Debate : Monseñor Romero

Roberto Campos

Te invito a DEMOSTRAR tus afirmaciones… Demuestra por qué dices que monseñor Romero era un «SACERDOTE CATOLICO VERGONZOSO» Demuestra que monseñor Romero fue un «SACERDOTE CATOLICO QUE TOMO LAS ARMAS» (Wow) Demuestra que monseñor Romero quería «IMPONER EL COMUNISMO» en El Salvador Demuestra por qué monseñor Romero fue un «SACERDOTE INDIGNO» Pero si no puedes demostrarlo todo, al menos enfócate en uno solo de los retos… TE RETO A DEBATIR… DEMUESTRA / SUSTENTA / COMPRUEBA tus afirmaciones… si no las demuestras entonces serán CALUMNIAS Y DIFAMACIONES… espero tu respuesta.

Roberto Campos

Si ofenderte quisiera, ya lo hubiera hecho mi estimado, pues esas calumnias que haces de monseñor, son bofetadas para mí… soy conocedor de la vida de este enviado de Dios, es por eso, que me indigna… yo soy el que temo que después de demostrarte lo contrario, no tendrás opción que insultar y/o cerrarte en tu ideología política. Yo soy el que me he encontrado con puteadas de a galán solo por el hecho que tus compinches son INCAPACES de sustentar su veneno y su odio visceral contra un enviado de Dios como lo es Monseñor Romero. Pero espero que tú sí tengas pruebas fidedignas… Yo te prometo un debate de altura, yo te prometo debatir con educación, esperando que sea recíproco… a lo único que debes temer, es a salir trasquilado por no poder sustentar tus afirmaciones, disculpa si me escucho arrogante, pero es que hasta el día de hoy no he encontrado UNO SOLO de tu clase, que me haya comprobado UNA SOLA de sus calumnias… pero a lo mejor tu eres diferente… y te conviertes en el primero en demostrármelo. Saca tus audios, tus videos, desempolva tus libros, prepara tus fotografías, dame tus testimonios inobjetables… No lo pienses mucho… ayúdame a descubrir “mi error”… o disponte a convencerte de tu error.

Roberto Campos

Ok Roni.

Gracias por aceptar la conversación (ya no lo llamo debate, porque para mí no se trata de “ganar” o “perder” el debate)… créeme que lo hago de buena fe, y respetaré tu integridad como ser humano y como salvadoreño, evitando palabras soeces, esperando sea recíproco. Se trata de conversar no con odios viscerales ni insultos ni burlas, sino de aportar argumentos sólidos o al menos, que consideremos sólidos.

  1. Yo tampoco pretendo que cambies tu ideología, no me interesa que seas de izquierda o derecha, arriba o abajo, adentro o afuera, neoliberal o comunista, alto o bajo, casado o soltero, mi intención es que hablemos sobre este personaje que es Monseñor Romero… ahora bien, una de las cosas que sí pretendo y te soy honesto, es que conozcas a monseñor Romero y aunque no comulgues con su visión de pastor y no le aplaudas por ello, al menos no lo difames ni lo calumnies. Es decir, espero que al final, si no te simpatiza, ya que tienes todo el derecho de diferir con él y conmigo, que solo lo veas de reojo, que si no lo vas a aplaudir, al menos no expreses de él, afirmaciones que no son ciertas.
  2. Yo no te cambiaré, no puedo hacerlo… tú cambiarás, si lo crees conveniente, si no lo crees conveniente… sigues como estás, pero eso, no nos afecta a ninguno de los dos ni a esta conversación.

Sobre la bala utilizada en el asesinato.

  • El tipo de bala y de arma utilizada en el asesinato, puede ser de cualquier tipo y nacionalidad, eso es subjetivo amigo. Un guerrillero puede disparar un G-3, de uso de la GN, así como también un GN puede disparar un AK 47 de uso de la guerrilla… es decir, eso es muy subjetivo. Yo no soy médico, pero una vez use un escalpelo. Alguna vez un arquitecto usó un voltímetro, pero no era ingeniero, o un abogado usó un escalímetro sin ser arquitecto. Para muestra, un botoncito. Los jesuitas fueron asesinados con armas AK 47, de uso en ese tiempo, casi exclusivo de las fuerzas insurgentes y ya todos conocemos la verdad de lo sucedido.

Vamos a lo objetivo. Monseñor Romero recibió amenazas directas de los escuadrones de la muerte, por medio de llamadas telefónicas y anónimos escritos, y todos conocemos los orígenes de dichos escuadrones de la muerte. Las FFAA estaban hartas de la predicación de monseñor Romero, el señor d´abuisson, aproximadamente un mes antes había acusado por TV  a Mario Zamora y a monseñor Romero de ser colaboradores de los comunistas… y ambos fueron asesinados… es decir… no se trata de analizar el objeto exacto con que fue asesinado, sino el contexto de El Salvador de los años 80s y del por qué y quiénes llegarían a semejante decisión de asesinarle.

“…tratamiento siquiatrico …” ¿Insinúas que estaba loco? Dame tus fuentes de que Monseñor Romero recibía tratamiento psiquiátrico. Dime dónde puedo ir a leerlo o escucharlo. Yo lo que sí recuerdo, es lo que una vez publicó un “periódico” llamado “La Opinión” (que ya es extinto), en el cual decía lo siguiente :

“Monseñor Romero Sale a recibir consignas: Monseñor Romero, quien se encuentra sumamente preocupado por sus enlaces con grupos terroristas salió fuera del país – según informaron fuentes del palacio arzobispal – con el objeto de reunirse con ciertos elementos que se encargan de transmitir las consignas de la subversión internacional. En otras fuentes se dijo que se trata de un viaje de negocios (el terrorismo es un buen negocio) y que aprovecharía la oportunidad para efectuar consultas en clínicas de neurología”. 

La parte final dice que visitaba clínicas de neurología, lo cual sugiere que efectivamente tenía tratamiento del tipo psicológico…

Pero como podrás observar, y leer por ti mismo, es un texto salido de un panfleto que DIFAMABA a monseñor de la manera más ruin y cobarde, por lo cual no tiene absolutamente ninguna credibilidad. ¿Cuáles son tus fuentes?

“…la manipulación de los comunistas”

Yo lo que recuerdo es que en esos años habían muchos asesinados y monseñor denunciaba a los asesinos.

En ese tiempo habían secuestrados y monseñor denunciaba a los secuestradores

Había torturados y monseñor denunciaba a los torturadores

Había desaparecidos y monseñor denunciaba a los responsables

Monseñor denunciaba a los mentirosos, a los embusteros, a los violentos, a los pecadores, a los idólatras… yo creo que si alguien lo manipulaba… era el Espíritu Santo. Monseñor  denunció a unos y otros por igual, nunca fue parcial, esto echa por tierra tu tesis. Su prédica se inspiraba y giraba en torno al Evangelio de Cristo, no en torno a situaciones políticas concretas de su tiempo.

“Los terroristas”… Debemos revisar el significado de “terrorista”, pues los elementos de las FFAA fueron muchísimo más “terroristas” que los insurgentes… pero esto ya se sale del tema que estamos tratando, se vuelve más político.

“ El comunicado de los – terroristas –  “…  35 años después pueden decirse muchas cosas… cualquiera. Está TOTALMENTE COMPROBADO quiénes fueron los autores intelectuales de su asesinato. La Comisión de la Verdad lo investigó y también se determinó por qué razón no se pudo investigar en el momento en que estaba fresco el asesinato… el juez sufrió atentados y todo el que quería investigar… era intimidado. Fue imposible investigar en su momento, pero ya está todo claro. Sin embargo, creo que también este tema no abona al tema de debate sobre la figura de monseñor.

“la bala no dañó ningún órgano vital”… Totalmente discutible amigo, podemos conversar largo y tendido sobre el informe forense, lo que la bala daño, dónde entró, dónde se alojó, qué produjo, cuáles fueron las consecuencias… pero en verdad, al menos por el momento, eso no tiene importancia, el caso es que fue asesinado. Mejor conversemos sobre la vida de monseñor, su prédica (o su agitación), su valor como ser humano (o su desprecio), su modelo como pastor (o como comunista) y su talante de cristiano (o de político)… ahhh y no se te olvide, de que debes de SUSTENTAR tus afirmaciones de que “es un sacerdote vergonzoso”… “que tomó las armas”, “que era indigno”… “que era comunista”…

Roberto Campos

Muy bien Roni… lástima que solo tú conoces “tus pruebas” y “tus fuentes”, y no explicas más para conocerlas mejor. Vamos a dejar en el tintero, por el momento, las pruebas inapelables que debes presentar al hacer las afirmaciones que has hecho sobre monseñor Romero, que en este momento, al no poder demostrarlas, se quedan como simples difamaciones y como veo que no aportas mucho a la conversación, voy a tomar yo la iniciativa, yo sí te voy a demostrar quién es monseñor Romero, si tienes alguna duda o algo que no te queda claro, no dudes en preguntar, amigo.

Monseñor Romero es un sacerdote católico, en los primeros años de su vida, de un carácter pasivo, tímido, reservado, que recibió el llamado de Dios y se dispuso a caminar hacia El. Conforme los años pasan Dios le va mostrando el camino y le va planteando diferentes escenarios para que de testimonio de la fe que en El tiene. Es así como al llegar a ser nombrado arzobispo, monseñor pasó a ser un poco más activo, expresivo, y se vuelve mucho más solidario con los que sufren.

Es de todos conocido, la situación de nuestro país en la década de los setentas. Cosa que no vale la pena discutir, o al menos no viene al caso, pero baste decir que el denominador común en esos años, fue “el sufrimiento”, “el dolor”, “el terror”, “la angustia” del pueblo, y no solo del pueblo pobre, sino también del pueblo rico “económicamente hablando”, y también del pueblo “militar”, me refiero a las familias de los militares. La violencia la sufrían todos, claro, unos (los pobres) más que los otros (los ricos y militares) y monseñor Romero leyendo el Evangelio, se decidió a dar la protección, la denuncia, la solidaridad que ese pueblo necesitaba.

Monseñor Romero, denunció el pecado que se entronizaba en la sociedad, denunció a los violentos, a los asesinos, a los secuestradores, a los torturadores, fíjate que no hablo de que “denunció a los militares”, sino a todo aquel que ejercía violencia contra su hermano. Monseñor no discriminó entre si era pobre o si era un ministro el gobierno, para denunciar a sus victimarios. Monseñor fue un hombre imparcial que defendió a unos y a otros, porque hizo vida el pasaje del evangelio “Tuve hambre y me diste de comer… tuve sed y me diste de beber… estaba desnudo y me vistieron… estuve preso y vinieron a verme…”, esto es “CUMPLIR EL EVANGELIO”. Monseñor abogó por la vida del campesino secuestrado por la Guardia Nacional y por el ministro de gobierno y/o el empresario secuestrado por las FPL. Monseñor denunció a quien asesinaba, independientemente fuese miembro de las fuerzas armadas o de las fuerzas insurgentes y esto lo convirtió en “la voz de los sin voz”. Esto lo convirtió en “Un profeta”. Un profeta de acuerdo a como lo entiende la Iglesia, pues el profeta es el que ANUNCIA el Reino de Dios y a su vez, DENUNCIA el reino de la maldad. Cada domingo, monseñor Romero hacía homilías tan largas como nunca se habían visto en El Salvador. Seguramente, tú nunca has escuchado ni leído una tan sola homilía de monseñor y es por eso, que afirmas de él, cosas que no son ciertas. Para que tengas una idea, amigo, en la primera parte de la homilía, monseñor hacía un tratado teológico de las lecturas de ese domingo. Hablaba de la trascendencia de Dios y de cómo Dios era (y es), nuestro Padre, que nunca nos abandona (ANUNCIABA EL REINO DE DIOS), hablaba del amor, del perdón, de la misericordia. Terminada esta parte, pasaba a “los hechos de la semana”, y era aquí donde aplicaba el Evangelio a la realidad concreta que le tocó vivir. Aquí entraban los asesinados, torturados, secuestrados, desaparecidos. Aquí hablaba del dolor y la angustia que le tocaba vivir al pueblo de Dios en El Salvador, y en esta parte es que DENUNCIABA EL REINO DE LAS TINIEBLAS. La lucha de monseñor Romero, en verdad no fue contra el gobierno ni contra las fuerzas armadas ni contra las fuerzas insurgentes, sino en contra de los dioses de la locura, el desorden y el dolor, es decir, contra demonio que se opone  al plan salvífico de Dios, quien se gustaba de saciarse de tanta sangre. Monseñor llamaba a convertirse al Evangelio, por eso decía,  “Podemos decir que nuestro sistema es como aquel dios Moloc, insaciable en cobrarse víctimas, ya sea los que están contra él, ya sea también los que le sirven. Así paga el diablo. Por eso, cuando se me dice que yo sólo me fijo en una clase de muertos y no en otros, yo digo: ¡la muerte me duele tanto en cualquier hombre que sea!” Homilía del 01 de Julio de 1979

¿Ves amigo?, Monseñor fue un hijo de Dios enviado a iluminar las tinieblas de nuestra sociedad, de nuestra patria. Monseñor no se inventó los asesinatos, los secuestros, las quemas de buses, los desaparecidos… todo estaba aquí… Con el Evangelio en la mano, monseñor solo iluminó, denunció, gritó, desenmascaró a los responsables. ¿Tienes dudas?, tienes derecho a tenerlas amigo… pregunta, cuestiona, solo indica dónde quieres que ahondemos y con gusto lo hacemos.

Debate : La Eucaristía (3)

Roberto Campos

Muy bien Imelda Cano, aquí podremos conversar, intercambiar ideas y debatir sobre este tema importante.

Antes que nada, quiero decirte dos cosas.

  1. Esta conversación será delimitada por la educación y el respeto mutuo. Sin ofensas, sin burlas. De antemano, te pido perdón si alguno de mis comentarios anteriores ha sido irrespetuoso para tu persona y tu fe, pero de este momento en adelante, respetaré lo que eres y lo que crees. Ambos somos cristianos y es lo que Cristo desearía de ambos.
  2. Si alguien más se mete en esta conversación, ya que es pública, te pido encarecidamente que no le respondas  A NADIE que no sea yo, y yo haré lo mismo. Ignoraré cualquier comentario que no sea tuyo. Esto nos ayudará a centrarnos en lo que conversamos y será de utilidad  mutua.

Dicho esto y si estás de acuerdo, iniciamos.

Lo primero que deseo preguntarte es ¿Cómo interpretas tú, este pasaje bíblico?

“Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre” Mt 26, 26 – 27

Espero tu explicación.

Roberto Campos

Tu explicación es bastante corta Imelda, esperaría algo más extenso de una mujer que conoce las Escrituras y es administradora de este grupo de defensa de la fe, extiéndete más, antes de que pases a tus preguntas, las cuales yo responderé con todo gusto.

Respecto a lo que respondes, Jesús en este momento, no habla de “un libro” ni de “pensamientos”, sino de un pedazo de pan. Si para “el escritor” su libro es “su cuerpo” entonces por la misma analogía para Cristo ese pedazo de pan “es su cuerpo” es literal y para nosotros, los escritores no son “sagrados” pero Cristo, sí lo es.

Debes articular mucho mejor tu explicación de lo que te he pedido Imelda, y lo más importante “DEBES DARME CITAS BIBLICAS QUE DEMUESTREN QUE LA EUCARIISTÍA ES DEL DEMONIO” y citas que sustenten lo que dices, Porque hay muchos otros versículos que en verdad hay que reflexionar. Mira este otro, está muy unido al anterior que te di. Únelos e intenta explicarme de nuevo, ¿Qué significan esas palabras para ti?

“mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida” Jn 6, 55

Y ¿Qué significa tu imagen? ¿Qué las Escrituras son su cuerpo? Cristo no habla en el momento de la ultima cena de las Escrituras, pero si así fuera, ¿Qué cita bíblica sustenta tu imagen?

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Dicen que para “discutir” se necesitan dos personas. Me retiro de esta vana discusión, para evitar caer en el juego de discusiones inútiles… solo comentaré lo que verdaderamente tiene que ver con el debate y tema del post.

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Parece que evitas responder mi pregunta Imelda, Y no comprendo por qué. Dices tres palabras y pasas a otra cosa.

El tema es “La Eucaristía”, por favor, explícame extensamente lo que entiendes por estas palabras.

“Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre” Mt 26, 26 – 27

 “mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida” Jn 6, 55

Se supone que tú debes demostrar que esto es “demoníaco” al menos esa fue la razón por la cual yo te refuté en tu publicación, porque tu crees que la Eucaristía es el demonio  y quedamos en hacer un debate. No he visto ninguna cita al respecto que sustente lo que crees.

Roberto Campos

Estamos hablando de “La Eucaristía” no de los sacerdotes Imelda.

Demuestra que la Eucaristía es demoníaca y hazlo, con citas bíblicas, no con palabras salidas de tu intelecto.

Imelda Cano

Pues parece que no deseas ni debatir ni conversar… pues con eso de «solo copio y pego» demuestras que en verdad no estas preparada para esto. Es lamentable que no conozcas las Escrituras y que opines desde el desconocimiento.

Esto no llegará a nada. Te escondes en tu fanatismo, pero nada has demostrado. NI UNA SOLA CITA BIBLICA QUE DIGA QUE LA EUCARISTIA ES EL DEMONIO, pero claro, es que no existe. Si esa será tu forma de responder, quiz amejor lo dejamos aqui… tu diras… o si te arriesgas a DEMOSTRARME lo que has dicho, tu sabras… yo conozco mi fe y las Escrituras, yo no soy «católico del monton»… asi que tu sabras si te sigues metiendo en esto. Ya debes saber a lo que te arriesgas.

