseñor Romero, ya que era el Obispo conservador, ortodoxo, que difícilmente se metería en problemas y que haría callar a los sacerdotes que se habían comprometido con la justicia social. Sin embargo los caminos del hombre, no son los caminos de Dios. Nuestro Padre tenía otros planes para revertir tal decisión muy mal intencionada para con el pueblo salvadoreño y lo dejaría bien claro más adelante. Monseñor Romero asume el pastoreo de la Arquidiócesis de San Salvador, en momentos turbulentos, caóticos, críticos y anárquicos como jamás había vivido El Salvador. Días de huelgas, marchas, protestas, subversivos, escuadrones de la muerte, represión, incendios, desaparecidos, torturados, asesinados, mutilados, tomas de iglesias, embajadas, bombas, secuestros, pintas callejeras, paros al transporte, quemas de buses, características inconfundibles de una inminente guerra civil.

Esto no estaba en los libros, esto era una realidad a la cual como hombre de Dios debía hacer frente, desde el Evangelio, como pastor, como cristiano, como jefe de la Arquidiócesis de San Salvador.

Monseñor Romero fue un hombre de oración, esto lo aprendió en Roma y con sus íntimas amistades del Opus Dei, es por eso que desde la oración trataba de encontrar la respuesta sobre qué quería Dios de él en semejante situación. Todo empezó a esclarecerse para él el 12 de Marzo de 1977. Ese día, Rutilio Grande, un Sacerdote Jesuita de la Arquidiócesis, amigo suyo, es asesinado por un Escuadrón de la Muerte cuando iba camino a una Eucaristía en El Paisnal, Aguilares.

Jamás en El Salvador habían asesinado a un sacerdote. Rutilio era el primero. Fue un tremendo golpe para Monseñor Romero, quien pide investigaciones al gobierno de turno, dirigido por el General Carlos Humberto Romero, cuyo Gobierno había nacido de un fraude electoral. Estas investigaciones nunca llegaron a su fin. Jamás se investigó la muerte de Rutilio Grande. Ni siquiera se intentó.

Las experiencias amargas con las que Monseñor se va a encontrar a lo largo de su ministerio fueron muchas: Campesinos torturados, Celebradores de la Palabra desaparecidos, obreros, amas de casa, líderes sindicales, jóvenes, estudiantes, asesinados con lujo de barbarie, incluso, vivió la tortura de ver a seis sacerdotes asesinados, todos por los Escuadrones de la Muerte, y estas experiencias fueron tan duras y crudas que, meses después, Monseñor Romero era otro hombre, ya no el tímido y conservador, sino el Profeta con Palabra de fuego.

“El cántaro que estaba haciendo con barro se arruinó en manos del alfarero, y éste empezó de nuevo y lo transformó en uno muy diferente”           Jeremías 18, 4

Monseñor Romero no fue imparcial como hacen los mediocres que quieren estar bien con Dios y con el diablo. Monseñor Romero fue totalmente parcial hacia un lado, hizo una opción, se colocó al lado del pueblo oprimido, denunció las injusticias que con el pueblo se cometían, desenmascaró a los mentirosos, le dijo asesino al asesino, aunque éste estuviera rodeado de fusiles. Su voz fue una espada implacable que martillaba el Reino de las Tinieblas. Repudió todo tipo de violencia, la generada por la oligarquía, la Fuerza Armada, las guerrillas, los Escuadrones de la Muerte, solamente aceptó “la violencia de Cristo”, amar con fuerza, sin recatos, sin medir los impulsos.

Desde el púlpito, domingo a domingo anunció el Reino de Dios, habló con la verdad, dio fe, esperanza y fortaleza al pueblo, pero también denunció el pecado, desenmascaró todo aquello que iba en contra del Reino de Dios. Por supuesto, esto no agradó a Caín, a la oligarquía salvadoreña, responsables directos de la situación salvadoreña, quienes con la ayuda de la Fuerza Armada y bajo la falsa bandera de “defender la democracia” iban talando la esperanza por reivindicar la situación oscura y repudiable que se vivía, al pueblo organizado. La gran excusa fue defender al país de las garras del comunismo, cuando en realidad era una injusticia social generalizada la que se vivía y por la que luchaban pueblo e Iglesia Católica. En vista de esto, el injusto debía a toda costa, callar al profeta, y lo amenazaría innumerables veces, lo intimidaría, lo insultaría y si era necesario matarlo, pues lo haría.

Jesús había marcado en el Sermón de la Montaña (Mt 5), qué les pasaría a los que en verdad quisieran entrar en el Reino de Dios.

El 23 de marzo de 1980, Monseñor Romero, hace un histórico llamado al Ejército Salvadoreño :

“… Les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios : CESE LA REPRESIÓN”.