Refuta esto Imelda. Demuestra otros pasajes bíblicos donde demuestre que la Eucaristía es “el demonio” Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Jn 6, 35

Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». Jn 6, 51

Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Jn 6, 53 – 58

“Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque esta es mi Sangre” Mt 26, 26 – 27

 “mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida” Jn 6, 55

Lo que espero son dos cosas, que me digas cómo entienes todas estas citas y que me des CITAS BIBLICAS que demuestren lo contrario

Yo te estoy demostrando lo que pides, pero tú no demuestras lo que yo te pido.

Cristo pidió que hiciéramos eso “en su memoria” y aquí te lo demuestro con CITAS BIBLICAS

Hagan esto en memoria mía Lc 14, 19

Por eso, Pablo de Tarso, hará lo mismo, la misma fórmula, las mismas palabras y el mismo “Cuerpo de Cristo”

Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». 1 Co 11, 23

Y pablo nos pide, nos exige que HAGAMOS LO MISMO

Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo. 1 Co 11, 1

Ahora tú demuéstrame lo que ya te pedí muchas veces… “DEMUESTRA QUE LA EUCARISTÍA ES DEMONIACA”

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(Y ya no respondió)

Bueno Imelda, ya te he dado las citas más importantes que demuestran nuestra fe sobre la Eucaristía, pero parece que mis citas bíblicas no significan nada para ti, al querer demostrar lo sagrado de la Eucaristía. Puede ser a lo mejor, porque tú tengas razón, que la Eucaristía es demoníaca.

Pasemos entonces a que me demuestres que la Eucaristía es de Satanás, quizá tú tienes citas que yo nunca he visto. Dame las citas bíblicas que demuestran tu teoría. Las espero.

Bueno Imelda, creo que esta conversación, está “acabada”, “terminada”, “finiquitada”, te voy a hacer todo un “tratado” sobre la Eucaristía. Quiero que sepas que no es ningún “Copy and paste” esto lo he escrito yo, con los conocimientos bíblicos que he aprendido.

Hay muchos católicos ignorantes, que no entienden su fe y como consecuencia, tampoco la saben defender, y por eso, se hacen protestantes. Habemos muchos, en cambio, que sí la conocemos y sí sabemos defenderla, te has topado con uno de ellos.

Casi estoy seguro, que no leerás absolutamente nada de lo que te expondré, porque ustedes basándose en su tonta idea de que “solo leemos las Escrituras”, desprecian el estudio y la sabiduría, pero aun así lo expondré por tres razones fundamentales.

Una. Es para que veas que los católicos tenemos fundamento bíblico de lo que creemos, y que no por nada, somos la Única Iglesia de Cristo, con dos mil años defendiendo la divinidad de Jesucristo, de herejes, anatemas, apóstatas, musulmanes, ateos y ahora, de protestantes como tú.

Dos. Para que quede demostrado que te he refutado con pasajes bíblicos de cara a este grupo superfluo.

Tres. Para que cualquier otro pueda leer y darse cuenta que has sido arrastrada con y por la Palabra de Dios, a la que dices servir, pero no eres más que un óbice.

Con un católico instruido no hay protestante que pegue tres brincos, al primer brinco, se le martilla y queda pegado en el suelo, y aunque desde el suelo, sigue vomitando fuegos eternos, ya solo son “palabras” vanas y superfluas.

Te dejo mi exposición Imelda, la dirijo en general, para todos, porque, como te dije, estoy seguro que no leerás nada porque el demonio, odia la luz, corre al otro lado, no la confronta. Y sigue comiendo algarrobas para cerdos, que veo que eso es lo que te hace feliz.

EXPOSICIÓN (le compartí el escrito “La Eucaristía, el verdadero culto a Dios”)

REFUTA ESO… SI ES QUE PUEDES.

XII. La culpabilidad del Estado

LOS SIGNOS DE SU SANTIDAD

LOS INTENTOS POR ECLARECER SU ASESINATO. NINGUNO.

Como bien decía monseñor Romero, “La ley es como la serpiente, pica nomás al que está descalzo”, esa enorme serpiente que era y sigue siendo, la justicia salvadoreña, se suponía que debía aclarar el magnicidio de monseñor. Una vez ocurrido ese acto demente, ¿No debía el Estado, como dicen los expertos en la materia, “de oficio”, investigar y esclarecer tan horrendo crimen? ¿No se suponía que debía ser investigado inmediatamente para demostrar al mundo entero que aquí en El Salvador no se pasaría por alto tan execrable crimen? ¿No era la “oportunidad de oro”, para demostrar al mundo que aquí en El Salvador, quien cometía un crimen era perseguido hasta que lo pagara? Era un verdadero magnicidio. UN ARZOBISPO ASESINADO. ¿Cómo se comportaron las instituciones, los medios y los instrumentos de investigación en el caso de este terrible asesinato? ¿Cuál fue la forma de actuar de las instituciones estatales que se supone, están, por ley, por constitución, destinadas a proteger la vida, la legalidad, los derechos de los salvadoreños y a castigar a los responsables de los crímenes?

“…este crimen polarizó aún más a la sociedad salvadoreña y se convirtió en hito que simboliza el mayor irrespeto por los derechos humanos y preludio de la guerra abierta entre gobierno y guerrilla”[1]

El Gobierno salvadoreño, el cual en ese momento era una “Junta Revolucionaria de Gobierno”, tenía dos caras. Por un lado hicieron saber a la opinión pública en comunicados en sus medios de prensa, que estaban “consternados” con el asesinato.

Por otro lado, estaban los hechos mínimos, minúsculos, que el Estado realizaba para esclarecer el asesinato y los esfuerzos institucionales para obstaculizar toda acción seria que se encaminara a dar con los autores del crimen. Sin embargo, había que hacer una “pantalla”, un “acto de teatro”, para luego decir “hicimos lo posible”.

Una vez se salió del golpe que el caso provocó, el órgano Judicial tomó cartas en el asunto, claro, no podía dejar que la sociedad viera que se quedaba de brazos cruzados, por ello, encomendó la tarea de investigar y esclarecer el crimen a sus brazos de investigación. Delegó entonces como juez del caso (quizá por la jurisdicción del lugar donde fue cometido el crimen, recayó en este juzgado, la responsabilidad de su investigación) a Atilio Ramírez Amaya, en el juzgado cuarto de lo penal, quien realizó sus primeras indagaciones al respecto, tratando de hacer a un lado los temores que lógicamente cualquier juez tendría en el caso. Pero esto no sería tan fácil, después de todo, los asesinos no eran tan desquiciados, dementes y sinvergüenzas, como parecía, pues bien sabían que un crimen tan grande y tan cobarde efectuado contra un gran personaje de la vida pública, no debía tener la mínima posibilidad de ser investigado, ellos no se darían el lujo de ser descubiertos, es por eso que, casi inmediatamente de su nombramiento, el juez a cargo del caso fue víctima de un atentado contra su vida, para que todo mundo supiera, que ese caso no debía, por ningún motivo, ser investigado.

El juez Ramírez Amaya, logró, por sus propios medios repeler el atentado contra su vida, pero sabía perfectamente que no podía otorgar una segunda oportunidad a los asesinos, pues se jugaba la vida contra un grupo de desalmados, quienes eran capaces de todo y ya lo habían demostrado. Inmediatamente salió exiliado del país, quedando el caso, en el limbo.

Por supuesto que habían más jueces, pero ¿Quién en su sano juicio, querría semejante caso?

Por esta y por muchas razones más, nunca hubo una investigación seria del asesinato de monseñor Romero y a esto apelan los que defienden al asesino y a su partido político, a que nunca hubo una sentencia condenatoria contra él, por eso dicen que “solo son rumores”, “no fue él”, “son calumnias”, etc. ¿Cómo iba a existir una condena si ni siquiera hubo una investigación? ¿Cómo iba a investigarse el crimen si las condiciones de persecución eran sumamente intimidantes para cualquiera que se atreviera siquiera a intentarlo? Ni siquiera permitieron que iniciara la investigación. La maquinaria de la muerte estaba bien aceitada, lista y dispuesta a eliminar a cualquiera que se atreviera a desafiarlos. ¿No era el Estado el responsable de dar las condiciones necesarias para investigar el crimen? El Estado no solo NO se esforzó para dar las condiciones de seguridad, sino que tuvo un rol en sentido contrario, asumiendo el papel de encubridor para que el crimen quedara en el olvido. …uno de los motivos de la creación de la Comisión fue precisamente que las partes en los Acuerdos de Paz sabían, y la Comisión de la Verdad recogió amplias pruebas en ese sentido, que el sistema de justicia salvadoreño era corrupto, ineficaz e incapaz de pronunciar sentencias imparciales cuando se trata de los llamados “casos políticos”…”[2]

Todo el aparato de los escuadrones de la muerte se movilizaron para evitar la investigación y todo el aparato Gubernamental se movilizó para cubrir a los escuadrones de la muerte, uno asesinaba y el otro encubría, uno actuaba en la oscuridad y en la ilegalidad y el otro operaba a plena luz del día, en la legalidad de los tribunales y a la luz de la Constitución de la república… ¿qué calificativo tiene esta simbiosis?, esta era la “democracia salvadoreña”, me parece que esta hipocresía, no tiene nombre.

El informe de la Comisión de la Verdad, concluye que “Hay suficiente evidencia de que el fallido intento de asesinato contra el juez Atilio Ramírez Amaya fue una acción deliberada para desestimular el esclarecimiento de los hechos”[3]

Aunque hubiera habido una investigación, fue el Estado el que siempre mantuvo una complicidad vergonzosa al respecto.

En el caso del asesinato de los padres Jesuitas por ejemplo, en el cual seis sacerdotes jesuitas fueron salvajemente asesinados por el ejército salvadoreño, fue el Estado quien a través de todos los ministerios, jueces, Órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial, obstaculizaron e incluso ocultaron toda prueba que incriminaba a los asesinos, las Fuerzas Armadas de El Salvador, pero como la verdad no puede ser ocultada para siempre, al final, gracias a la tenacidad de los padres Jesuitas de la UCA, que nunca desfallecieron al luchar para que se descubriese lo acontecido, ya sabemos la verdad de los hechos sucedidos la madrugada del 16 de noviembre de 1989, en verdad, aún hace falta una parte de esa verdad que sea revelada, pero al menos lo esencial, ya lo sabemos.

Volviendo al caso de monseñor Romero, a todas luces, existía alguien (persona natural o jurídica), que no deseaba que este crimen fuese investigado y ese “alguien”, tenía a todo un aparato estatal detrás, que empezaba a mover su engranaje para que nada de este caso se supiera y mucho menos saliera a la luz. Las ironías de la vida. El Estado que debe guardar el orden en la sociedad, que debe de castigar a los que cometen un crimen, fue el principal implicado en que este caso, permaneciera en la total impunidad, ocultando, tergiversando, retardando.  

MONSEÑOR ROMERO Y EL INFORME DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD

“Yo tengo fe, hermanos, que un día saldrán a la luz todas esas tinieblas y que tantos desaparecidos, y tantos asesinados, y tantos cadáveres sin identificar, y tantos secuestros que no se supo quien lo hizo, tendrán que salir a la luz, y entonces tal vez nos quedemos atónitos sabiendo quiénes fueron sus autores.” 17 de Junio de 1979

“La fe de monseñor”, sí, esa era su fe, la que creía y transmitía y tal como la historia lo ha desvelado, la fe de monseñor era certera, claro, ¿Y cómo no iba a serla si se cimentaba en Jesús de Nazareth? “Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado” Lc 8, 17.

Con lo que no contaban los señores asesinos, era con que todo esto desembocaría en una guerra, y esa guerra algún día terminaría. Las partes en conflicto al fin se sentarían en una mesa, dialogarían y llegarían a acuerdos y como parte de los acuerdos que pondrían fin al conflicto, se crearía un “Informe”[4] de todos los abusos cometidos para conocer la verdad. Este informe tendría el respaldo ni más ni menos que de la Organización de las Naciones Unidas.

La “Comisión” fue creada en común acuerdo de las dos partes en conflicto y su responsabilidad le fue dada a tres personalidades extranjeras, para que, libres de toda posible parcialidad y sospecha de afinidad hacia alguno de los dos lados en conflicto, pudiese explicar quiénes, por qué y para qué habían cometidos los más atroces crímenes antes y durante la guerra.

Las tres personalidades elegidas por las Naciones Unidas y aprobadas por las partes en conflicto para investigar esas atrocidades fueron:

  1. Belisario Betancur, Presidente

Colombiano, político, ex senador, ex embajador, ex ministro de trabajo, ex presidente de la república, abogado, periodista.

  1. Reynaldo Figueredo Planchart

Venezolano, ex ministro de relaciones exteriores, ex ministro de la presidencia, con diversos cargos de instituciones internacionales

  1. Thomas Buergenthal

Checoslovaco, que creció en los campos de concentración de Auschwitz y Sachsenhausen. Profesor en Derecho y especialista en derecho internacional.

La introducción al Informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas, inicia diciendo que “…la república de El Salvador estuvo sumida en una guerra que hundió a la sociedad salvadoreña en la violencia, le dejó millares y millares de muertos y la marcó con formas delincuenciales de espanto…” [5]

“…de espanto”. Así fue. Unos hechos de espanto, por tanto, una verdad de espanto. Una verdad de horror, arrolladora. Porque la verdad nos lleva a conocer las más crueles atrocidades, por muy espantosas que sean, pero así debe ser. Nunca la mentira podrá ayudarnos a seguir adelante. Este documento importantísimo para la historia salvadoreña, para que sea estudiado en las aulas de escuelas, colegios y universidades, recoge, entre varios otros casos, la negligencia, apatía, desidia, desinterés y obstaculización referente al asesinato de monseñor Romero. Era a todas luces evidente que el Estado, no estaba interesado en lo más mínimo que se investigara este crimen. El Estado y los actores intelectuales de este magnicidio, creyeron estúpidamente que, asesinando a monseñor Romero, se callaba la voz de un “comunista” más, y que tres meses después, nadie se recordaría de él. Con cientos de muertes mensuales, una muerte más, la de este arzobispo, no incomodaría a nadie, pensaron los torpes. Creyeron que unos 5 años después, ningún salvadoreño sabría quien fue siquiera, Oscar Arnulfo Romero y si alguien lo recordaba, le sacarían los enunciados de primera plana de El Diario de Hoy y de La Prensa Gráfica para explicarle, que “era un comunista”.

El Informe de la Comisión de la Verdad, entre muchas otras cosas, recoge el conato de “proceso investigativo” que las autoridades salvadoreñas realizaron sobre el magnicidio de monseñor.

A continuación un pequeño resumen del informe de la Comisión de la Verdad.

La investigación oficial.

El proceso investigativo para determinar las responsabilidades del asesinato del arzobispo resultó, además de ineficaz, muy controvertido y plagado de motivaciones políticas. Algunos de los elementos relevantes que la comisión tuvo en cuenta en su propia investigación son reseñados a continuación.

Las primeras diligencias e incidentes

La Policía Nacional se presentó en la Capilla del Hospital La Divina Providencia con el propósito de levantar evidencias. Sin embargo actuaron en forma deficiente, por cuanto no recolectaron indicios materiales del crimen en el lugar.

Atilio Ramírez Amaya, titular del juzgado cuarto de lo penal, dispuso en la policlínica salvadoreña que se le practicara la necropsia al prelado… se había (el proyectil) fragmentado provocándole una hemorragia interna mortal… luego de sufrir (el juez Ramírez Amaya) un intento de asesinato en su domicilio, el día 27 de marzo, el juez Ramírez Amaya presentó su renuncia y abandonó el país.

El 07 de mayo de 1980, un allanamiento en la finca San Luis en Santa Tecla, se capturaron doce militares de alta y de baja y doce civiles que se encontraban allí reunidos, incluido el ex mayor roberto d´abuisson[6]. Se les acusó formalmente de conspiración para derrocar al gobierno por medio de un golpe de Estado.

Entre los documentos incautados en ese allanamiento, se encontró una “Relación de acusaciones hecha por informante suramericano en contra de monseñor Oscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador…” y una agenda perteneciente al ex capitán álvaro rafael saravia y dos listas con nombres de jefes y oficiales de la Fuerza Armada salvadoreña.

Esta “Agenda Saravia”, aportaba varios datos relevantes respecto al asesinato de monseñor Romero. Se hacía referencia a compras y entregas de muchas armas y municiones…

Además varios nombres, que aparecían múltiples veces en la agenda correspondían a personas con respecto a las cuales hay suficiente evidencia ya recibida por la Comisión (de la verdad), de haber participado en la planificación, comisión o encubrimiento del asesinato…

Un tercer documento titulado “Cuadro general de la Organización de la lucha anti – marxista en El Salvador”, reflejaban los lineamientos y objetivos del grupo de la finca “San Luis”… se trazaron como meta… incluso atentados individuales.

Ninguno de los documentos incautados en la finca “San Luis” se puso a disposición  del juzgado cuarto de lo penal…[7]

La Comisión de la Verdad realizó entrevistas, confrontó documentos, escuchó testimonios, etc. Haciendo su propia versión de los hechos, sin tomar en cuenta opinión de alguna de las dos partes en conflicto y después de su análisis, concluye, entre otras cosas, lo siguiente.

  • Hay suficiente evidencia de que el fallido intento de asesinato contra el juez Atilio Ramírez Amaya, fue una acción deliberada para desestimular el esclarecimiento de los hechos
  • Hay plena evidencia de que la Corte Suprema asumió un rol activo que resultó en impedir la extradición desde los Estados Unidos, y el posterior encarcelamiento en El Salvador del ex capitán saravia. Con ello se signaba, entre otras cosas, la impunidad respecto a la autoría intelectual del asesinato.

Como bien puede observarse, las instituciones que por mandato constitucional estaban obligadas a defender los derechos de los salvadoreños y a esclarecer los crímenes, eran las que precisamente obstaculizaron la justicia. Así como miles de salvadoreños fueron asesinados y cuyos crímenes quedaron en la impunidad más vergonzosa, así también el caso de monseñor Romero. Hasta en esto se pareció a su pueblo, a sus pobres, no solo en que fue asesinado sino en que hasta su caso, el de mayor envergadura, quedó en la triste impunidad.

“…con frecuencia los escuadrones (de la muerte) se coordinaban con la Fuerza Armada y eran una estructura de apoyo a sus actividades. El carácter clandestino de esas acciones permitía esconder la responsabilidad estatal sobre dichos actos y creaban un ambiente de impunidad total para los asesinos que trabajaron en los escuadrones…”[8]

EL ASESINO

“…Entonces el Señor preguntó a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?». «No lo sé», respondió Caín. «¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?». Pero el Señor le replicó: «¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo. Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti” Gen 4, 9 – 11

Es por esto que nunca se supo, al menos oficialmente por parte del Estado, quiénes fueron los asesinos intelectuales y materiales del magnicidio, aunque en los pasillos, canchas, corredores, carreteras, oficinas, plazas, parques, cines, mercados, universidades, sindicatos, hospitales, gasolineras, escuelas y colegios, todos sabían que el asesino había sido roberto d´abuisson[9] y sus huestes de la muerte, un secreto a voces, un secreto en boca de todos, la “Vox populi” no se equivoca. 13 años después del execrable crimen, el Informe de la Comisión de la Verdad revela la verdad ocultada por el Estado.

  • Existe plena evidencia de que el ex mayor roberto d´abuisson dio la orden de asesinar al arzobispo… actuando como escuadrón de la muerte.[10]

Que a nadie quepa la menor duda, entonces, sobre quién es el asesino de monseñor Romero, eso está TOTALMENTE COMPROBADO, por mucho que se esfuercen sus simpatizantes en querer apartarlo de ese crimen. La sombra de ese magnicidio camina con ellos.

Por supuesto que no fue él solo, pues los grupos de exterminio, para operar, necesitaban algo más que “voluntad” y un “alma negra”… necesitaban logística, armas, vehículos, casas de seguridad, personal de confianza, contrainteligencia, sueldos a pagar, etc. y esto lo proporcionaban los más acaudalados salvadoreños. Ellos financiaban todo, a la sombra del Estado salvadoreño. Por eso estamos convencidos de que el señor d´abuisson solo hizo “el trabajo sucio” de gente desalmada y sin escrúpulos pero con mucho dinero. 

“…algunos de los más ricos terratenientes y empresarios del país y fuera del país prestaron sus fincas, sus casas, sus vehículos y sus guardaespaldas para ayudar a los escuadrones de la muerte. También proporcionaron finanzas utilizadas para organizar y mantener escuadrones, en particular los dirigidos por el ex mayor d´abuisson…”[11]

El Padre, el Buen Dios, el Dios de la historia, sabrá qué hacer con todos ellos.

DESPEDIDA DE ESTE LIBRO

Es difícil abarcar toda la vida de una persona en un solo libro, mucho menos cuando esta ha estado tan densamente cargada de evangelio, testimonio y profetismo como la de este hijo de Dios llamado Oscar Arnulfo Romero Galdámez.

Sirvan estas líneas para conocer un poco mejor su talante de cristiano. Espero en Dios, haya otra oportunidad de seguir hablando de él, puesto que su testimonio de vida debe ser lámpara que ilumine nuestras vidas y que guíe nuestros pasos hacia Cristo. Testimonios como este, se dan cada 800 años y no podemos ni debemos dejar de hablar de ellos.

Este libro tiene una finalidad. Llevar a Cristo a quienes lo leen, conociendo la figura de este santo, profeta y mártir. Si el lector ha pensado en Cristo como fuente única de la que emana todo el amor, la justicia y la valentía que desprendió Oscar Arnulfo, el autor puede darse por satisfecho y si no lo pensó, piénselo ahora. Aprendamos de nuestro santo pastor. No importa la situación que pases en tu vida, problemas con tu conyugue, con los hijos, con los padres, con los vecinos, con los amigos, con los compañeros de trabajo, si vives o transitas por lugares complicados, si vives en medio del peligro, del horror o del terror, así como le pasó a monseñor Romero, que vivía en medio de la muerte, sí, por más difícil que sea, podemos aspirar a la santidad y este es el mensaje central de Monseñor Oscar Arnulfo Romero Galdámez:

“Toda situación en el mundo es buena para ser santo con tal que el hombre muestre en esa situación que no está de acuerdo con el pecado. De ahí que la lucha de los cristianos es por convertirse ellos y convertir al mundo del pecado al reino de Dios que ya está cerca” 21 Enero 1979

ROBERTO CAMPOS

Junio 2016


[1] Informe de la Comisión de la Verdad. III Cronología de la violencia, introducción, año 1980.

[2] Thomas Buergenthal, Vanderbilt Journal of Transnational Law, Número 3, Tomo 27, Octubre de 1994. Buergenthal fue uno de los Comisionados del Informe de la Comisión de la verdad para El Salvador, de las Naciones Unidas

[3] Informe de la Comisión de la Verdad, De la locura a la Esperanza, Caso ilustrativo, Monseñor Romero, Conclusiones.

[4] Informe de la Comisión de la verdad para El Salvador, “De la locura a la Esperanza”

[5] Informe de la Comisión de la Verdad, De la locura a la esperanza, Introducción

[6] Se recuerda nuevamente que los nombres de las cosas, animales, traidores, tiranos y asesinos… se escriben con minúscula.

[7] “De la locura a la esperanza”. Informe de la comisión de la verdad, El Salvador, Naciones Unidas. Asesinato de los escuadrones de la muerte. Caso ilustrativo, Monseñor Romero.

[8] “De la locura a la esperanza”. Informe de la comisión de la verdad, El Salvador, Naciones Unidas. El patrón de los escuadrones de la muerte.

[9] Los nombres de las cosas, animales, traidores, tiranos y asesinos se escriben con minúscula

[10] “De la locura a la esperanza”. Informe de la comisión de la verdad, El Salvador, Naciones Unidas. Asesinato de los escuadrones de la muerte. Caso ilustrativo, Monseñor Romero. Conclusiones

[11] “De la locura a la esperanza”. Informe de la comisión de la verdad, El Salvador, Naciones Unidas. Asesinato de los escuadrones de la muerte. El grupo dirigido por el ex mayor d´abuisson.

XI. La imparcialidad de un hombre justo

LOS SIGNOS DE SU SANTIDAD

HOMILÍA DEL 23 DE MARZO DE 1980.

La última homilía dominical de monseñor Romero es memorable, famosa, histórica, profética. “Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial, a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la Guardia Nacional, de la Policía, de los cuarteles, hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos, y ante una orden de matar que de un hombre, debe de prevalecer la ley de Dios que dice no matar… ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios… una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla… en nombre de Dios pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, cese la represión” 23 marzo 1980, la cual suena muy seguido en radios, tv, una y otra vez, mañana, tarde y noche, invierno y verano.

Sus detractores, tomando como base estas palabras, echan en cara a monseñor, que “solo defendía a los guerrilleros”, que su denuncia era “únicamente” de los excesos de las fuerzas del Estado, que “solo denunciaba a las fuerzas del Estado” en los atropellos en una época en la cual, habían abusos de ambos lados.

Estas palabras que monseñor Romero expresa con tanta pasión, “cese la represión”, ciertamente dirigidas exclusivamente como llamamiento a las Fuerzas Armadas salvadoreñas, no son improvisadas, ni impulsivas, ni hechas a la carrera, sino meditadas, pensadas con mucho detenimiento pues antes de pronunciarlas había sido advertido, en una reunión previa, que su llamamiento a los soldados a desobedecer órdenes de sus superiores, podía ser tomado, y en efecto así fue, como llamamiento a sedición. Estas palabras pronunciadas con total libertad, amor y pasión, son frutos de semanas, meses, incluso años, de estar viviendo atropellos al ser humano y repitiendo cordura, conversión, comprensión y el alto a estos abusos. Es decir, son un grito desesperado, un grito cansado, docenas de veces repetido.

Muchas veces clamó por cordura, imploró por el diálogo, rogó por detener los abusos. Esta homilía del 23 de marzo de 1980 es el resultado, de pedir, pedir y pedir el alto a tanto abuso y no ser escuchado. Exponemos a continuación algunos de sus llamados a detener estos excesos.

“…Cesen de perseguir la misión de la Iglesia. Cesen de sembrar discordias y rencores. Cesen de propalar esa filosofía de la maldad, de la venganza… En que no andemos huyendo como si estuviéramos en una selva salvándonos de las fieras. En que vivamos de veras como hermanos, si no por la fe en una resurrección en Cristo, al menos por un sentido nacional; al menos por un sentido humano; por un sentido de fraternidad…” 12 Mayo 1977

“…cesen estas inquietudes, estas zozobras, estos atropellos de la dignidad humana…” 19 Junio 1977

“…Este es el pensamiento fundamental de mi predicación. Nada me importa tanto como la vida humana… Es algo tan serio y tan profundo más que la violación de cualquier otro derecho humano, porque es vida de los Hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz, ¡Lo que más se necesita hoy aquí es un alto a la represión!…” 16 marzo 1980

“…pidamos el cese de la represión en general…” 12 Agosto 1979

“…Yo me solidarizo con la angustia de todas estas familias y hago un nuevo llamamiento para que cese esa violencia…” 04 Noviembre 1979

“…La Junta de Gobierno debe ordenar, en forma eficaz, el cese inmediato de tanta represión indiscriminada, porque la Junta también es responsable de la sangre, del dolor de tanta gente. Las Fuerzas Armadas, sobre todo los cuerpos de seguridad, deben deponer esa saña y odio cuando persiguen al pueblo. Deben demostrar con hechos que están en favor de las mayorías y que el proceso que han iniciado es de carácter popular. Ustedes, o muchos de ustedes, son de extracción popular, por lo que la institución del Ejército debería estar al servicio del pueblo. No destruyan al pueblo, no sean ustedes los promotores de mayores y más dolorosos estallidos de violencia con los que justamente podría responder un pueblo reprimido…” 20 Enero 1980

“…¡No matarás!, aunque manejes tanquetas y fusiles de altos calibres. ¿Por qué murieron los espectadores de la huelga hace apenas unos pocos días? ¿Qué no hay otra manera de apartar una muchedumbre más que tirando balas? Nueve hogares, por lo menos lloran la muerte inesperada tal vez imprudente, pero imprudente de ambas partes. ¡No matarás!. Ojalá se grabara con cincel en la conciencia y en el corazón del que trata con otro hombre sobre todo de autoridad a súbdito: ¡No matarás!, la ley de Dios lo manda…” 18 Marzo 1979

“…que cesen las capturas arbitrarias, los cateos, los atropellos…” 25 Febrero 1979

“…cesen estos crímenes…” 28 Agosto 1977

“…se necesita el cese de la represión, dilucidar la situación de los presos políticos, la investigación exhaustiva de los hechos sangrientos que se han estado sucediendo en el campo, el correspondiente castigo a los culpables y la indemnización de los dañados…” 13 Enero 1980,

“…Si estas letras llegaren a conocimiento de quienes tienen en su poder a hermanos víctimas del desaparecimiento o del secuestro, sepan que junto con mi solidaridad para con el sufrimiento y el dolor de las víctimas y sus familias quiero manifestar también a Uds. mi súplica encarecida, inspirada en el amor y la justicia cristiana, de que respeten la vida y la dignidad humanas de sus cautivos y no sofoquen el derecho humano que ellos, al igual que ustedes, tienen a la libertad. Recuerden que la misma lucha por el bienestar o las reivindicaciones justas del pueblo que ustedes dicen profesar, pierden su eficacia y su simpatía cuando las empapan y afean otras injusticias y violencias. Celebremos con el esfuerzo de todos una Navidad feliz, una Navidad sin desaparecidos, sin reos políticos, sin secuestrados, una Navidad que congregue a toda la familia sin dolor y sin miedo en el hogar…” 17 Diciembre 1978

“…El 5 de junio, una cosa horrorosa, en el Hospital de Usulután -todos leyeron en el periódico- fue acribillado a balazos el reo Manuel Rodas Umaña que se encontraba recuperándose después de haber sido capturado y herido el 4 de febrero. Estaba a la orden del Juez Primero de Primera Instancia. Los asesinos fríamente bajaron después del hecho como si no hubiera ningún impedimento para ellos. Se trata de decir que habrá una investigación exhaustiva de estos hechos pero todo se queda en promesas…” 10 Junio 1979

Nadie puede acusar a monseñor de que su denuncia y su grito desesperado contra la violencia y la represión, fue parcial, al menos, nadie que le conozca, porque hay algunas personas que sí le acusan, pero opinan desde su desconocimiento de la figura de este pastor. Otros, opinan desde su ideología política y no desde la fe, pero igualmente se equivocan. Monseñor hablaba con la libertad que otorga la verdad del Evangelio, llamando siempre a la conversión, siempre exhortaba a detener los abusos. Repetir una y otra vez que el amor es el mejor camino hacia el diálogo y no ser escuchado, llegar a comprender que su voz era un “clamor en el desierto”, le llevan a hacer, tres años después, en las vísperas de su martirio, al final de su vida cegada por la locura, este enérgico llamado un día antes de su asesinato. Fue decir miles de veces “no maten”, “no asesinen”, “no secuestren”, “hagan justicia”, pero al ver que nunca le escuchaban, lanza ese grito desesperado de “les suplico, les ruego, les ordeno… cese la represión”.

“…les ordeno”, monseñor se siente con la autoridad suficiente y necesaria para hacer este llamado autoritario. Es una “orden” tajante. Sin posibilidad de rebatir. Y es que sabemos que tenía esa autoridad, pues el Dios de la historia estaba detrás de él, respaldando sus palabras.

Monseñor solo dobló su rodilla ante el Maestro de Nazareth. Los militares salvadoreños, eran los dioses de su tiempo y monseñor Romero, por muchos fusiles que estos tuvieran, no estaba dispuesto a claudicar ante esos dioses ni iba a permitir que el miedo venciera su obligación como pastor, de llamar a la conversión aunque eso implicara un atentado contra su propia vida. Reconocemos entonces, en esta faceta de monseñor Romero, al pastor fiel a su misión de anunciar el Evangelio aún a costa de que pudiera ser tachado de agitador. “Dichosos ustedes cuando por causa mía los maldigan y los persigan y les levanten toda clase de calumnias, alégrense y muéstrense contentos porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo”.

EL SALVADOR, AÑOS SETENTAS, EL ACTUAR DEL ARZOBISPO

LA DENUNCIA IMPARCIAL DE UN HOMBRE JUSTO

Hablando siempre el mismo tema, la imparcialidad de monseñor Romero, es que debemos comentar otros textos de las homilías de monseñor Romero donde se podrá apreciar su inapelable e incuestionable imparcialidad en tanto a la denuncia del pecado. Este apartado, lo dedico especialmente, para todos aquellos que creen, que dicen, que afirman y que se atreven a asegurar, sin conocerlo, que monseñor Romero, “solo hablaba de los crímenes del ejército y de los escuadrones de la muerte”.

Monseñor Romero fue parcial en el sentido de ponerse del lado del pobre, el oprimido, el torturado, el asesinado y el secuestrado, tal como lo dice el Evangelio, no anduvo con ambigüedades, queriendo quedar bien con Dios y con el diablo, pero fue totalmente imparcial en cuanto a denunciar la violencia y el terror, pues no le importaba absolutamente nada, que el secuestrado o el torturado, fuese de las fuerzas populares, un campesino, un militar o un empresario. Monseñor Romero defendía al ser humano, no importando su condición social ni su ideología política. Muchos dicen que “apoyaba a la izquierda”, otros, lo acusaron en algún momento de que “apoyaba a la derecha”, ni unos ni otros están en lo cierto. Nunca se cuestionaron que lo que monseñor Romero apoyaba era a los necesitados, porque en ellos veía al Cristo sufriente, en su angustia en su desesperación. Monseñor denunciaba el pecado, apoyándose en el Evangelio. Ni los unos ni los otros leen el Evangelio, para enterarse que las acciones de monseñor, se inspiraban en el mandato de Jesús, no era ninguna aproximación a un sistema político o ideológico. Como bien dijo el cardenal Amato, el día de su beatificación, “su opción por los pobres no fue ideológica sino evangélica”.

Monseñor criticaba duramente a las “Organizaciones Populares” en sus acciones y en su forma de pensar. Monseñor llega a catalogarlas como bastante intransigentes, que eran a veces obstinadas y esto llevaba a cometer injusticias contra los pobres vestidos de soldados, de jueces, de alcaldes. También a estas organizaciones, monseñor les exhortaba al orden, a la moderación, al respeto de los derechos humanos, a corregir sus abusos.

Estas denuncias a las fuerzas de izquierda, son las que mucha gente desconoce, y desconoce porque nunca han leído sus homilías ni sus cartas pastorales. Las acusaciones infundadas, nacen de la ignorancia, opinan de lo que desconocen, son IGNORANTES, y esto de ninguna manera es una ofensa, porque todos somos ignorantes en algún tema, lo que debemos tratar es de no opinar de temas en los cuales somos ignorantes, pues eso descubre nuestras debilidades, nos hace ver que desconocemos y aún así, nos atrevemos a opinar… ¿Nos gusta lucir nuestra ignorancia?, ya lo decía San Pablo “Lucen su ignorancia de Dios” 1 Co 15, 34  Desde los comentarios nacidos del desconocimiento, verdaderamente atacan a un enviado de Dios sin tener ningún fundamento donde sustentar sus acusaciones, sin conocer su verdadero pensamiento.

Veamos algunas (léase bien “algunas”) de sus denuncias a los grupos de izquierda.