La medida, estaba colmada.

El siguiente día, Lunes 24 de Marzo, Monseñor Romero cae herido de muerte por un único y certero disparo al corazón, mientras celebraba el gran Sacramento de nuestra Fe, en el Hospital La Divina Providencia de  San Salvador.

Nadie supo, ni sabe, ni sabrá quién disparó el arma con que fue asesinado. Lo que sí se sabe, es quién ordenó su asesinato : El Mayor Roberto D’abuisson Arrieta, militar retirado, brazo derecho de la oligarquía salvadoreña y fundador del partido político Alianza Republicana Nacionalista –ARENA-.

Muchos han hablado de Monseñor Romero, su figura, su trascendencia en nuestra tierra. Muchos lo tildan de comunista, político, agitador de masas, subversivo, insultador de las “gloriosas” Fuerzas Armadas Salvadoreñas. Cabe recordar que lo mismo decían de Jesús : Está endemoniado (Jn 10, 20), es un agitador (Lc 23, 2), es un charlatán, merece la muerte (Mt 26, 66).

En la homilía del 20 de Agosto de 1978, Monseñor dijo : MI AMOR ES EL PUEBLO”. Miles de años atrás, Jesús había dicho : “El buen pastor da la vida por sus ovejas” ( Jn 10, 11).

Monseñor dio su vida, su sangre por su pueblo, El Salvador, y solo los cristianos comprometidos con el Evangelio lo entenderán. Si amas a Cristo debes cargar con su cruz y llevarás la cruz hasta que te claven en ella como clavaron a todos los profetas del Antiguo Testamento, como clavaron a Pedro, Pablo, Juan Bautista, Esteban, Martin Luther King, Rutilio Grande, Ignacio Ellacuría y por supuesto, como MONSEÑOR ROMERO, el primer Santo de madera salvadoreña, de genuina madera salvadoreña.

Roberto Campos

Sonsonate, Febrero de 1998.

(Marzo de 2006)

Santa Teresita del niño Jesús

“En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor” decía Teresa de Jesús.

Teresa, es una chica que falleció a la tierna edad de 24 años, aun con esto, es religiosa, santa y Doctora de la Iglesia. Siendo religiosa de clausura, es patrona de las misiones, porque desde la clausura y la intensa oración, se contribuye decididamente a las misiones. Es conocida también con el nombre de Santa Teresa de Lisieux.

Teresa nació en Francia, en Alençon, Normandía, el 02 de enero de 1873, a los cinco años, quedó huérfana de madre.

A los quince años ya sabía lo que quería hacer: Entrar al convento Carmelita. El 09 de abril de 1888 entró en el Carmelo.

A los 23 años, Teresa enfermó gravemente de tuberculosis y murió un año más tarde rodeada de su comunidad, de sus hermanas del Carmelo. Teresa mantuvo correspondencia con dos padres misioneros, uno de ellos enviado a Canadá, y el otro a China, y les acompañó constantemente con sus oraciones. Por eso, el Santo padre Pío XII quiso asociarla, en 1927, a san Francisco Javier, nombrándola como patrona de las misiones. Fue proclamada como Doctora de la Iglesia por San Juan Pablo II el 19 de octubre de 1997.

En la homilía donde fue nombrada Doctora de la Iglesia universal, Juan Pablo II explicó por qué una mujer tan joven, santa carmelita, fallecida penas a los 24 años, que no estudió teología sistemáticamente, compartirá a partir de ese día el altísimo honor de ser “la crema de la crema” de la cristiandad católica, reconocimiento reservado por lo general, a hombres de la estatura intelectual de santo Tomás de Aquino, san Agustín de Hipona, san Jerónimo de Estridón, san León Magno o san Juan de la Cruz. «Entre los “doctores de la Iglesia» –aclaró el Papa–, Teresa del Niño Jesús es la más joven, pero su ardiente itinerario espiritual muestra gran madurez y las intuiciones de la fe expresadas en sus escritos son tan amplias y profundas que le merecen figurar entre los grandes maestros de la espiritualidad».

Jóvenes, ¿Quién dice que no pueden ser santos? Pueden ser incluso Doctores de la Iglesia.

La Iglesia Católica, la única Iglesia de Cristo, Octubre de 2021

San Jerónimo de Estridón

San Jerónimo es uno de los cuatro padres de la Iglesia de occidente, Nacido aproximadamente en el año 340, siglo IV de nuestra era cristiana. Es de los santos que ha contribuido a poner las bases de nuestra fe. En el caso de San Jerónimo, hay una característica muy peculiar que pocos católicos conocen y que aun hoy en día todos los días, sin saberlo, hacen referencia a San Jerónimo.