“…Hoy la guerrilla y todo aquello que siembra violencia, clandestinidad, está fuera de puesto cuando se le está llamando al diálogo abierto…” 11 Noviembre 1979

“…No se fanaticen, no todo mundo está organizado ni piensa como ustedes…” 13 Enero 1980

“…Lamentamos en estas celebraciones la actitud irrespetuosa y ridícula del BPR[1] que en plenas fiestas se fue a ocupar el quiosco del parque y se propuso hacer ruido; pero la fiesta no pudo fracasar gracias a la organización. Se constató que no eran jóvenes de Santiago de María. Sentimos, de verdad, que actitudes tan ridículas ofendan tanto los sentimientos sencillos de un pueblo…” 09 Diciembre 1979

“…Campesinos del Bloque Popular Revolucionario causaron daños en la hacienda Talcualuya, Opico, administrada por el ISTA. Hirieron al administrador, Raúl Valencia, quemaron equipos y muebles. Yo me acordaba, en este momento, de una grabación que me mandó el Padre Astor Ruiz de Estelí, donde está trabajando en Nicaragua. Dice que está instalado en una sacristía de Iglesia porque aquello quedó desolado. Que un colegio lo destruyeron ciertos guerrilleros, pero que el movimiento de liberación sancionó esa actitud loca de esos muchachos. Porque la liberación de Nicaragua no llevaba el signo de la anarquía, del crimen. Sí, hubo ciertamente excesos -en toda guerra los hay-, los obispos señalaron esos excesos. Hubo más bien una reivindicación inteligente, unida. Yo creo que en esto nuestra reivindicación nacional está muy torcida, porque no es quemando haciendas, quemando buses, haciendo estas cosas como vamos a construir. Estoy recordando que Cristo, la liberación que trajo, no era destruyendo sino rehaciendo…” 09 Septiembre 1979

“…Quiero decir a los violentos de la izquierda que con esto están provocando un contragolpe de derecha, y quién sabe si no son ya instrumentos de esa manipulación que ya se anuncia hasta con nombres. ¡No hay que jugar con el polvorín de nuestra patria!…” 04 Noviembre 1979

“…Por otra parte no aprobamos la forma irresponsable y precipitada con que actuaron el ERP y las LP-28, llamando a la insurrección popular el martes y miércoles, dando armas a las personas que respondieron a su llamado con lo que provocaron la muerte de por lo menos de 31 personas y más de 80 heridos…” 21 Octubre 1979

En su diario personal, monseñor deja constancia de que se reunía con ellos y aprovechaba estas reuniones para pedirles cordura, paciencia, control, sin embargo, estas personas, perseguidos por las fuerzas del Estado, manifestaban su intransigencia y su combatividad. La violencia, para ellos, era la única alternativa, monseñor intentaba conducirlos por caminos de diálogo, que si bien era cierto la situación era complicada, les invitaba a dialogar antes que a medir fuerzas por medios violentos.

“…a las cuatro de la tarde, tuve audiencia con elementos de las ligas populares 28 de febrero (LP 28) que mantienen una actitud intransigente. Les ofrecí que podía conseguirles un diálogo con las nuevas autoridades del gobierno, pero dijeron que tenían que consultarlo a su dirigencia, y que no creían ellos que fuera conducente, ya que ellos estaban completamente en desacuerdo porque esta junta es nada más un estorbo al proceso de la insurrección del pueblo. Traté de hacerles comprender, pero son muy obstinados…” Su diario, 22 Octubre 1979

Muchos compatriotas desconocen estos textos, pero claro, los desconocen porque nunca han leído sus homilías, ni escuchado un fragmento siquiera, lo cual es incomprensible, pues gracias a lo cercano de monseñor con la tecnología del siglo XX, las tenemos todas en audio, en cassetes, pero ahora, en el siglo XXI, pasadas a formatos digitales, MP3. Los detractores tienen como única consejera a su ignorancia, basándose en su total desconocimiento del pastor, y basándose en este único fragmento de su penúltima homilía, afirman que monseñor Romero solamente criticaba a la fuerza armada, a los militares, algunos incluso no solo lo comentan sino que “aseguran”, que monseñor “JAMÁS, habló de los delitos y pecados de los grupos de izquierda”, que “nunca hablaba de los asesinatos de la guerrilla” insipiente, que “miraba solo a los muertos de izquierda y no a los de derecha”, que “no hablaba de los secuestros de los grupos armados de izquierda”, por eso, lo acusan de ser parcial respecto a estas dos fuerzas antagónicas, por eso, le difamaban y le siguen difamando, le ofenden, le calumnia, y por eso reniegan de su testimonio de vida.

Lo tratan de “hijo de puta” para arriba… lo llaman “comunista”, que “solo defendió a los guerrilleros”. Pues bien, nada es más alejado de la realidad, que estas tonteras. Qué sabia es la frase “La ignorancia es atrevida”, aquí cae como anillo al dedo, sobre estos personajes que no se dignan en investigar sino, intempestivamente lanzan su veneno acusador. Aún sabiendo qué fácil sería escuchar una homilía, solo tomar 1 o 2 horas de su tiempo y meterse al espacio de la internet. En parte, esto también se comprende por el papel que jugaron los medios de comunicación social salvadoreños, entiéndase los periódicos escritos La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy, Diario el Mundo, Diario La Opinión, noticieros televisivos de la telecorporación salvadoreña, las radios de ASDER[2], pues todos se unían para difamar al pastor, los padres y madres de familia de los años ochentas fueron envenenados con calumnias y las dieron por ciertas, ahora, casi 40 años después, han transmitido esos corazones envenenados a sus hijos, resultando el mismo producto, el rechazo. Los medios de comunicación aplicaban la conocida máxima: “Difama, difama, que al final la duda queda”. Pues bien, la duda ha quedado en mucho de nuestro pueblo. Duda que muchos, en lugar de investigar para disiparla, la convierten en certeza.

Nosotros, por nuestra parte, sigamos tratando de escudriñar el mensaje de monseñor Romero para descubrir la imparcialidad de su mensaje. Hagamos un repaso de las denuncias que monseñor Romero hacía a las organizaciones populares y sus brazos militares. Leamos lo que les echaba en cara. Cuando ellos cometían abusos, monseñor no los toleraba ni los solapaba, ¡¡¡ TAMBIÉN LOS DENUNCIABA !!!, pues como él mismo decía, “…Por eso, cuando se me dice que yo sólo me fijo en una clase de muertos y no en otros, yo digo: ¡la muerte me duele tanto en cualquier hombre que sea!…” 01 Julio 1979

Como un Obispo ortodoxo, sabía que su papel, no era identificarse con un sistema político, sino con los más necesitados

“…La Iglesia por eso no se identifica con ningún sistema político. La Iglesia no se puede identificar con ninguna organización política. La Iglesia no puede ser un sistema, está por encima de todos los sistemas porque trae consigo la fuerza insuperable del Ministerio Pascual, o sea, la muerte y la resurrección de Cristo…” 12 Abril 1979

“…Quiero ratificar, entonces, la voluntad de la Iglesia. Nadie desconfíe. Ni aquellos que quisieran embrocar a la Iglesia o hacerla despreciable ante el pueblo; será calumnia si dicen que he bendecido tal o cual movimiento. La Iglesia no se identifica con ningún movimiento, ni con ningún partido, ni con ninguna organización. Ella es autónoma y está dispuesta hasta quedarse sola con tal de defender al Señor…” 21 Octubre 1979

“…En la actualidad se presentan, creo yo tres opciones: la del gobierno, la de la oligarquía y la de las organizaciones populares. Cada uno es libre de tomar la opción que quiera. Pero como Iglesia, sí tenemos que señalar a cualquier opción, el criterio evangélico, de orientarlo hacia el bien del pueblo…” 13 Enero 1980

“…Los que están a la derecha y miran a la izquierda, todo lo miran terrorista; y los que están a la izquierda y miran a la derecha, todo lo miran reaccionario. Una perspectiva más fina hace distinguir: no todo lo que está a la izquierda es terrorismo; hay muchas reivindicaciones que se buscan que son justas. No porque se pide justicia social, mejores sueldos, ya se es terrorista. Movimientos sindicales y todo ese legítimo movimiento de organización no se debe reprimir únicamente considerándolo de izquierda como si fuera todo terrorista ¡Tiene que distinguirse! Si es violencia fanática, ya lo hemos dicho, no estamos de acuerdo con nada de eso. Pero si es reivindicación justa, hay que atenderlo. Así como en la derecha no todo es pronunciamiento de «falange», hay también voces honradas, hay también capitales muy buenos, muy honrados que tratan de dialogar y de entenderse, de participar y de poner en práctica la doctrina de la Iglesia. ¡Esa sería la salvación!…” 01 Abril 1979

“…el asesinato de tres policías en la carretera a San Marcos, donde quemaron también, un radiopatrulla. Se atribuye a las FPL este asesinato de los policías…” 09 Septiembre 1979

“…desde mayo estoy diciendo que no es lícito quemar buses…” 09 Septiembre 1979

“…Ustedes tienen que darse la sociedad que ustedes quieren: democrática, socialista, comunista; son ustedes el pueblo…” 11 Noviembre 1979

“…llamé, en concreto, a los dos extremismos: al extremismo de derecha que ve sus privilegios en peligro y que puede dar un contragolpe de derecha para mantener la situación injusta, diciéndoles que tienen que oír la voz de la justicia y el reclamo de los pobres… También, me dirigí al extremismo de izquierda para decirles que su imprudencia, el no esperar a ver hechos antes de dar un juicio; y mucho más grave todavía, actuar, una violencia en esa situación no es insurrección legítima porque ya hay un camino abierto para una negociación pacífica. Y quien se obstina en no aceptar más camino que el que él concibe -decía yo-, en este momento es un pecado grave contra el bien común, el no hacer un esfuerzo de madurez política y de reflexión para negociar con los otros el bien de la patria y no el interés de mi grupo…” 21 Octubre 1979

“…Por otra parte, la izquierda también comete crueles desmanes. Se atribuye al ERP, la muerte del regidor de Armenia, del Modesto Jacobo Villalta. También son grupos extremistas de izquierda quienes asesinan a dos miembros de ORDEN, destruyeron vehículos, máquinas costosas que están trabajando para el progreso de aquellos cantones. Abren zanjas en las carreteras, estorban la circulación libre, ocupan templos sin reparar los daños que hacen. Tampoco podemos decir que esto está bueno…” 26 Agosto 1979

“…Hermanos, hoy hay mucho ruido: tomas de iglesias y con el ruido de los parlantes todo el día, que ya cansan al vecindario; manifestaciones, tiroteos, gritos. Todo eso no salva si eso no lleva un trasfondo de interioridad, de reflexión, de planificación; es demás, nos están arruinando más. Dice el Concilio, lo que hoy hace falta al mundo no son sólo técnicos de las artes, de las ciencias, de las cosas exactas; hacen falta, sobre todo, los técnicos en humanidad. Lo que hoy hace falta a la civilización es la sabiduría, la reflexión. Por eso, yo voy pidiendo como un mendigo a todas partes; ¡recen!, ¡recen mucho por la Iglesia!, ¡reflexionen!…”  09 septiembre 1979

Para los que conocemos a monseñor, es claro que la posición de su arquidiócesis se identificaba únicamente con las líneas del Evangelio. Los movimientos políticos e ideológicos quedaban en un tercer plano, puesto que el segundo lugar, lo ocupaba el pueblo. El Evangelio ante todo. No había otra forma de medir la posición de la arquidiócesis… únicamente leyendo el Evangelio.

CENTROAMÉRICA, VÍCTIMA DE “LA GUERRA FRÍA”

Las guerras en El Salvador, Nicaragua y Guatemala, se vieron atrapadas en lo que la historia conoce como la famosa “guerra fría”, que era un conflicto entre las dos potencias mundiales, que surgieron después de la segunda guerra mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética. Por cosas de la historia, la coyuntura política mundial era complicada. Las potencias mundiales se mostraban los dientes y los países tercermundistas, eran los que pagaban las consecuencias. El poder de las potencias mundiales se mostraba en los conflictos pequeños. El Gobierno salvadoreño, era abiertamente apoyado por los norteamericanos, las fuerzas de izquierda eran, a escondidas, apoyadas por Nicaragua y Cuba, países que a su vez habían recibido algún apoyo de la Unión Soviética. Las fuerzas de izquierda reclamaban, con muchísima razón, justicia social y clamaban que luchaban por eso, pero Monseñor encuentra en ellos una rendija de hipocresía.

“…Me extraña por ejemplo, ¿por qué tanto clamor contra el imperialismo y cuando los periódicos y en todas partes se anuncia la invasión de Rusia a Afganistán, no se ha dicho nada? Es que también el atropello es injusticia, aún cuando lo hagan quienes simpatizan con mis ideas. Si de verdad soy justo, tendré que reprochar las injusticias aunque sea de mi amigo…” 13 Enero 1980

“…Entonces decimos: que tanto el comunismo como ese capitalismo que quiere adormecer al pueblo, quieren una religión que sea opio del pueblo. Y que cuando el Papa dice: «una religión que no sea opio del pueblo», está denunciando tanto al comunismo que quiere apartar el sentido religioso de la vida, como el capitalismo que quiere manipular la Iglesia para sus cosas y sus intereses…”   14 enero 1979

LOS ASESINATOS DE LAS ORGANIZACIONES POPULARES

Las denuncias de los asesinatos, no eran únicamente desenmascarando a las fuerzas del Estado. En esos horrorosos años, caían de un bando y de otro, aunque, para ser honesto, más de un bando que del otro, monseñor les denuncia a ambos, los asesinatos de las fuerzas de izquierda y de derecha.

“…Quiero decirles a los obreros, también que cuiden, como Cristo, llamando a la reflexión; que no se dejen manipular por intereses ajenos a sus reivindicaciones laborales. Y sean también, ecuánimes en sus reclamos, teniendo en cuenta el conjunto social y no solamente su situación personal…” 09 Septiembre 1979

“…decía el Cardenal Mindszenty, hablando de los templos de Hungría bajo la persecución comunista: «Si un día no pudiéramos cantar el himno nacional en las calles, siempre quedarán las catedrales donde se expresará la voz libre del patriotismo y del pueblo..» 05 Agosto 1979

“…las FPL[3] asesinaron a un mayor retirado que era jefe de ORDEN[4] en Santa Ana. También aparecieron asesinados: un oficial de enlace de ORDEN, en Cabañas; un ex-diputado y un ex-juez de paz en San Miguel; dos agentes de la Policía de Hacienda…” 01 Abril 1979

“…Otro falso mesianismo hoy, también muy de moda, es cuando Cristo le dice a Pedro: «Tú piensas como los hombres y no como Dios». Tal vez hay buena voluntad en las liberaciones reivindicativas del pueblo, las organizaciones políticas populares; todo aquel que se preocupa por la justicia social, todo aquel que ve evidente las injusticias, el atropello por todas partes y tal vez lucha, porque esto no puede ser así. Hoy nadie puede ser insensible a lo que está pasando. Todos tenemos que tomar acción, pero que no vaya a ser una acción como la que Cristo le critica a Pedro: sólo preocuparse de los intereses de los hombres sin pensar en los proyectos de Dios. Por eso fallan muchas iniciativas y estrategias de la política actual; porque sólo piensan como hombre, sin trascendencia, sin mirar el proyecto de Dios como Cristo lo miraba: «Sí yo soy el liberador. Yo soy el Mesías que Dios ha mandado pero ante todo quiero respetar la voluntad de mi Padre: Padre, si es posible, quita de mí este cáliz, pero no se haga como yo quiero, sino como Tú». Ésta es la verdadera liberación: la que arranca de la voluntad de Dios y en Dios tiene fijos los ojos para no apartarse a un falso mesianismo, a una falsa liberación…” 16 Septiembre 1979

“…En la huelga de Cartotecnia[5] hay rehenes a quienes el BPR no permite ver. Sus familiares han pedido la intervención del Arzobispado. Quiero decirles, si esta palabra llega a los responsables, que procedan con humanidad y que tengan en cuenta las angustias de estas familias…” 16 Septiembre 1979

“…Tengo que lamentar que las FARN[6] hayan asesinado al Señor Ernesto Liebes. Me duele que en El Salvador haya una familia más que sea víctima de la violencia. A todos los parientes del Señor Liebes les expreso mis condolencias y ofrezco mis oraciones por el difunto… Y hago un nuevo llamamiento a los de la FARN para que busquen una solución que no implique sacrificio de vidas humanas. ¡Ya basta!…” 25 Marzo 79

“…Culpa de las organizaciones políticas populares: ¿Qué mentalidad tienen sus dirigentes? ¿Qué respeto hay en esos corazones para la vida y la misión de la Iglesia? ¿Qué sentimientos de solidaridad hay con el pueblo que es el que se beneficia de la celebración pública de su culto? Pasan por encima de todos esos valores para hacer prevalecer únicamente su estrategia; para gritar, para clamar -desde la ocupación del templo- sus justas reivindicaciones tal vez. Ellos son culpables también…” 02 Septiembre 1979

 “…Yo, como pastor de la Arquidiócesis, no ambiciono otra cosa que construir la Iglesia…” 23 Septiembre 1979

Defendía a todos, también a los personajes del gobierno, en tanto eran hijos de la patria, hijos de Dios que debían ser respetados por sus derechos humanos.

“…Hemos defendido la vida del Canciller Borgonovo Pohl, y estamos queriendo defenderla. No queremos que lo vayan a hacer víctima de la violencia. Pero junto con esa madre de Borgonovo Pohl que sufre, estamos con las madres de todos los prisioneros, de todos los que sufren. No estamos, pues, por una clase social…”  21 Enero 1979

Las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, la Guardia Nacional, La Policía de Hacienda, ORDEN, eran cuerpos militares armados y represivos con presencia en todo el territorio nacional, que a diario cometían violaciones a los derechos humanos. Luego, el sistema judicial solapaba y encubría estos crímenes, muchas veces, fueron los mismos juzgados, la asamblea legislativa salvadoreña quienes, obstaculizaron las investigaciones de los delitos. Eran una verdadera fachada de impunidad. Los medios de comunicación, prensa radial, escrita y televisiva, encubrían todo, minimizaban los crímenes de las instituciones estatales y maximizaban las acciones de la guerrilla insurgente. Basta echarle un vistazo al “Informe de la comisión de la verdad de las Naciones Unidas”, para corroborar estas afirmaciones.

Sabiendo que las muertes de agentes de los cuerpos de seguridad, aunque eran los cuerpos represivos, eran también hijos del pueblo. Monseñor bien sabía que sus miembros eran siempre el mismo pueblo pobre, hijos de Dios.

“…Tenemos que lamentar en esta semana también, la muerte de dos policías. Son hermanos nuestros. Ante el atropello y la violencia jamás he parcializado mi voz. Me he puesto con compasión de Cristo al lado del muerto, de la víctima, del que sufre; y he pedido que oremos por ellos; y nos unimos en solidaridad de dolor con sus familias. He dicho que dos policías que mueren, son dos víctimas más de la injusticia de nuestro sistema que denunciaba el domingo pasado, entres sus crímenes más grandes lograr confrontar a nuestros pobres – policías y obreros o campesinos; pertenecen todos a la clase pobre -. La maldad del sistema en lograr el enfrentamiento de pobre contra pobre. Dos policías muertos son dos pobres que han sido víctimas de otros, tal vez pobres también, y que en todo caso son víctimas de ese dios Moloc, insaciable de poder, de dinero; que con tal de mantener sus situaciones no le importa la vida ni del campesino, ni del policía, ni del guardia, sino que lucha por la defensa de un sistema lleno de pecado…” 30 abril 78

Como podemos analizar, monseñor les dio duro a las fuerzas de izquierda, nunca las solapó, siempre fue claro con ellas, contrario a lo que sus detractores falsamente dicen de él.

LOS SECUESTROS.

Los secuestros en El Salvador, eran muy comunes. Secuestraba la derecha y secuestraba las organizaciones populares de izquierda. Monseñor Romero habló muchas veces de secuestros, que en esos días habían muchos casos. La izquierda secuestraba y lo hacía por dinero. Con los rescates financiaban su violento accionar, monseñor Romero los denuncia y les pide respeto a las vidas de estas personas. Por su parte la derecha también secuestraba, pero su objetivo era otro, sacar información o simplemente secuestrar para luego matar. Aún aquí hay otras diferencias. El secuestrado por grupos de izquierda tenía algunas posibilidades de recuperar su libertad, si se pagaba el rescate y se cumplían las exigencias de los secuestradores, pero el que era secuestrado por grupos de derecha, tenía casi nulas posibilidades de salir vivo del problema. Los grupos de derecha no necesitaban dinero, ese lo tenían garantizado, lo más probable es que terminaran muertos, aunque ciertamente incluso pagando rescates, algunos secuestrados por grupos de izquierda, también terminaron muertos.

¿Qué decía monseñor de los secuestros? ¿Acaso solo reaccionaba cuando los campesinos eran secuestrados? Este era su clamor ante el secuestro de prominentes personajes del gobierno y de empresarios salvadoreños.

 “…Gracias a Dios liberaron a don Jaime Conde, que había sido secuestrado durante diecisiete días. Pero aún no han liberado a don Carlos Rafael Nieto. Ustedes vieron un pronunciamiento en que se hace un llamado al ERP para que los liberen. Ya cumplió la familia las condiciones que le pusieron y es imposible que cumpla una nueva exigencia. Hermanos, por eso decimos que nuestro juicio tiene que ser imparcial: si es cierto que juzgamos duramente las injusticias del gobierno, también tenemos que ser severos en el abuso de ciertos poderes de la extrema izquierda…” 02 Septiembre 1979

“…Por último quiero alegrarme con la liberación de los secuestrados don Luis Escalante Arce y los dos norteamericanos McDonald y Buchelli y al mismo tiempo lamentar que sigan en el cautiverio el Señor Jaime Battle y el Señor Jaime Hill. En nombre de estos derechos humanos que hemos estado defendiendo, yo hago un llamamiento nuevo a los captores de estos dos hermanos nuestros para que les den pronto la libertad que tanto necesitan ellos y sus familiares…”   11 Noviembre 1979

 “…Esta semana se ha caracterizado también por la violencia y la tensión. El secuestro del Sr. Miguel Miguel, el asesinato del Sr. Delegado de Suiza, el asesinato de varios dirigentes sindicales y magisteriales. Haciendo un resumen de las muertes violentas de mayo, resultan 115 muertos, tanto de cuerpos de Seguridad, de ORDEN, de BPR, y de otras agrupaciones, como de transeúntes. Y se han acrecentado un número trágico de gente que aparece asesinada en los caminos…” 03 Junio 1979

“…quiero manifestar el fracaso de nuestro deseo de intervenir en el hallazgo de doña Elena Lima de Chiurato. Hemos visto de cerca la angustia de esta familia. El esposo entre lágrimas me decía: «Yo temo lo peor, veinticinco años de matrimonio que terminen así; pero siquiera que me entreguen su cuerpo muerto». Yo suplico en nombre de Jesucristo nuestro Señor y de su Iglesia, a la que tengo el honor de representar, en nombre de lo más noble de los corazones que estamos en esta reflexión, incluso tal vez los mismos que cometieron este crimen de raptar una persona, que se compadezcan ante el dolor humano y den noticia. Comuníquense, ya sea conmigo, que me he ofrecido a la mediación, o ya sea directamente con la familia de la Señora de Chiurato. Yo les suplico encarecidamente…” 02 Octubre 1977

“…Y este no a la violencia queremos también decirlo en esta semana cuando hemos tenido las noticias de un nuevo secuestro en el señor Safie…” 25 Diciembre 1977

“…Han sido secuestrados y sentimos la suerte de ellos y el sufrimiento de sus familias: el Sr. Jaime Battle, desde el 13 de septiembre; el Señor Dennis MacDonald, desde el 21 de septiembre; el Señor Mardoqueo Arnoldo Castillo, tenedor de libros de la Alcaldía de Apaneca; el Señor José Obdulio Borja, cuarto regidor de la Municipalidad de Apaneca, desde el 20 de Septiembre y el joven Roberto Renderos, hijo del mandador de una finca del mismo lugar, desde el 20 de septiembre…” 23 Septiembre 1979

 En su diario, refleja su aflicción por los secuestros, tanto que aceptaba reuniones con miembros de la guerrilla, para buscar soluciones a los secuestrados por estas fuerzas.

 “…por la tarde vinieron los mensajeros de las FPL, a llevar la respuesta de parte de la familia del señor Dunn, ex embajador de Sudáfrica, que está secuestrado. Envié una respuesta a las FPL, por medio de las personas encargadas de esta comunicación. En ellas iba la respuesta de la familia del señor Dunn y también una carta mía, en que invocaba los valores humanos para que se diera libertad a este pobre hombre cuya esposa está gravemente enferma…” Su diario, 15 enero 1980

Fueron muchos los empresarios secuestrados, tanto nacionales como extranjeros, quienes encontraron en monseñor Romero un defensor de sus derechos.

“…Sufrimos y nos hemos alegrado también, con el secuestro y el aparecimiento de Gloria Magdalena Querlet Batarsé, en Santa Ana. La Policía la rescató, pero sus padres tuvieron que pagar ¢ 15.000.000…” 10 Septiembre 1978

 “…Los cuatro secuestrados es una triste noticia que también sitúo en este campo. Los Señores Fritz Schuitema, Ian Massie, Michael Chatterton y Takakasu Susuki, siguen secuestrados. Con las tres empresas y familiares he tenido relaciones personales en mi sincero deseo de ayudar pastoralmente…” 17 diciembre 1978

“…No podemos dejar de lamentar, hermanos, en esta mañana, a la luz de este mensaje que tiene dinamismo social y le preocupa la vida del mundo, el nuevo secuestro del Gerente General de Erickson, Sr. Kjell Bjork y como también lamentamos el misterio en que se envuelve el desaparecimiento de don Armando Monedero y lo mismo que del Sr. Matsumoto. Todo el montaje que se ha hecho en este último caso y que lleva implicaciones muy peligrosas, ojalá no sean pretextos para atropellar más personas…” 20 agosto 1978

“…Pero a estos grupos políticos, yo también les invoco sus sentimientos humanos. Tal es el caso, por ejemplo, del secuestro del Sr. Dunn ex-Embajador de África del Sur. Yo he sido aceptado como medianero, y yo quiero decirles: ¡agilicen la comunicación, se está muriendo una esposa y hay un hombre que sufre la privación de su libertad! Si de veras son fuerzas populares para el bien de los hombres, aquí están machacando la dignidad de un hombre, y atropellando el dolor de una esposa, urge que se resuelva éste y otros problemas víctimas de la violencia…» 13 Enero 1980

“…La presencia de esos cadáveres viene a ser como la síntesis del secuestro del Señor Ernesto Liebes, que no se sabe dónde está y su mala salud hace presagiar desenlaces trágicos. 21 Enero 1979

Monseñor es tajante, claro y lapidario con los que usan este tipo de acciones sea el motivo que sea.

¡Ténganlo en cuenta violentos del secuestro! El secuestro no es civilización como no es civilización los desaparecidos, ni los encarcelados sin juicio. Eso es salvajismo, todo eso…” 21 Enero 1979

“…debemos recordar que el único orden y la única paz que Dios quiere es la que se basa en la verdad y en la justicia…” 01 Julio 1979

 “…Refiriéndonos a los secuestros, gracias a Dios, después de tantos domingos de clamar la libertad de los dos banqueros ingleses, ya están en su tierra y con su familia. También el Señor Miguel Armando Miguel, del cual nos preocupamos, ya está puesto en libertad…” 8 Julio 1979

Sin embargo, a pesar de las numerosas denuncias de los grupos de izquierda, si alguien es acucioso y se dispone a estudiar sus homilías, podrá descubrir que en sus denuncias, predominan los reclamos contra las fuerzas estatales, que contra la insipiente guerrilla. Me atrevo a decir que por cada 10 reclamos a las fuerzas populares, hacía 100 a las fuerzas estatales, ¿Por qué? ¿Es esta acaso, la prueba de su parcialidad? Esto es muy sencillo de responder. El volumen de sus denuncias y la disparidad entre sus llamamientos a unos y otros, se debía a la disparidad de las violaciones a los derechos humanos que se daban a  diario. El Estado fue, por mucho, el mayor violador de los derechos humanos.

Esta discriminación aparece clara en la situación concreta de este año. Sólo de enero a junio aquí en El Salvador: 406 asesinatos, de ellos, 107 campesinos, ninguno del sector latifundista; 307 capturados, 129 campesinos, ningún capturado latifundista. ¿Qué significa esto sino un deterioro tremendo de aquellos que tienen el poder para guiar el bien común de la patria, parcializándolo sólo a un sector…? 06 Agosto 1979

Para apoyar esta idea de que el Estado fue el responsable de la mayor parte de las violaciones a los derechos humanos, y, por tanto, era a los que más denunciaba, podemos hacer referencia a un Artículo sobre La Comisión de la Verdad para El Salvador, de Thomas Buergenthal, quien fue uno de los tres comisionados elegido por las Naciones Unidas para dirigir las investigaciones de la Comisión. “Los Comisionados habíamos presumido y esperado, que podríamos encontrar un número más o menos parejo de graves hechos de violencia atribuibles a uno y otro lado en el conflicto. De ser así, nuestra tarea hubiera sido más fácil desde el punto de vista político y nos hubiera dotado de esa credibilidad que es resultado de la percepción pública de que se ha obrado imparcialmente. Ninguno de nosotros era tan ingenuo como para desconocer esa realidad, ni tampoco había entre nosotros alguien que tuviera un interés especial en favorecer o proteger a cualquiera de los lados en el conflicto.”

Claro ¿Por qué habría algún interés de favorecer a una de las partes? Eran extranjeros y su profesionalismo estaba en juego. Su tarea era de una altura de Estado. No podían ni debían inclinarse hacia ningún lado. Su misión empezaba ahí, en la “imparcialidad”, en la “justicia”, en relatar los hechos que sucedieron, tal y como sucedieron.

El Informe de la Comisión de la Verdad, del cual se hablará más adelante, investigó hechos sucedidos de 1980 a 1992. Monseñor Romero denunció hechos sucedidos de 1977 a 1980. Lo que refleja el informe de la Comisión de la verdad en la década posterior a monseñor Romero es exactamente, en retrospectiva, lo que sucedió en tiempos de monseñor Romero.

“Además, estábamos convencidos que el éxito de nuestra misión y nuestras reputaciones individual y colectiva, dependían de nuestra capacidad de rendir un informe absolutamente transparente e imparcial. Pronto nos dimos cuenta, sin embargo, que no se alcanzaría este ideal de un informe cuantitativamente equilibrado. A pesar de la impresionante propaganda montada durante la guerra para dar la impresión contraria, el lado del gobierno había cometido un número bastante mayor de atrocidades que el FMLN. Además, algunos de estos hechos, entre ellos la masacre de El Mozote, donde fueron aniquilados cientos de civiles inocentes, no tenían paralelo entre los crímenes cometidos por el FMLN”[7]

El señor Buergenthal es claro al hacer este análisis. “Cuantitativamente”, el informe NO fue equilibrado, pero no podían hacer nada, ya que fue en esas proporciones que la población denunció.

“Las demandas que recibió la Comisión ofrecen pruebas estadísticas muy reveladoras sobre este desequilibrio. Los testimoniantes atribuyen casi el 85% de los casos a los agentes del Estado, a grupos paramilitares aliados a éstos y a los escuadrones de la muerte.

Los efectivos de la Fuerza Armada fueron acusados en casi el 60% de las denuncias, los miembros de los cuerpos de seguridad en aproximadamente el 25%, los miembros de escoltas militares y de la defensa civil en aproximadamente el 20% y los integrantes de los escuadrones de la muerte en más del 10% de los casos. Las denuncias registradas, responsabilizan aproximadamente en el 5% de los casos al FMLN[8]

Su denuncia fue conforme a los hechos reales de la patria. El que afirme lo contrario, desconoce la realidad de la patria.

El Estado violaba los derechos humanos, pero también las organizaciones de izquierda, los primeros más que los otros, monseñor Romero denuncia a ambos y precisamente por sus denuncias contra los grupos de izquierda, por no estar “casado” con estas organizaciones, lo llegaron a criticar y a juzgar de que era de “derecha”, monseñor Romero les hace la aclaración pertinente. “…Es divertido, yo he recibido en esta semana acusaciones de los dos extremos: de la extrema derecha, porque soy comunista; y de la extrema izquierda, porque ya me estoy haciendo de derecha, yo no estoy ni con la derecha ni con la izquierda, estoy tratando de ser fiel a la palabra que el Señor me manda predicar, al mensaje que no se puede alterar, al que a unos y a otros les dice lo bueno que hacen y las injusticias que cometen. 03 Junio 1979

Un paréntesis. Nótese de cómo monseñor Romero, dentro de estas palabras pronunciadas en Junio de 1979 dice “…porque soy comunista…” Sepa el lector, que aún hoy, 35 años después de haber sido asesinado, aún y cuando se ha demostrado hasta la saciedad que monseñor solo predicaba a Jesús de Nazareth y su Evangelio, siguen existiendo personas mal intencionadas que calumnian, atacan y ofenden su misión. No se extrañe si algún día, aparece un audio con monseñor Romero diciendo “…porque soy comunista” Cualquiera de estos personajes mal intencionados perfectamente podría utilizar estas palabras “soy comunista”, para calumniarle. Como tenemos la grabación, el audio, perfectamente pueden sacarse esas palabras y poner en boca de monseñor que “soy comunista”, y darlo a conocer. La tecnología está tan avanzada que sería fácil para cualquier persona incluso hacerlo artesanalmente y difundirlo. Por supuesto que miles de personas más creerían estas calumnias pues serían palabras con el mismo tono de voz de monseñor y claro, pues es su voz, pero como bien sabemos, serían palabras sacadas del contexto.

Sigamos analizando sus denuncias a la parte de las organizaciones populares.

“…No se puede pretender llevar un consuelo a las familias de los desaparecidos (pedían dinero en rescate), sumiendo en la misma angustia a otra familia. Jamás se puede hacer un mal como medio para adquirir un bien…” 09 Julio 78

Este texto anterior, se referíaal secuestro, por parte de las FARN, del empresario japonés Fujio Matsumoto. El secuestro aparentemente, era para obtener dinero, y ese dinero, según las organizaciones populares que se atribuían esa acción, era para proporcionarle comida y ropa a las familias de los desaparecidos por el Estado. Monseñor dice que no se puede hacer un bien “darles bienes a estas familias”, ocasionando un mal, el secuestro de un empresario.

“…Y aquí quiero mencionar atentados terroristas de esta semana. Se ametralla la Corte Suprema de Justicia. Se secuestra a don Ernesto Sol Meza, a don Luis Méndez Novoa y al Sr. Fujío Matsumoto. Y una vez más tenemos que decir no a la violencia y recordar ante estos tres nombres y estas tres familias que están sufriendo esta situación, la palabra y el recuerdo del Papa Pablo VI que, precisamente en estos días, ha pronunciado otro No a la violencia a propósito del secuestro y asesinato del político y cristiano, Aldo Moro…” 21 mayo 1978

 “…Así, queridos hermanos, en esta semana por ejemplo, yo he esperado, con angustia y, esperanza, una respuesta a la angustia de la señora de Matsumoto. En todos los periódicos se publico el llamamiento de parte del Arzobispado, que haciéndose eco a ese sufrimiento, está seguro de que ha de llegar a aquellos que saben el paradero del Sr. Matsumoto. ¿Dónde está? y ¿cómo esta? Es lo que ésta esposa desea saber con las manos abiertas a toda negociación posible de su encuentro con él…” 09 Julio 78

“…Por lo menos 24 personas fueron asesinadas esta semana por motivos políticos. Siguen matando maestros. Continúan apareciendo cadáveres no identificados en distintas partes del país. Son tantos los que han muerto así, que ya se hace difícil hasta mencionar sus nombres o la vertiente política a la que pertenecen. Pero todos denuncian una danza macabra de venganza, de una violencia institucionalizada, pues unos mueren así directamente víctimas de la represión y otros mueren precisamente por servir a esta represión. 01 Julio 1979

Para monseñor Romero, los cadáveres de uno u otro lado se debían a una sola cosa… a que el reino de las tinieblas se había apoderado del país. El sistema instaurado actuaba con total impunidad, con alevosía, los ídolos adorados en esta patria, el poder, el dinero, la riqueza, estaban cumpliendo su cometido.