San Jerónimo, nacido en Estridón, es padre y Doctor de la Iglesia, es de esas lumbreras junto a San Agustín que nos iluminan el camino hacia Cristo.

En la iconografía se le ve por lo general junto a las Sagradas Escrituras porque dedicó su vida a su estudio y por orden del Papa de ese tiempo, Dámaso I, se dedicó a traducir las sagradas Escrituras de los idiomas originales al latín. idioma oficial de la Iglesia. Su obra perdura en el tiempo y es tan exacta y tan precisa su traducción que es lo que ahora conocemos como la versión de las sagradas Escrituras llamada «La Vulgata»

La Vulgata de san Jerónimo.

¿Nunca te has preguntado qué versión de la biblia utilizamos en las lecturas de la misa a diario? Pues usamos la Vulgata de San Jerónimo. Así de grande y de importante es su contribución a la evangelización.

Por su sabiduría y su celo por la Iglesia, San Jerónimo fue considerado «El martillo de los herejes» de su tiempo a quienes combatió sin tregua. Su celo por Cristo y su Iglesia era impresionante.
Hagamos nuestro el lema de San Jerónimo, ese que se muestra en la imagen de esta publicación, ahora que tanto protestante anda suelto, atacando a nuestra Santa Madre Iglesia.
San Jerónimo de Estridón, vive en la Vulgata y en los católicos, 1600 años después de haber existido.

La Iglesia católica, la única Iglesia de Cristo, septiembre de 2021

Obsequio a la Iglesia Ortodoxa

El Papa Francisco obsequió al patriarca de Constantinopla, Bartolomé una extraordinaria reliquia. Un cofre conteniendo 9 pequeños huesos del apóstol Pedro.

Esto dentro del marco del “Ecumenismo”. El Papa Francisco, sucesor del apóstol Pedro, obsequió al patriarca Bartolomé, sucesor del apóstol Andrés, hermano de Pedro, una extraordinaria reliquia que consiste en nueve huesos del apóstol Pedro, esto como muestra de hermandad y con la esperanza de que en un futuro no muy lejano, nuestras dos iglesias puedan reunirse en una sola.

Si. La Iglesia Ortodoxa, de rito oriental, diseminada en los países del oriente, Rusia, Grecia, Rumania, Ucrania, Turquía, Georgia, Bulgaria, etc., es la hermana gemela de la Iglesia católica. Para los que no están muy informados, la Iglesia Ortodoxa, se separó de la Iglesia católica en el cisma del año 1,054, que es muy diferente al cisma del siglo XVI, de Martín Lutero, porque Martín Lutero renegó de la fe y con 95 tesis en contra de la doctrina católica, contradice las escrituras y esto se ha ido deformando con el paso de los siglos hasta ahora donde hay verdaderas herejías en los protestantes.

La Iglesia Ortodoxa, es otra cosa muy diferente. La Iglesia ortodoxa, mantiene casi la misma fe y doctrina de la Iglesia católica, puesto que se separó de ésta. Tiene Eucaristías, Obispos, sacerdotes, aman y veneran a la Virgen María, veneran a los santos y también tienen santos padres de la Iglesia, tienen templos, catedrales y santuarios, sacramentos y un santoral e incluso algunos santos son comunes entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, es la Iglesia gemela, solo hay algunas pequeñas diferencias, entre ella, que el patriarca de Constantinopla, se considera el sucesor de Andrés, hermano de Pedro. Por eso dice Bartolomé: “es el vínculo de fraternidad que une a San Pedro y a San Andrés, patrón del Patriarcado Ecuménico. De la misma manera que los dos apóstoles son hermanos según la carne, también son hermanas nuestras Iglesias de Roma y de Constantinopla” El ecumenismo, más importante es con ellos, verdadera Iglesia histórica, que poseen verdadera sucesión apostólica.

Fue después del Concilio Vaticano II, en 1964 en que el Papa Pablo VI se dio un abrazo fraterno con su hermano el patriarca Atenágoras de Constantinopla, y las conversaciones han avanzado en los siguientes pontificados. Ahora fue el turno del Papa Francisco.

El patriarca dijo estar sorprendido con este gesto: «Debemos admitir que, al principio, nos sorprendió mucho saber que Su Santidad, nuestro hermano, el Papa Francisco, nos estaba regalando un tesoro así. Este gesto sorprendió a muchos. Ni siquiera la delegación del Patriarcado Ecuménico, que estaba en Roma para la fiesta patronal de nuestra Iglesia hermana, lo esperaba”

Quiera Dios, que en un futuro, la Iglesia Ortodoxa y sus patriarcas, acepten de una vez y para siempre, el primado de Pedro sobre los demás apóstoles para por fin, “ser uno solo” como nos pidió el Maestro.