“…Podemos decir que nuestro sistema es como aquel dios Moloc, insaciable en cobrarse víctimas, ya sea los que están contra él, ya sea también los que le sirven. Así paga el diablo. Por eso, cuando se me dice que yo sólo me fijo en una clase de muertos y no en otros, yo digo: ¡la muerte me duele tanto en cualquier hombre que sea!…” 01 Julio 1979

LA VIOLENCIA, PAN DIARIO DE LOS SALVADOREÑOS

Ya hemos hablado que la violencia era la cruz diaria de los salvadoreños. Día tras día monseñor Romero era informado de lo que sucedía y como él caminaba a diario por los cantones, conocía perfectamente la realidad. Su predicación hablaba del cielo, explicando las escrituras pero también, hablaba de la tierra, denunciando la violencia.

La violencia se gestaba en unos como represión y en otros como reacciones a la represión.

Los sabotajes de las fuerzas de izquierda.

Respecto a las acciones de sabotaje, destrucción y ataques de los grupos de izquierda, monseñor tenía una palabra de denuncia tajante frente a ellos.

“…No vamos a ocultar tampoco del otro extremo. No estamos de acuerdo con las acciones terroristas; y también, las acciones de los movimientos políticos militares han cometido excesos. En un enfrentamiento con la Guardia Nacional murieron 2 supuestos miembros de la FPL y un guardia. Fueron asesinados 3 miembros de las FARN en circunstancias todavía no claras. No se han difundido noticias sobre la suerte de tres secuestrados, por los cuales también hemos clamado: los dos ingleses y últimamente el Sr. Miguel Miguel. El 3 de junio las FPL queman tres avionetas en Santa Ana; y quemaron una gasolinera en Sonsonate y quemaron la Alcaldía de San Martín, y cuatro alcaldías más. No se sabe quién destruyó el puesto de Guardia Nacional de la Hacienda e Ingenio El Cataño, el 4 de junio. Sigue siendo un misterio el asesinato del Sr. Encargado De Negocios de Suiza. Esperamos que se estén poniendo los medios para investigar tantas cosas. Y repito: de ninguna manera la Iglesia puede aprobar estos terrorismos inspirados, tal vez, en el resentimiento o en la venganza…” 10 Junio 1979

 “…Yo recibí el caso doloroso de un dueño de bus en el cual pone toda su esperanza, don José Parada Alas, de la Ruta 30. Le queman un bus de ¢118.000 de costo, que debía todavía en gran parte y está viendo como salva algo para poder seguir trabajando. Estas situaciones no las podemos desconocer. Yo creo que aquellos que llevan la violencia hasta estos extremos debían de recapacitar que así no se reivindica un pueblo, hundiéndolo más, sino que deben de tomar los lenguajes apropiados para que se escuche por el pueblo y sea simpática al pueblo una promoción liberadora…” 23 Septiembre 1979

“…Como dijo Cristo: «Amad a los que os persiguen y calumnian, haced el bien a los que os aborrecen». Esto predicamos. No a la venganza. No a la lucha de clase. No a la violencia. Si sólo uno que este ciego no puede ver que en estas circunstancias de violencias, de persecuciones, hemos estado con el que sufre, sea pobre o sea rico…”  21 Enero 1979

“…y así se explica que haya sobre todo jóvenes que crean que no es con el amor de las Bienaventuranzas que se va a ser un mundo mejor, sino que optan por la violencia, por la guerrilla, por la revolución. La Iglesia jamás hará suyo ese camino, que quede bien claro una vez más, que la Iglesia no opta por esos caminos de violencia, que todo lo que se diga en este sentido es calumnia…” 29 enero 1978

La palabra de monseñor fue dura con la violencia y los violentos. Defendía a su pueblo, porque lo sentía su obligación como pastor. Incluso, monseñor abogaba no solo por los salvadoreños, ni siquiera solo por los cristianos, como bien se refiere en el siguiente texto a un ciudadano japonés, cuya creencia religiosa estaba muy alejada de Cristo mismo, pero monseñor le defiende en tanto está convencido que es un hijo de Dios, aunque él, el empresario japonés, no lo sepa.

“…Queremos solidarizarnos también, con la angustia de la Sra. de Matsumoto, que está ofreciendo ¢ 50.000.00 para quien le dé razón, siquiera del cadáver de su esposo, por razones de orden religioso. Según su religión tiene que interceder la cremación -quemar el cadáver- para considerarlo como muerto. Y también dice, porque no quiero regresar a mi patria sin llevar las cenizas de mi querido esposo. Comprendamos esta situación y ojalá, pues, no se sea tan cruel. ¡Porque alguien sabe! Tal vez me está escuchando el que sabe el misterio. ¡Manifiéstelo!…” 10 Septiembre 1978

“…Cómo quisiera yo desvirtuar todas esas falsas idolatrías, que al fin y al cabo no son más que debilidades de la carne y que no conducen a nada bueno, para poner en cambio en el corazón de los guerrilleros, de los violentos, de los que atropellan, de los que torturan, de los que ponen su fuerza en el dinero, en la política, que la fuerza solamente viene de Dios; y que sólo la fe es capaz de trasladar montañas y de hacer felices a los pueblos y a la historia…”            02 Octubre 1977

Otros llamados y denuncias contra las organizaciones populares.

“…Pero hay una consecuencia en este último caso que yo quisiera amparar. Es el de la joven Yolanda Guadalupe Arbaiza, que resultó gravemente baleada en el accidente del secuestro el Señor Miguel; su familia ha tenido que hacer muchos gastos y han acudido al Arzobispado para mediar ante el ERP[9] si les pueden pagar los gastos que ellos ocasionaron a la salud de su joven enferma. Treinta y tres mil quinientos colones les costará un viaje a los Estados Unidos, indispensable para una operación urgente. Ojalá que el ERP se haga eco a este llamado. La familia pone por intercesora a la Cruz Roja si quieren cumplir este deber de justicia, de quien ha hecho un mal; tienen que resarcir el mal que ha hecho…” 8 Julio 1979

LOS REFUGIOS DE LA IGLESIA ANTE LOS OPERATIVOS MILITARES

Monseñor Romero en tiempos de persecución, dio posada en el arzobispado, en escuelas, colegios, el seminario, etc. a gente campesina que huía de los operativos militares, muy probablemente mucha de esa gente, era gente organizada en las estructuras populares, pero en ese momento huía de la muerte, requería ayuda, y monseñor les daba esa ayuda, por eso, muchos detractores dicen que monseñor, “encubría” y daba posada a guerrilleros.

“…Nuestra Iglesia está plenamente consciente de que el proteger con caridad al que sufre, es una de sus principales obligaciones sin tener en cuenta el credo que profesa, ni el color político, ni su forma de pensar. A la Iglesia le basta que se trate de una persona para acudir en su ayuda. En ese caso concreto la Iglesia ha cedido cuatro locales para refugio y no para centros de indoctrinamiento político de ninguna clase, ni mucho menos, para campo de entretenimiento militar que en vez de proteger a la gente las pondría en peligro. Por eso ha pedido a las organizaciones populares que respeten la estricta funcionalidad del refugio, la finalidad que se le ha dado a estos lugares…” 27 Enero 1980

“Proteger con caridad al que sufre”, es simplemente, cumplir el Evangelio. ¿No nos parece ver aquí la figura del  buen samaritano que ve al hombre mal herido, angustiado que necesitaba ayuda urgente?

“Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús:

—¿Y quién es mi prójimo?

Jesús respondió:

—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y siguió de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó donde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.” ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

—El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley.

—Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús.

“Haz tu lo mismo”, nos dice el Maestro a los cristianos. Si eres de Cristo, actúa como Cristo. Esto fue lo que hizo monseñor: “Lo mismo”. Si decimos ser “cristianos”, entonces debemos imitar las virtudes de Cristo y aplicar sus enseñanzas.

 “…En el externado San José, continúan muchas familias sin vivienda. El externado les sirve de refugio pero ya llega la hora de abrirlo para clases…” 27 Enero 1980

Y los que buscaba refugio, ¿Pudieron ser gente organizada para defender sus derechos? Si es así, ¿Cuál es el delito de organizarse? ¿Y si hubiesen sido familias de guerrilleros? ¿No había que auxiliarlos? Es importante notar que Dios no ve ideologías políticas, ni le importan partidos políticos, ni brazos armados. Si esta gente hubiese sido “culpable” de ser izquierdistas, ¿hizo mal el arzobispo en darles un refugio? Acudimos nuevamente al pasaje de la mujer adúltera. Le llevaron la mujer sorprendida en adulterio… ¿Era adúltera? Claro que lo era… ¿era culpable? ¡Lo era!, la sentencia era justa, la sentencia era lícita, la lapidarían y solo cumplirían la ley de Moisés, no harían nada ilegal, solo “cumplirían la ley”… era un caso totalmente definido, estaba absolutamente claro cuál sería su desenlace… de hecho, lo que habían puesto frente a Jesús, era a “una mujer muerta”, “un cadáver viviente”, solo era cuestión de tiempo para que se cumpliera la ley, pero el Maestro del amor, les botó “su caso”, y de una manera extraordinariamente espectacular, el Maestro no quiso ver la verdad de la culpabilidad, se decidió por a ver por encima de los despojos humanos, se decidió a ver por encima del pecado que nos consume… Cristo se decide por “el amor”, “el perdón” y lanzó su veredicto inobjetable

“El que esté libre de pecado, el que nunca haya cometido un error en su vida, el que sea blanco, puro, intachable como la nieve, ese que se acerque, el que sea digno, el que esté limpio, el que se crea justo a los ojos del Altísimo, ése que lance la primera piedra, su santidad le da el derecho de segar la vida de esta mujer pecadora. Venga pues, ese santo, que tire la primera piedra”.

Jesús no solo resucitó al hijo de la viuda de Naím, ni a Lázaro en aquel cuarto día, sino también a este “cadáver viviente”, Cristo resucitó a esta mujer a una vida nueva, un borrón y cuenta nueva. El cristianismo empuja a proteger al ser humano, independientemente de sus pensamientos políticos y sociales, incluso de su culpabilidad.

Monseñor Romero no podía hacer otra cosa, que imitar a su Maestro, cosa que solo los cristianos comprenden.

Aún y con todo esto, monseñor Romero está claro en que debe ayudar al que pide refugio, pero no está dispuesto a que confundan el refugio con un lugar donde se puedan planificar acciones violentas o de desestabilización, por lo cual, también reprende al campesino organizado que se aprovecha de la hospitalidad del arzobispo.

“…El otro día que hablábamos un problema de un refugio- que no confunda el refugio con un cuartel- el refugio es para gente que viene con miedo y viene huyendo y se esconde. «¡Ah! pero es que hay muchos organizados y no podemos estar de balde, tenemos que trabajar!» Bueno, pues váyanse a trabajar, búsquense un cuartel donde hacerlo. Pero el refugio es el lugar donde también trabajan los enfermos, aquel padre de familia con su mujer enferma y sus niños…” 23 Marzo 1980

Nadie puede acusar a monseñor de solapar aun a sus predilectos, los pobres, de planificar acciones en contra del gobierno. Aún y con el amor que les tenía, les reprende y les aclara lo que él trata de hacer y que no le confundan.

ROBERTO CAMPOS

MARZO DE 2016


[1] BPR : Bloque Popular Revolucionario

[2] ASDER : Asociación Salvadoreña de Radio Difusoras

[3] FPL : Fuerzas Populares de Liberación

[4] ORDEN : Organización Democrática Nacionalista. Era un brazo armado el Estado, pero que era conformado en sus bases por campesinos y obreros.

[5] Cartotecnia era una empresa privada salvadoreña

[6] FARN : Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional

[7] VII El Informe. B Los casos, Página 44

[8] VII El Informe. B Los casos, Página 44

[9] ERP : Ejército Revolucionario del Pueblo

X. Sucesos importantes

LOS SIGNOS DE SU SANTIDAD

DIVERSOS SUCESOS EN LA VIDA DE MONSEÑOR ROMERO, DIGNOS DE REFLEXION

Estos sucesos son importantes por la relevancia de cada caso. Es importante conocerlos, ya que forman parte de la historia en la vida de monseñor. Por otra parte, en ellos, también podemos ver la mano de Dios actuando, ya que cada acción que realizó monseñor Romero, se vio dirigida por la voluntad del Padre quien le indicaba la forma de proceder en cada caso específico. Estos hechos nos demuestran que, como dice Jon Sobrino, aunque tenía la historia en su contra, el Evangelio estaba a su favor [1] y para demostrar esto, podemos analizar el siguiente episodio.

MONSEÑOR ROMERO HUMILLA A LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

Un suceso importante, humillante, valiente, gracioso, popular y evangélico

Importante. Porque fue un enfrentamiento directo entre el IV Arzobispo de San Salvador y uno de los Órganos del Estado, que, dado al volumen de los radio escuchas de las misas dominicales y sobre todo dado el despliegue publicitario que la Corte le dio, se convirtió en un enfrentamiento nacional. Medirían fuerzas y resolverían que uno de ellos no tenía en absoluto, la capacidad de enfrentarse al otro. Un hombre con el Evangelio del carpintero de Nazareth de su lado, contra el tercer poder del Estado, un cuerpo colegiado que manejaba la justicia de la patria.

Sucedió en el año de 1978.

El 30 de abril de 1978, monseñor Romero en su homilía dominical, expresó lo siguiente.

“…Por otra parte, hermanos, no podemos olvidar que un grupo de abogados lucha por una amnistía, y publica las razones que le han movido a pedir esta gracia a tantos que perecen en las cárceles. Estos abogados denuncian también anomalías en el procedimiento en la Cámara Primera de lo Penal, donde el juez no permite a los abogados entrar con sus defendidos; mientras se permite a la Guardia Nacional una presencia que atemoriza al reo, que muchas veces lleva las marcas evidentes de la tortura. Un juez que no denuncia las señales de la tortura sino que sigue dejándose influir por ellas en el ánimo de su reo, no es juez justo.

Yo pienso, hermanos, ante estas injusticias que se ven por aquí y por allá, hasta en la Primera Cámara y en muchos juzgados de pueblos, ¡ya no digamos jueces que se venden! ¿Qué hace la Corte Suprema de Justicia? ¿Dónde está el papel trascendental de una democracia de este Poder que debía de estar por encima de todos los poderes y reclamar la justicia a todo aquel que lo atropella?. Yo creo que gran parte del malestar de nuestra Patria tiene allí su clave principal. En el Presidente y en todos los colaboradores de la Corte Suprema de Justicia, que con más entereza debería de exigir a las Cámaras, a los juzgados, a los jueces, a todos los administradores de esa palabra sacrosanta : LA JUSTICIA, que de verdad sean agentes de justicia…”

Monseñor Romero, como era su costumbre, de no denunciar en general, como palabras al viento, fue afinando poco a poco su manera de predicar. Como los profetas del antiguo testamento, como el profeta Natán que le dice de frente al Rey David “…Tu eres ese hombre malvado…” como Juan Bautista quien reprochaba en su propia cara al rey Herodes su adulterio, monseñor Romero fue tornándose más directo, más preciso, hace un señalamiento concreto. El tenía que proclamar una palabra específica para el pueblo salvadoreño, no hablaba para el pueblo asiático, ni para el pueblo francés, sino para el pueblo que pastoreaba, para eso había sido consagrado Arzobispo, para pastorear a esta porción de la grey universal, por lo cual, debía iluminar la realidad de su pueblo “… Queridos hermanos, que no vaya a ser falso el servicio de ustedes desde la palabra de Dios, que es muy fácil ser servidores de la palabra sin molestar al mundo, una palabra muy espiritualista, una palabra sin compromiso con la historia, una palabra que puede sonar en cualquier parte del mundo porque no es de ninguna parte del mundo; una palabra así no crea problemas, no origina conflictos… y monseñor lo tiene claro, que una palabra desencarnada de los problemas de su pueblo, sería una palabra cómoda, frívola, sin molestar el pecado, sin cuestionar al pecador. Monseñor sabe que el Evangelio es luz que ilumina, no luz que se oculta bajo la cama, el Evangelio es sal que sazona la realidad, monseñor prosigue…  Lo que origina los conflictos, las persecuciones, lo que marca la Iglesia auténtica es cuando la palabra quemante como la de los profetas, anuncia al pueblo y denuncia: las maravillas de Dios para que las crean y las adoren, y los pecados de los hombres que se oponen al reino de Dios para que lo arranquen de sus corazones…” 10 Dic 1977

Como salvadoreño y como pastor, exigía que la institución que debía impartir justicia, se tomara su trabajo en serio, que fuera digna de ser el ente que distribuía justicia en la patria y que velara para que no se dieran los atropellos e ilegalidades que comúnmente se daban en todos los juzgados salvadoreños.

Esta fotografía junto a estas letras, era una de las estampas cotidianas en El Salvador de las décadas de los setentas y ochentas. Los famosos “retenes”, donde detenían a los autobuses del transporte colectivo, bajaban a los hombres y los registraban. En algunas ocasiones los soldados ya no dejaban subirse a los que elegían, ya que estaban en la lista que andaban buscado, estaban en reclutamiento forzoso o simplemente porque les parecían sospechosos. Y en El Salvador, ser sospechoso, era igual que ser culpable. Al siguiente día aparecían sus cadáveres en cualquier parte del país.