Roberto Campos, Septiembre de 2019

El oficio Divino

«Orad sin interrupción» 1 Tes 5,17 pide San Pablo y esto es lo que la Iglesia y sus ministros hacen a diario.

La Iglesia propone oraciones escalonadas a lo largo del día para tener comunicación con el Creador de las cosas. A lo largo de los siglos se ha orado y rezado al Dios de la vida y se ha ido formando una manera de comunicarse con El. Es así de como el pueblo de Dios, sobre todo, los ministros religiosos y religiosas, realizan estas oraciones a lo largo del día.

“El fin del Oficio Divino, es la santificación del día” (SC V, # 86)

Cualquier católico puede rezar estas oraciones, solo debe hacerse de los libros respectivos para llevar la secuencia correcta y así, unirse a la oración de la Iglesia Universal. No es totalmente riguroso hacer todas las oraciones. Se puede empezar con una oración y luego, puede irse uniendo las que más se adecuen al tiempo libre de cada quien.

En todos los seminarios sean estos diocesanos, jesuitas, franciscanos, salesianos, redentoristas, agustinos, maristas, dominicos, en conventos, monasterios, abadías, incluso en cada casa parroquial, se suele rezar los Laudes (6 am), las vísperas (6 pm) y las completas (10 pm), de igual manera los párrocos hacen estas tres oraciones como mínimo. Los religiosas y religiosas de clausura están ahí para orar sin cesar, por eso realizan casi todas las oraciones y con esto ayudan a los que no las hacen, es decir, como su tarea es orar por la Iglesia, se dedican a ello, los párrocos y los Obispos y el santo Padre tienen muchas labores cotidianas, por lo cual probablemente solo hacen Laudes y vísperas, por eso no pueden y recordemos que “Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar” 1 Pe 5, 8 siempre anda atacando a los ministros, principalmente al Papa, para que caiga, no es una broma lo que pide el Santo Padre “recen por mí”, “Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio” Ef 6, 12 por eso las oraciones de las religiosas y monjes es de suma importancia, para luchar contra esos principados y potestades invisibles.

Las oraciones del Oficio Divino la conforman:

  • Laudes 6 am
  • Tercia 9 am
  • Sexta 12 m
  • Nona 3 pm
  • Vísperas 6 pm
  • Completas 9 pm
  • Maitines 12 pm

Todos los cristianos, incluso los que no somos ministros, podríamos y deberíamos unirnos a la Iglesia Universal por medio de estas oraciones, sin embargo, muy pocos lo hacen. Estas oraciones no son reservadas a los ministros y religiosas, pero para ellos son obligación.

“El Oficio divino está estructurado de tal manera que la alabanza de Dios consagra el curso entero del día y de la noche, y cuando los sacerdotes y todos aquellos que han sido destinados a esta función por institución de la Iglesia cumplen debidamente ese admirable cántico de alabanza, o cuando los fieles oran junto con el sacerdote en la forma establecida, entonces es en verdad la voz de la misma Esposa que habla al Esposo; más aún, es la oración de Cristo, con su Cuerpo, al Padre” SC V # 84

SC : Constitución Sacrosantum Concilium sobre la sagrada liturgia

Concilio Vaticano II

La Iglesia católica, la única Iglesia de Cristo, 2021

Los colores litúrgicos

Los colores litúrgicos empleados en la celebración de la Misa católica en las vestiduras de los celebrantes son:

BLANCO: Simboliza pureza y tiempo de júbilo. Es usado en los momentos principales del calendario litúrgico; Navidad y Pascua. También se usa en fiestas dedicadas a la Virgen o Santos no Martirizados, así como en la festividad de Todos los Santos o Cristo Rey.

MORADO: Simboliza una profundización espiritual, una preparación. Se usa en Adviento y en Cuaresma, tiempos de preparación para la Navidad y la Pascua respectivamente. También se usa en funerales y misas de difuntos.

VERDE: Simboliza la esperanza. Es usado después de Navidad hasta Cuaresma, y después de la Pascua hasta el Adviento. Es tiempo de esperanza por la venida del Mesías y por la Resurrección salvadora respectivamente. Este tiempo se conoce como Tiempo Ordinario dentro del calendario litúrgico.

ROJO: Simboliza el martirio y la fuerza del Espíritu Santo. Es usado en las fiestas de Santos Martirizados, Domingo de Ramos, Viernes Santo y Pentecostés.

Hay otros colores y, aunque están cayendo en el desuso, hablaremos de ello en otra ocasión.

La Iglesia católica, la Única Iglesia de Cristo