Monseñor Romero exige justicia, pues sabe perfectamente que agradar a Dios, no es solamente orar ni ofrecer sacrificios, sino aplicar la recta justicia, pues eso es lo que agrada al Señor. Indudablemente, Monseñor Romero leyó muchas veces los reclamos de Yaveh en boca del profeta Isaías. “…«¿Por qué ayunamos a tú no lo ves, nos afligimos y tú no lo reconoces?». Porque ustedes, el mismo día en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre. Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puño. No ayunen como en esos días, si quieren hacer oír su voz en las alturas, ¿Es este acaso el ayuno que yo amo, el día en que el hombre se aflige a sí mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: ¿a eso llamas ayuno y día aceptable al Señor? Este es el ayuno que yo amo –oráculo del Señor–: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;  compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: «¡Aquí estoy!». Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía… tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan…” Is 58

Estas palabras, este texto, para los detractores de monseñor Romero, los que le acusan de agitador, revolucionario, guerrillero, bien puede ser sacado de un texto marxista y/o comunista, como consignas políticas. Por supuesto, desde su ignorancia de las Sagradas Escrituras, ignorarían su verdadera fuente. Los detractores de monseñor y del Evangelio, ignoran que son los profetas de Dios quienes acatando órdenes del Altísimo, se dirigen al pueblo de esa manera. Los profetas no tienen opción, deben “Obedecer a Dios antes que a los hombres” 23 marzo 1980, Hch 5, 29

Pero bueno, después de haberse sentido tocada, la Corte Suprema de Justicia, por su parte, se dio por aludida, se creyó digna de una oportunidad única y que en este caso, ella tendría la razón y que el arzobispo no tendría oportunidad alguna frente al cuerpo colegiado de esa institución estatal. Se dispuso a presentar combate. Se levantó desafiante, armó un ring, llamó a miles de espectadores, se montó en él, se puso los guantes, empezó a saltar, agitar sus brazos, mover su cabeza. Envió una invitación exclusiva al arzobispo de San Salvador para que se enfrentaran en una batalla sin cuartel, y como premio del vencedor, la credibilidad del vencido, de cara a la nación.

La Corte Suprema de Justicia envió la siguiente nota al arzobispado de San Salvador.

San Salvador 05 de mayo de 1978

Excelentísimo,

Monseñor Oscar Arnulfo Romero

Arzobispo de San Salvador

Con instrucciones especiales de la honorable Corte Suprema de Justicia, de la manera más respetuosa, ruego a su Excelencia, expresar los nombres de los “jueces venales” a que su digna persona se refirió en la homilía que pronunció durante la celebración de la misa del domingo 30 de Abril del corriente año, en la iglesia catedral metropolitana, transmitida por la Radiodifusora YSAX, a fin de proceder al enjuiciamiento de ley y deducir las responsabilidades correspondientes, si resultaren comprobadas sus aseveraciones.

Con especial consideración

Dr. Ernesto Vidal Rivera Guzmán

Secretario, Corte Suprema de Justicia

Es de hacer notar que la carta fue enviada, no solo al arzobispado, sino a todos los medios de comunicación, la cual apareció publicada el 08 de mayo. Como era una nota en la cual se emplazaba y se retaba al arzobispo, los medios de comunicación le dieron gran difusión. Recordemos que cualquier cosa que fuera en detrimento de la Iglesia y principalmente del arzobispo, los medios de comunicación, propiedad de la oligarquía salvadoreña, le darían gran realce, total respaldo y completa difusión.

“…hoy hay un afán en desprestigiar al Arzobispado…”                  09 Diciembre 1979

    Publicación en El Diario de Hoy                 Publicación en La Prensa Gráfica

Por otra parte, se comprobaba que la palabra de monseñor Romero, los domingos, no era, de ninguna manera “una voz que clamaba en el desierto”. ¡¡Le escuchaban!!

Pues bien, la Corte Suprema le “rogaba” respetuosamente que fuera aún más concreto, dando los nombres de los malos jueces, de los malos elementos del sistema de justicia que violaban las leyes salvadoreñas, para así, abrirles el proceso correspondiente, si es que las palabras fueran ciertas. La Corte lo retaba públicamente.

Monseñor Romero, ante semejante emplazamiento público, tenía tres caminos

  1. Denunciar los nombres de los jueces que se vendían
  2. Echarse para atrás, no metiéndose en ese enjambre de discusiones
  3. Guardar silencio. Dejar que el tema se apagara

Rápidamente, un grupo de abogados, entre ellos, el Lic. Roberto Cuéllar, un compañero de mil batallas de monseñor Romero, ofreció asesoramiento a monseñor Romero. Es importante señalar, que en este país, ha habido poca gente de egoístas sentimientos y mucha gente de solidarios sentimientos, lamentablemente los de egoístas sentimientos han tenido todo el poder político y económico, y los de solidarios sentimientos, no han tenido nada. Había gente profesional que lo único que tenia para esta patria era su honradez, su estudio y su buena voluntad. Entre ellos estaban estos abogados que en el afán de ayudar a monseñor Romero a salir de este complicado impase, le ofrecieron su ayuda. Monseñor Romero, obviamente no era un especialista en derecho penal, ni constitucional, ni mercantil, ni nada de eso. Solo era un pastor que con las Sagradas Escrituras en la mano, hablaban e iluminaban la realidad, por lo cual vio con buenos ojos este ofrecimiento. Monseñor aceptó el asesoramiento.

Mi mente vuela al imaginar una mesa larga con jóvenes, adultos y gente mayor, penalistas, constitucionalistas, con sus trajes, corbatas, zapatos bien lustrados, con sus libros de todo tamaño, de todo grosor, constituciones de la república, derechos penales, sus notas personales, sus apuntes de la homilía, su experiencia y en uno de los asientos, monseñor Romero, como el centro de ese esfuerzo. Todo este movimiento para darle el apoyo, para defender a quien defendía al pueblo. Paréceme la imagen de Pedro, que levantándose impulsivamente del suelo, saca un cuchillo hiriendo a Malco, al ver que, de noche, las turbas llegaban a tomar preso al Maestro.

Los abogados le explicaron lo que implicaban sus palabras. Analizaron los aspectos legales y judiciales. Le hicieron ver que en verdad se había metido en un terrible problema, que era como una enorme fosa séptica y se podría embadurnar de excremento, si no pensaba con muchísimo cuidado sus siguientes palabras a pronunciarlas en su próxima homilía.

El asunto era terriblemente complejo. Si denunciaba nombres concretos, debía demostrarlo. Si decía “fue Juan Pérez y Pedro López” los jueces que se vendieron, entonces debía probar que Juan y Pedro recibieron dinero, que los sobornaron, que se vendieron. Y solo lo puede probar el que soborna y el que es testigo, y sobornar y ser testigo es delito, el que soborna pues por ese hecho mismo y el que es testigo por no denunciar, o sea, se vuelve cómplice del soborno. De tal forma que sobornado, sobornador y testigo, era delito. Estaba complicado.

Si se echaba para atrás, diciendo que en verdad “no había querido decir eso” entonces quedaría en entredicho la palabra del arzobispo. Monseñor siempre decía que hablaba con la verdad, por lo cual sus detractores tendrían una supuesta prueba de que “no hablaba con la verdad” y de ahí, inundarían los periódicos con que, lo que había dicho era mentira y que se retractaba y como era una disputa que era seguida por toda la nación, su prestigio se vería seriamente afectado.

Si guardaba silencio, seguramente, iban a mandar otra carta diciendo que “estaban esperando los nombres” y los periódicos la iban a  publicar, seguramente, en primera plana que “El arzobispo no dice quienes son los jueces que se venden”.

Y efectivamente así fue. El 10 de mayo, dos días después, El Diario de Hoy insistía en que la Corte, “esperaba los nombres”, estaban convencidos, según ellos, de que esta vez, el arzobispo “caería” de cara a la nación.

En este artículo del 10 de mayo, uno de los magistrados dijo sobre la petición de la Corte Suprema de Justicia que “la petición pública que ha hecho la Corte a Monseñor Romero es muy buena, toda vez que el arzobispo tenga base para sostener una acusación tan grave como la que hizo… La Fiscalía tomará parte en este caso, citando a monseñor Romero para que revele los nombres de los jueces venales”[2]

Al final dirían que el arzobispo “calumnia”, pues “solo dice que hay jueces que se venden pero al ser emplazado, no dice nada”. Se lo acabarían, lo acusarían de charlatán, de mentiroso, de cobarde, lo acusarían de mil cosas. Si lo atacaban con calumnias, ofensas y mentiras, ¿Qué no hubieran hecho si descubren algo, que monseñor dijera, que aparentara ser una calumnia? Inmediatamente lo transformarían en “verdad”.

Después de analizar el asunto, discutirlo, dialogarlo, los abogados amigos le recomendaron la tercera opción, con la esperanza de que el tema simplemente muriera solo, que se diluyera y que no pasara a más. Para ellos era la salida más decorosa, más salomónica, para no verse envuelto en un “dime que te diré” en el cual su prestigio se vería ensuciado. Ciertamente, los abogados le daban la razón a monseñor Romero en sus palabras, porque lo que había dicho era lo que a diario pasaba en los juzgados salvadoreños, pero se volvía complicadísimo comprobarlo.

Este era un suceso nacional. El emplazamiento era hecho con mucha saña. Era una prueba a monseñor para llevarlo a una cancha donde podía cometer muchos errores. Ahí, en los cuartos oscuros de la legalidad, sería presa fácil de los que eran expertos en leyes y en todos los recovecos de las instancias de ese Órgano del Estado.

Lo que estos abogados amigos de monseñor no habían tomado en cuenta, era que había otro Ser que también le prestaba su ayuda (a monseñor) con quien conversaría después de esta reunión “legal”. Sucede que las opciones de monseñor Romero no eran tres caminos, sino en verdad, cuatro. Los abogados descubrieron, analizaron, sopesaron y discutieron esos tres caminos, de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de cerca, de lejos, pero monseñor Romero, en algún momento de esa situación, vislumbró uno más, es decir, su Dios le mostró un cuarto camino y monseñor se decidió por el cuarto. El cuarto era “pararse, mirarlos de frente, desenmascararlos y con su dedo acusador, señalarlos… y denunciar nuevamente a la Corte Suprema de Justicia”.

Esto fue lo que dijo monseñor Romero en la siguiente homilía del 14 de mayo de 1978.

“… ¿Quién me iba a decir que hoy en este Pentecostés de 1978 iba a funcionar como el huracán de Jerusalén atrayendo la atención de todo mi querido auditorio, precisamente la Corte Suprema de Justicia? Con su despliegue en la publicidad a toda la República ha hecho interesante este día de Pentecostés en la Catedral de San Salvador. Yo sé que es grande la expectativa, ¿qué va a decir el Arzobispo ante el emplazamiento de la Corte Suprema de Justicia?

…quiero decirles que la Suprema Corte ha sido hoy el signo de Dios para atraer la atención del pueblo, y que le está sirviendo como el huracán y las llamas de Pentecostés para ser interesante la noticia eterna que es la Iglesia…

El Secretario de la Corte Suprema de justicia me ruega «de la manera más respetuosa, expresar los nombres de los jueces venales» a que me referí en la citada homilía.

Agradezco, ante todo, y me alegra la oportunidad que la Corte Suprema de Justicia me ofrece para ampliar lo que dije en mi homilía pronunciada el 30 de abril del corriente año en la misa de la Catedral. Y lo agradezco y me alegro porque, al fin, después de tanto tiempo de estarse denunciando estas cosas, la Corte Suprema de justicia declara públicamente su intención de empezar a sanear lo que está malo en ese supremo poder tan trascendental para la paz de nuestra vida nacional…

…Que la respetuosa nota de la Secretaría de la Corte Suprema de justicia ha mutilado la palabra y deformado el espíritu de mi citado mensaje, pues intenta constreñirme a que «exprese los nombres de los jueces venales» a que entonces me referí, siendo así que yo no he usado textualmente ese término «venal» citado entre comillas. Y, si ciertamente mencioné en mi homilía «jueces que se venden», se trataba de un término meramente incidental en todo el contexto de mi mensaje que denunciaba irregularidades más generales que atañen a todo el sistema de la administración judicial. Poner un énfasis exclusivo en ese término accidental sin mencionar el contexto general que lo enmarca es un procedimiento ilógico e injusto, por no sospecharlo malicioso, pues con ello la Corte Suprema de Justicia da la impresión de que quiere ocultar, o distraer la opinión pública del punto central de mi mensaje que -repito- fue y sigue siendo denunciar un mal social enraizado en las instituciones y procedimientos que están bajo la responsabilidad de ese Honorable Tribunal…

…A la Corte Suprema de justicia toca -como institución que, en una auténtica democracia debe vigilar el cumplimiento de las leyes y denunciar el abuso de los demás poderes del Estado- «Proceder al enjuiciamiento de la ley y deducir responsabilidades correspondientes», como lo expresa con elocuencia la nota que de Ella tuve el honor de recibir.

…Pero, sin duda alguna de mucha mayor gravedad que los casos de venalidad, son aquellos otros que, sí demuestran un desprecio absoluto de la Honorable Corte Suprema de Justicia… Tenemos pues, que los derechos fundamentales del hombre salvadoreño son pisoteados día a día, sin que ninguna institución denuncie los atropellos, y proceda sincera y efectivamente a un saneamiento en los procedimientos.

…Cabe señalar, y esta situación ha sido para mí especialmente dolorosa, que hemos recibido a tantas madres y esposas de personas que se encuentran desaparecidas… Varias madres, esposas e hijos, que de extremo a extremo, en todo el territorio han recorrido el triste calvario de la búsqueda de aquel ser querido, sin encontrar absolutamente ninguna respuesta. Nos consta que existen cerca de ochenta familias con algún miembro que ha sido capturado, sin que hasta hoy hayan sido consignados a ningún tribunal.

Por supuesto que el texto en que se refiere a la Corte es más largo. Se presenta un resumen nada más, pero qué importante sería que el lector confronte esa homilía y lea el “tratado” que monseñor Romero hizo sobre los derechos humanos pisoteados por las instancias jurídicas de este país.

Monseñor Romero asaltó nuevamente a la Corte Suprema de Justicia, les dijo nuevamente que se vendían, que eran corruptos, que esas instituciones estaban llenas de irregularidades. Fue una embestida terrible, el “emplazado” se puso a “emplazar” al “emplazador”.

Para finalizar, monseñor Romero, le da el zarpazo final. La estocada mortal al corazón de la Corte Suprema.

 “…Esta denuncia que se inspira en un positivo «animus corrigendi» y no en un mal espíritu de maledicencia, creo un deber hacerla, en mi condición de Pastor del pueblo que sufre la injusticia. Me lo impone el Evangelio por el que estoy dispuesto a enfrentar el proceso y la cárcel aunque con ellos no se haga más que agregar otra injusticia…” La gente presente en esta Eucaristía, estalló en aplausos.

No solo les respondió con seguridad, sino que los denunció nuevamente y los retó (a la Corte) a enjuiciarlo. Monseñor Romero se subió al ring. Pero al subirse, el peso de la verdad que iba con él, aplastó totalmente el ring. Todo se vino abajo, la Corte Suprema cayó fulminada sin siquiera saber qué había pasado. El ring quedó hecho pedazos, los espectadores de primera fila, mal intencionados, salieron despavoridos. Los guantes rojos de la Corte se pulverizaron.

La verdad de la palabra del arzobispo y el Espíritu Divino que le empujaba, hicieron añicos al cuerpo colegiado de la Corte Suprema de Justicia.

La institución Estatal, YA NO RESPONDIO. Pasaron los días, las semanas y el asunto se fue muriendo poco a poco. La Corte, simplemente volvió la mirada hacia otro lado, no volvieron a tocar el tema, dejaron morir el caso.

Humillante. Porque la Corte Suprema de Justicia, el tercer poder del Estado, se creyó grande e intocable por algún poder de la tierra y dueña de la verdad, fue vencida frente a la nación por un hombrecito pequeño, de 60 años, que únicamente tenía en sus manos, las Sagradas Escrituras.

Valiente. Porque ese hombrecito tuvo el coraje de desenmascarar a nada más ni nada menos, que un Órgano del Estado, como principales violadores de los derechos humanos. Las instituciones que se supone, deben velar para que vivamos en una patria libre y justa, eran precisamente las que solapaban, permitían y encubrían estas faltas contra las personas que no tenían ningún poder y ninguna clase de influencias. Les desenmascaró y los restregó por el piso, barrió la patria con ellos. Eso hizo monseñor Romero con la Corte Suprema de Justicia.

Gracioso. Porque al final de todo, el consejo que muy amablemente, los abogados amigos dieron a monseñor Romero, lo tomó desesperadamente para sí y lo empleó, al pie de la letra, la Corte Suprema de Justicia, dejando morirse el caso, ignorándolo, escondiéndose, pues sabían que habían sido vencidos sin siquiera iniciar el primer asalto. Era preferible guardar silencio que verse envueltos en una discusión que jamás iban a poder ganar. Era preferible callar, que ser desenmascarados con tanto atropello a los ciudadanos, que se daba a granel en esos terribles años.

Popular. Porque fue un enfrentamiento de cara al pueblo. Fue el pueblo el espectador y el juez al mismo tiempo. Al final de la homilía en la cual monseñor Romero respondió a la Corte Suprema de Justicia, el pueblo le aplaudió… le aplaudió más de lo acostumbrado, pues sabía que el Obispo había desenmascarado la trampa y les dijo nuevamente en su cara que eran corruptos y violadores de los sagrados derechos humanos. El pueblo dio su veredicto. Hubo un vencedor, y este fue, el arzobispo de San Salvador, y de eso no quedó ninguna duda.

Evangélico. Estaba profetizado… porque “Cuando sean arrestados y los entreguen a los tribunales, no se preocupen por lo que van a decir, sino digan lo que se les inspire en ese momento; porque no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu Santo” Mc 13 11. Por supuesto. El Maestro ya lo había dicho. La sabiduría para hablar en estos casos tan delicados, procede de lo alto para “enaltecer a los humildes”. Monseñor se vio a punto de ser denunciado y de pisar la cárcel, pero salió con la frente en alto. La promesa del Maestro… se cumplió al pie de la letra.

Esta era una trampa de la Corte Suprema de Justicia para desprestigiar al arzobispo. Era una situación complicada, llena de artimañas, callejones sin salida, pasillos secretos, cosas intangibles, procesos misteriosos, dimensiones desconocidas, que monseñor Romero, ayudado e inspirado por el Espíritu Santo, pudo sortear con éxito. Su integridad salió intacta. Su temple se puso de manifiesto, su sabiduría provino de lo alto. Su pueblo quedó feliz de saberse dirigido por un pastor inspirado como ninguno.

Por otra parte, monseñor Romero respondió el domingo 14 de mayo, ni más ni menos, día de Pentecostés, cuando nace la Iglesia, cuando el Espíritu Santo se posa sobre los elegidos. Fue entonces un suceso Evangélico sin precedentes. La Corte Suprema, no tenía ninguna posibilidad de salir intacta. El Espíritu del Altísimo se había posado sobre su profeta y habló por él. Mal fecha eligió la Corte para desafiar al enviado de Dios.

El grupo de abogados amigos, que le habían recomendado el silencio, se quedaron perplejos ante la decisión de monseñor Romero de desenmascarar de nuevo a la Corte.

“…Lo tocó todo, ¡hizo un tratado! No sólo no se calló, sino que volvió a denunciarlos. Y no sólo porque hubiera jueces que se vendían sino porque no había rastro de justicia en el país. ¡Se dio gusto! Y terminó desafiando abiertamente a la Corte.

La gente lo aplaudía a rabiar.

-«Muchas gracias por esta rúbrica que han puesto a mi pobre palabra» – contestó a la interminable ovación. Y siguió la misa.

Nos quedamos como estatuas de sal, o de arena, en mitad de la playa…

-¡Ve, este viejo no nos hizo caso! Salió provocando él, exactamente lo contrario de lo que le dijimos.

Después de la sorpresa, se nos cayó el mundo encima, ya veíamos a Monseñor Romero acusado ante los tribunales ¡y ya estábamos organizando los expedientes para su defensa mundial! Sólo al final de la tarde nos metimos al mar. Estaba calmo, sin ningún huracán de Pentecostés.

-¡Mañana será el relajo!..” [3]

LA CARTA AL PRESIDENTE JIMMY CARTER

Monseñor Romero tuvo el atrevimiento de pedir directamente al Gobierno de los Estados Unidos de América, que se abstuviera de ayudar económica y militarmente al Gobierno salvadoreño.

Si. La historia nos enseña que el Gobierno salvadoreño y en consecuencia, los cuerpos represivos, la Fuerza Armada (FA), la Policía Nacional (PN), La Policía de Hacienda (PH) y la Guardia Nacional (GN) eran alimentados por una fuente inagotable de dólares y pertrechos de guerra. Fusiles, municiones, granadas, cohetes, morteros, ametralladoras, caramañolas, cananas, uniformes, botas, chalecos, cascos, guantes, vehículos terrestres, aviones, helicópteros, repuestos, herramientas, comida, bueno de todo, incluso con el pasar de los años, ya bien entrada la guerra, hasta asesores militares norteamericanos enviaron a entrenar a las fuerzas represivas. El gobierno norteamericano, con su paranoia de la guerra fría, no escatimaba esfuerzos para aplacar al pueblo organizado y ayudaba al gobierno salvadoreño con una fuente generosa de dinero. En tiempos de guerra se llegó a cuantificar una ayuda de $ 1,000,000.00 diarios, sí, UN MILLÓN DE DÓLARES DIARIOS[4], para combatir a la guerrilla, que en ese tiempo, ya estaba bien formada.

La ayuda que daba el gobierno norteamericano era determinante para seguir masacrando al pueblo. Con esta ayuda se reprimía con mayor eficacia y se perseguía con mayor precisión. Esto horrorizaba a monseñor Romero, por lo cual, como pastor, angustiado por los altos índices de violencia y de muerte, se decide a hacer un llamado directo al presidente de la nación del norte pidiéndole, suplicándole que no de esa ayuda al gobierno asesino que gobernaba. Monseñor Romero se dispuso a hacer una carta, la cual leyó en una de sus homilías, la del domingo 17 de Febrero de 1980.

…También con esto se ha evidenciado que el actual Gobierno carece de sustentación popular, sólo está basado en las Fuerzas Armadas y en el apoyo de algunas potencias extranjeras. Esta es otra responsabilidad grave de la Democracia Cristiana: que su presencia en el gobierno, junto a intereses políticos y económicos particulares, estén moviendo a países como Venezuela y Estados Unidos, a apoyar una alternativa que dice ser anti-oligárquica pero que de verdad es anti-popular…

Movido de esta inquietud es que me he atrevido a hacer una carta para el mismo Presidente Carter y que la voy a mandar después de que ustedes me digan su opinión. 

Señor Presidente:

En estos últimos días ha aparecido en la Prensa Nacional una noticia que me ha preocupado bastante: Según ella su gobierno está estudiando la posibilidad de apoyar y ayudar económica y militarmente a la Junta de Gobierno.

Por ser usted cristiano y por haber manifestado que quiere defender los Derechos Humanos me atrevo a exponer mi punto de vista pastoral sobre esta noticia y hacerle una petición concreta.

Me preocupa bastante la noticia de que el Gobierno de Estados Unidos esté estudiando la manera de favorecer la carrera armamentista de El Salvador enviando equipos militares y asesores para «entrenar a tres batallones salvadoreños en logística, comunicaciones e inteligencia». En caso de ser cierta esta información periodística, la contribución de su Gobierno en lugar de favorecer una mayor justicia y paz en El Salvador agudizará sin duda la injusticia y la represión en contra del pueblo organizado que muchas veces ha estado luchando porque se respeten sus derechos humanos más fundamentales.

La actual Junta de Gobierno y sobre todo las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad desgraciadamente no han demostrado su capacidad de resolver, en la práctica política y estructuralmente, los graves problemas nacionales. En general sólo han recurrido a la violencia represiva produciendo un saldo de muertos y heridos mucho mayor que los regímenes militares recién pasados cuya sistemática… violación a los derechos humanos fue denunciada por la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

La brutal forma como los cuerpos de seguridad recientemente desalojaron y asesinaron a ocupantes de la sede de la Democracia Cristiana a pesar de que la Junta de Gobierno y el Partido- parece ser -no autorizaron dicho operativo es una evidencia que la Junta y la Democracia Cristiana no gobiernan el país sino el poder político está en manos de militares sin escrúpulos que lo único que saben hacer es reprimir al pueblo y favorecer los intereses de la oligarquía salvadoreña…

Si es verdad que en noviembre pasado «un grupo de seis americanos estuvo en El Salvador (…) suministrando doscientos mil dólares en máscaras de gases y chalecos protectores e instruyendo sobre su manejo contra las manifestaciones» Ud. mismo debe estar informado, que es evidente que a partir de entonces los cuerpos de seguridad con mayor protección personal y eficacia han reprimido aún más violentamente al pueblo, utilizando armas mortales…

Por tanto, dado que como salvadoreño y Arzobispo de la Arquidiócesis de San Salvador tengo la obligación de velar porque reine la fe y la justicia en mi país, le pido que si en verdad quiere defender los derechos humanos:

– Prohíbase esta ayuda militar al Gobierno Salvadoreño.

– Garantice que su gobierno no intervenga directa o indirectamente con presiones militares, económicas, diplomáticas, etc.

Sería injusto y deplorable que por la intromisión de potencias extranjeras se frustrara el pueblo salvadoreño, se le reprimiera e impidiera decidir con autonomía sobre la trayectoria económica y política que debe seguir nuestra patria.

Supondría violar un derecho que los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla reconocimos públicamente -cuando dijimos- «La legítima autodeterminación de nuestros pueblos que les permita organizarse según su propio genio y la marcha de su historia y cooperar en un nuevo orden internacional…» (Puebla, 505).

Espero que sus sentimientos religiosos y su sensibilidad por la defensa de los derechos humanos lo moverán a aceptar mi petición evitando con ello un mayor derramamiento de sangre en este sufrido país…

Atentamente,

Oscar A. Romero (Arzobispo) 
 

17 de Feberro de 1980

Importante sería hacer un análisis de cada punto tocado en la carta por monseñor Romero, sin embargo, este artículo se nos haría bastante largo. Baste una revisión general del mismo.

El pastor que veía a sus ovejas maltratadas día a día y no podía quedarse callado al ver que ese pueblo al que le habían encomendado pastorear, fuera ultimado. “Tengo la obligación”, decía monseñor, “de velar porque reine la fe y la justicia”. Como pastor, el Señor no lo había mandado a solo ser “jefe” de su grey, sino a enseñarles la fe y a defenderla de la injusticia. El Obispo, es un servidor, que todos nuestros pastores comprendieran esto, nuestro mundo y nuestra Iglesia sería mejor. Monseñor quiso ir a la fuente de donde provenían los instrumentos para tanta violación a los derechos humanos, es por eso, que fijó su mirada en el Gobierno norteamericano

Esta carta, por cierto, despertó la incomodidad del Vaticano…

“…al día siguiente, en la noche, monseñor Romero supo que la Secretaria de Estado del Vaticano estaba bastante contrariada por su homilía y especialmente por su carta a Carter. Después de conversar con sus asesores, mando a un sacerdote a Roma para que explicara sus razones… dos días después, el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos visito al arzobispo para tratar de explicarle la posición del Departamento de Estado. Aunque el presidente Carter aún no había recibido la carta, esta rápidamente, había atraído la atención internacional. El 14 de marzo Robert White le hizo llegar la respuesta  del Secretario de Estado Cyrus Vance…” [5]

La carta había alcanzado el eco a nivel internacional. El arzobispo de San Salvador, hacía una solicitud clara, concreta, específica, al Gobierno más poderoso del mundo. Monseñor recoge estas reacciones en su diario personal.

“… por la noche el padre Estrada y el padre Ellacuría, vinieron  a buscarme para comunicarme que la homilía del domingo recién pasado, ha causado revuelo en Roma, y que el padre general de los Jesuitas le comunicó al provincial de Centroamérica el comentario que se hace en la misma Secretaría de Estado. Esta misma noche hablarán con el padre Jerez que está en Panamá para que si es necesario vaya a Roma a explicar la situación y ver que las palabras de la homilía corresponden a las situaciones tan difíciles de El Salvador…” [6]

Es de observar que esta nota fue creada y enviada el 17 de Febrero de 1980, un mes antes del asesinato de monseñor. Es muy lógico pensar que habiendo hecho esta petición y haber sucedido lo que luego sucedió, es decir el asesinato de quien hacía esta petición, por respeto a su memoria, se respetaría su decisión. El mismo que pedía no enviar más ayuda militar al gobierno represivo y violador de los derechos humanos, caía abatido por un escuadrón de la muerte. Es muy sano, lógico, natural y racional que lo mínimo que se pudo haber hecho era darle la razón a la preocupación… pero no fue así. Aun con el asesinato de monseñor Romero, la ayuda siempre fue dada al gobierno salvadoreño. A los norteamericanos poco les importaba la vida y la sangre de los salvadoreños, siempre fueron, van, son y serán defensores de sus propios intereses.

EL SAGRARIO ACRIBILLADO

Las señales celestiales sobre si su ministerio estaba en el camino correcto eran palpables, pero también así las señales de la persecución, el odio y la maldad. Monseñor Romero tuvo la lucidez de ver en la persecución la fidelidad al Evangelio. Por si fuera poco, la vida humana en El Salvador era maltratada, pisoteada y violada. Para los cuerpos represivos nada era sagrado. ¡Nada! ¡Absolutamente nada! Y cuando decimos !nada¡, en verdad queremos decir !nada¡. ¿A quién se le ocurre profanar un templo? ¿Atentar contra la vida de un sacerdote, de una religiosa o de un arzobispo?, pues a los mismos a quienes se les ocurrió profanar a Dios mismo.

Para nosotros los católicos, lo más sagrado, incluso que nuestra propia vida, es el sagrado Cuerpo de Jesús, en el Santísimo Sacramento del altar. Ahí está Dios en su inmensa majestad, en su inmensa bondad, en su inmensa caridad.

“…Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío’. De igual modo, después de cenar, levantó el cáliz, diciendo: `Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros’…” Lc 22, 7-20

“La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua»[7]

“…En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están «contenidos verdadera, real y substancialmente» el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero…»[8]

Por eso, con profundo respeto y devoción, cantamos delante del Santísimo sacramento del altar… ♪ En el Santo Sacramento adoremos la Divinidad el Señor a quien no vemos entre nosotros está nuestro rey y nuestro hermano adorémosle con humildad gloria al Padre gloria al Hijo y al Espíritu que es caridad con los ángeles un himno entone la humanidad nuestros ríos nuestros campos las montañas y el inmenso mar amén…

¿Quién en su sano juicio haría una ofensa al Santísimo? El padre de la mentira y el ignorante, aquel, cuyos valores son la maldad, el engaño, la muerte y el dolor. Si alguien la hace, es por total ignorancia o por odio total a la fe. Pues bien, hasta eso se hizo en esta cruel represión de la Iglesia salvadoreña. Es un hecho histórico, que en los años de la persecución, fue profanado el Santísimo Sacramento del Altar. Sí. Allá en Aguilares, esa parroquia que iluminó a El Salvador, al ser la primera en ser perseguida brutalmente. A las huestes del mal, a las tropas del terror, no les bastó asesinar al Padre Rutilio Grande, sino que incluso, hicieron de la iglesia un cuartel, y fueron más allá, siendo capaces de ametrallar el tabernáculo, el bendito sagrario, esparciendo el Santísimo Cuerpo de Cristo por el piso. Un sacrilegio terrible. ¿A quién no se le crispan los bellos del cuerpo ante semejante acto blasfemo? Es… es…. Inaudito, inaceptable, intolerable, digno de hijos del maligno. Un hecho que debe ser conocido por las generaciones, para que se sepa hasta los límites que fueron capaces de llegar y sobrepasar los enemigos de la Iglesia y de monseñor Romero.

Pero analizando el hecho con más calma, y reflexionando las palabras de San Pablo “…sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman” Rom 8, 28 resulta algo muy solidario. Jesús quiso asemejarse a su pueblo. Si el pueblo era ametrallado, El también correría la misma suerte. Él se hace igual a nosotros, excepto en el pecado.

¿Se imagina el lector, hacer semejante sacrilegio? Entrar con fusiles a una iglesia ametrallar las bancas, las imágenes de los santos, de la virgen, la sacristía, e incluso ¿Ametrallar el sagrario? ¿Esparcir las hostias consagradas en el piso? ¿Pisarlas como si fueran dulces o simples tomates? Inaudito. Espeluznante.

“…Se habían llevado a los 3 jesuitas y los habían expulsado del país, habían abierto a tiros el sagrario y desparramado las hostias sobre el piso, habían arrasado el pueblo, matando y llevándose prisioneros a rastras, para matarlos después…”[9]

Este texto anterior, corresponde a lo que sucedió en la parroquia de Aguilares durante un operativo militar, 3 meses después del asesinato del Padre Rutilio Grande.

Monseñor, después de ser informado de este hecho inaudito, fue a Aguilares a hacer el desagravio. Durante su homilía, al recuperar el templo, para dar consuelo al pueblo, decía:

“…A mí me toca ir recogiendo atropellos, cadáveres y todo eso que va dejando la persecución de la Iglesia…”                                    19 Junio 1977

“…Hoy, me toca venir a recoger esta Iglesia y este convento profanado, un Sagrario destruido y sobre todo un pueblo humillado, sacrificado indignamente…”  19 Junio 1977

Pero, como siempre, el pastor llama a perdonar a aquellos que tuvieron semejante atrevimiento.

 “…Pidamos la conversión de los que nos golpearon pidamos la conversión de los que tuvieron la audacia sacrílega de tocar el sagrario bendito. Pidamos al Señor el perdón, y de nuevo los arrepentimientos debidos de todos aquellos de quienes convirtieron un pueblo en una cárcel y en un lugar de tortura. Que el Señor les toque el corazón. Que antes de que se cumpla la sentencia tremenda: «el que a hierro mata a hierro muere», se arrepientan de veras y que tengan la satisfacción de mirar al que traspasaron. Y que llueva de allí un torrente de misericordia y de bondad, para que nos sintamos todos hermanos…”

19 Junio 1977

Una vez hecho el desagravio, procedió a restaurar el Santísimo para así hacer victorioso a Jesús Eucaristía.

“…Y esta es la palabra final que les digo en este mensaje, hermanos. Vamos a llevar esa palabra hecha carne, hecha hostia que se entrega por nosotros: La Eucaristía, la vamos a celebrar, nosotros sacerdotes que tenemos este poder misterioso que Dios nos ha dado. Vamos a convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre del Señor. Lo vamos a volver a colocar en el sagrario de donde lo despojaron unas manos sacrílegas y lo vamos a pasear sobre los corazones de Aguilares y de todos los que han venido en un sentido de solidaridad…”                         19 Junio 1977

ROBERTO CAMPOS

NOVIEMBRE DE 2014


[1]  Un Obispo con su pueblo. Jon Sobrino

[2] El diario de Hoy. Miércoles 10 de mayo de 1978.

[3] Piezas para un retrato, María López Vigil. Testimonio de Rubén Zamora.

[4] El Informe de la Comisión de la Verdad para El Salvador de las Naciones Unidas lo calcula en $ 1,369,863 Artículo de La Comisión de la Verdad para El Salvador, de Thomas Buergenthal, uno de los tres comisionados para dirigir la Comisión.

[5] La palabra queda. James Brockman. Pág. 320

[6] Su diario, 18 Febrero 1980

[7] Catecismo de la Iglesia Católica, # 1,324

[8] Catecismo de la Iglesia Católica, # 1,374

[9] La Palabra queda, Pág. 89